Cuadrante 36, Sistema Malvarala, planeta Tarsex.
- Bueno, ¿cuál es el plan? - preguntó Auber a Aulus mientras observaba a su enemigo. Tomber parecía haber dejado el ritmo del combate en manos de los tardalianos y esperaba mansamente su ataque.
- Nuestro objetivo es aguantar hasta que lleguen los refuerzos y reducir la energía de Tomber todo lo posible – respondió el centurión -. Para eso, lo mejor será hostigarlo con ráfagas continuas de ataque y defensa. Tú y yo somos los más poderosos, así que nos ocuparemos del ataque y un grupo de legionarios se encargará de asistirnos en la defensa, ¿lo has comprendido?
- No mucho – admitió Auber -. No estoy familiarizado con vuestras tácticas pero, por lo que he entendido, lo único de lo que debo preocuparme es de atacar con todo lo que tenga, ¿cierto?
- Si – confirmó Aulus -. Tú y yo nos coordinaremos en los ataques para intentar reducir la brecha de nivel con Tomber. Ya he comprobado que tu capacidad de anticipación es extraordinaria, así que esto no será un problema. Crito, Paulus, Petro, seréis los encargados de asistir al saiyan, ¿entendido?
- ¡Si señor! - gritaron los tres legionarios con convicción, si bien en sus rostros se reflejaba el disgusto que les producía la orden.
- Son buenos soldados – le dijo Aulus -. Confía en ellos y no te fallarán.
Eso está por verse – pensó Auber. Aprovechó la pausa para apartar a Prico de la zona de peligro, apoyándolo en una de las paredes del patio. Su compañero seguía inconsciente y respiraba con cierta dificultad -. Aguanta Prico, haré lo posible para sacarte de aquí.
- Perfecto, no perdamos tiempo – dijo cuando terminó -. Acabemos con esa garrapata.
- Intenta ganar su espalda en cuanto tengas oportunidad – le recomendó Aulus mientras adoptaba una pose marcial con su katana -. Y cuidado con sus brazos.
- No tienes que recordármelo – respondió Auber con una sonrisa -. Los monos sabemos contar hasta cuatro.
Varios legionarios sonrieron ante la broma.
- Os veo motivados – intervino Tomber -. A ver que me tenéis preparado.
Auber y Aulus se lanzaron contra el marshelita al mismo tiempo. Auber dejó que el centurión realizará el primer ataque, un tajo lateral al costado derecho de Tomber. Mientras, él lanzó una patada al lado izquierdo de su cabeza. El marshelita esquivó ambos ataques sin dificultad, retrocediendo con fluidez. Auber y Aulus continuaron con la ofensiva, coordinándose para lanzar ataques consecutivos, intentando romper el ritmo de Tomber. Sin embargo, fue inútil. La diferencia de poder era demasiado grande y este se anticipaba a todas sus acciones sin dificultad. Ni siquiera con la zona de ki activada Auber era capaz de seguir el patrón de movimientos de su enemigo.
- ¡No desfallezcas! - le animó Aulus mientras lanzaba un nuevo tajo a uno de sus brazos -. Recuerda cual es nuestro objetivo.
Auber continuó con sus ataques sin alcanzar ningún golpe. No estaba cómodo. Su especialidad era la defensa, leer los movimientos de su enemigo y lanzar un contragolpe cuando este bajaba la guardia. No estaba preparado para llevar la iniciativa del combate. Su único as bajo la manga era el golpe de impacto y no parecía que fuese a pillar a Tomber por sorpresa. Debía encontrar otra solución para intentar causar daño al marshelita.
- ¿Esto es todo? - preguntó Tomber desanimado -. ¿Dónde están vuestras técnicas sorpresa? ¡Es imposible que me derrotéis con estos ataques tan previsibles!
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Dragon Ball: una historia de los saiyans
FanfictionAño 737. Freezer llega a la órbita del planeta Vegeta tras haber congregado a la gran mayoría de los saiyans desperdigados por el espacio. Preocupado por el creciente desarrollo de la fuerza saiyan dentro de las filas de su imperio y temiendo el sur...
