Brandon.
Boston, 2024, calle Charles, edificio del apartamento de Brandon.
Casi no podía creerlo cuando miré por la ventana de mi apartamento, para ver como la Lunática se bajaba de una moto que era definitivamente, el doble de grande que ella, dudaba que sus pies tocaran el suelo, cuando estaba subida en ella. No suelo ser de los que cuchichea por las ventanas a sus vecinos, la verdad es que prensaba que quién hacía ruido ene patío del edificio era la señora Carrigan.
Normalmente me levanto más temprano los viernes, cuando estoy en casa, ya que es el día en el que la señora Carrigan va al mercado sobre las doce del mediodía, justo cuando reponen la mercancía en el mercado. No me gusta que venga cargada con las bolsas, pero hoy me despisté, tras limpiar la casa, y salir a correr esta mañana, antes de desayunar, pensé que, como era mi día libre, mientras esperaba que la señora Carrigan saliera a comprar, jugaría un poco con el único capricho que me he hecho en dos años, mi PlayStation 5. Mis hermanas y mi madre piensan que es de adolescentes, pero cuando tienes un trabajo tan estresante como el mío, desahogarte jugando unas partidas sólo, o con amigos, es lo mejor que hay.
Pero cometí el error de querer pasarme una fase que nunca había conseguido pasar del God of Wars 4, me metí tanto en el juego que se me fue el santo al cielo, y cuando me di cuenta de que ya era la una y media, y si no es porque mis tripas protestaron de hambre, y que oí un ruido en el patío trasero exterior del edificio, hubiera seguido en mi lucha personal.
Al mirar la hora me sentí mal y eso me hizo mirar inútilmente pensando que por alguna casualidad remota, la señora Carrigan, como yo, se había olvidado del día que era, y ahora estaba saliendo a comprar, lo que no esperaba encontrarme con la Lunática pelirroja, que llevaba puestos unos vaqueros tan ajustados que definitivamente deberían estar prohibido, esa mujer era riesgo para el tráfico, el peligro que podía causar a los conductores de cualquier edad, ver esa curvas subidas sobre ese monstruo de la velocidad, que más que una moto era un arma letal, debería ser denunciado.
No sólo me enfado que esa estúpida lunática pelirroja le gustara buscar el peligro, o que viniera molestarme en mi día libre, lo que verdaderamente me hizo enfurecer fue ver cómo, en vez de entrar por la entrada principal, para subir a mi piso, para incordiarme, como yo esperaba que hiciera, para mi sorpresa, tras bajarse de la moto, con una sonrisa dulce y seductora, se dirigió a la entrada de la cocina de la señora Carrigan. Por lo visto en la guerra que esa maldita mujer sostiene conmigo, también entraban el molestar a la gente que yo aprecio.
- "Esta maldita loca no tiene vergüenza."- pensé, mientras me ponía una camiseta básica gris, ya que, tras ducharme, y para engancharle cuanto antes al vicio de jugar con la Play, sólo me había puesto unos calcetines, y unos vaqueros desgastados.
Salí de mi apartamento dejando la puerta abierta, y con velocidad, baje los escalones de dos en dos, ni de coña me iba quedar esperando a que llegara el ascensor, a saber, lo que le estaba haciendo, o diciendo, esa loca a la pobre señora Carrigan.
Quizás era más mi necesidad de alejar a esa estúpida lo más lejos de los míos, que el verdadero peligro que podía correr Nora Carrigan, una mujer que era casi imposible de intimidar, ella no sólo era la viuda de un bombero, que no cualquier mujer o hombre lo puede ser , sino que además, llevaba décadas cuidando de generaciones, y generaciones, de aguerrido y aguerridas bomberos, y bomberas, así que poco podían sorprenderla, pero de la que yo no me fiaba era de esa lunática CEO de pelo rojo, de esa mujer me lo esperaba todo.
Cuando llegué a la puerta del apartamento de la señora Carrigan, en el bajo del edificio, junto a la puerta de entrada, que todos los bomberos habíamos contribuido para ponerla con cierre de seguridad, como siempre, la puerta de su apartamento, esta estaba abierta.
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El Ardiente Capricho de la CEO
RomanceMackenzie O 'Sullivan es la heredera de Holding O 'Sullivan Park, ha tenido que luchar mucho para convertirse en el CEO. Ya que su tío, Rónan O 'Sullivan, siempre había creído que sus dos hijos, Shane y Murphy, serían los verdaderos herederos de su...
