Capítulo 64. Las primeras pistas del enemigo. Parte 2.

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Mackenzie.

Boston, 2024, Oficina de la CEO Mackenzie O 'Sullivan, Torre O 'Sullivan, hace tres horas.

- "¿Esto lo sabe el Vader... digo Brandon?"- pregunté nerviosa, ya que tenía miedo de que el me ocultara nada, aunque fuera sólo por protegerme, algo que era muy normal en él, habíamos llegado a un acuerdo.

- "Aún no, de hecho, iba pasarme hoy por el parque, para hablarlo con él, personalmente."- me dijo.

- "Te a acompaño."- dije de forma impulsiva, con demasiada velocidad para mi parecer, ella, simplemente, me miró con una sonrisa divertida en los labios.

- "Esta bien, te recojo en dos horas, tengo dos parques, que visitar aún y..."- yo la interrumpí.

-"No mejor, te paso, yo a recoger, avísame donde estas, y yo voy a buscarte, mientras le indicaré a Carlos que trate de encontrar a la primera persona, tenemos registros de visitantes y las grabaciones, que se guardan, debe de ser de un tiempo antes del incendio, si aún lo llevaba encima, y no lo entregó al control de seguridad, cuando se fue de la empresa, alguno de los videos y registros debe de coincidir con el responsable."- dije, al mismo tiempo que le entregaba mi tarjeta con mi número de teléfono.

Mi mente sólo pensaba que si averiguábamos por los registros a quién vino a visitar ese individuo, en la Torre del grupo, estaríamos muy cerca de conocer quién era el responsable, que había contratado al agresor.

Fue así como nos pasamos casi toda la mañana, analizando, Carlos y yo, las grabaciones de los días previos al incendio y mirando los libros de registros, no podía delegar esto en nadie, no sabía si había más espías al servicio mis primos, y mi tío, y tampoco podía ponerlo sobre aviso a ese maldito, de que los cercos se estaban cerrando en torno a él, tampoco podía decirle nada a mi padre, de los que habíamos descubierto, era muy capaz de ir directamente a por sus familiares, para asesinarlos con sus propias manos, sin pedirle explicaciones, y sin pruebas.

Estábamos esperando la llamada de Daniele, cuando dos llamadas, una en el móvil de Carlos, y otra en el mío, sonaron a la vez, ni me imaginaba que otros problemas, más delicados, y preocupantes, se volvían contra mí, y todo por no ser previsora.

Los teléfonos sonaron a la vez, mi detector de llamada me avisaba que la persona que me llamaba era de mi inquietante amiga Marisa, le adorada mujer de Carlos. Por el contrario, en la de Carlos, cuando el me mostró la llamada, antes de descolgar, era aún peor, era una llamada de mi madre. Le hice un gesto con la mano, que él conocía muy bien, ya que solía hacerlo muy a menudo, sobre todo si era mi madre la que llamaba.

El gesto tenía un significado claro, Carlos debía de salir del despacho, y contestar la llamada, dejándole claro a mi madre que, o bien yo no estaba, o que estaba muy ocupada. Por experiencia sabía que eso no detendría mi madre, que seguiría llamando, pero si me daría algo de tiempo. Mientras, yo respondí la llamada de Marisa, no responderle a esa vengativa mujer, significaba que me limitaría las vistas a mis preciosos y adorados tesoros, y eso era un castigo muy cruel, hasta para ella.

- "¿Qué quieres pesada? ¿Sabes lo ocupada que estoy en est...?"- Marisa me interrumpió rápidamente y de forma definitiva, dejándome totalmente paralizada.

- "Mackenzie O 'Sullivan, eres la peor amiga del mundo, ¿cómo puedes ser que tuvieras tu primera experiencia sexual, seguida de una gran orgía, con ese buenorro bombero, y no me llamaras para contármelo?."- sinceramente me quedé sin palabras,

- "¿Cómo había averiguado eso Marisa?, si no hacía ni veinticuatro horas que había dejado de ser virgen, ¡Por dios!"- pensé totalmente descolocada.

- "¿Cómo...có...?"- no me salían las palabras.

- "Serás estúpida, la próxima vez que quieras darte un homenaje de dios griego musculado, llévate a tu hombretón a un hotel, ¿no sabes que tu ama de llaves fue contratada por tu madre, y que aparte de ser una espía fiel, es la responsable de reponerte los condones? Por lo que sé, fue una noche movidita."- me dijo con burla, mientras una frase que me dijo esa noche el Vader se coló en mi mente.

- "Bueno se algo de madres controladoras, y para quitarlas de encima, sólo hay que darles algo de lo que ellas quieren"-

- "¡Mierda! a esto se refería, mi madre lo sabe todo. ¡Quiero morirme!, no mejor matar al Vader, y después suicidarme"- pensé en alto mientras oía, como la exigente Marisa, me hablaba desde el otro lado del teléfono.

- "No hasta que me cuentes todo, con detalles calientes incluidos, después puedes desaparecer, teletransportarte, o asesinar a sexo descontrolado a tu semental, pero primero suelta por esa boquita, traidora ¿Es tan bueno el bombero en la cama, como su aspecto pregona?"- sin pensarlo eludí la pregunta, la respuesta era obvia, además tampoco era que tuviera mucho con lo que comparar, más importarte era saber cómo Marisa se había enterado, mi madre era evidente.

- "¿Cómo te enteraste tú? ¡Por dios!, no me digas que mi madre lo ha publicado en los periódicos, o lo ha subido a alguna red social."- le pregunte alarmada temblando, mi madre es muy extremista, sobre todo cuando se quiere salir con la suya. Nunca sabes por donde te va a salir.

- "No seas estúpida, aunque es muy intensa, es tu madre, nunca haría algo conscientemente que te pueda perjudicar. Es más simple que todo eso, soy tu única amiga, y tu madre quiso saber porque yo no le había dicho nada de lo que pasaba entre vosotros dos, no es la primera vez que lo hace, no sé de qué te extraña."- eso era verdad, mi madre llevaba años tratando de reclutar a Marisa, tanto como espía, como psiquiatra, era algo patológico, su afán de que su hija sentara la cabeza, y dejara de ser tan obsesiva con el trabajo, así que esta noticia era de lo más esperada para ella.

- "Mi vida esta acaba, es que soy idiota, en que estoy pensando, esto no es para mí, prepárate la que organizan la madre del Vader y la mi madre, seguro que ya están hasta eligiendo el vestido de novia. ¡Maldita sea! ¿En qué estoy pensando? Lo mío es el mundo de los negocios, de los números, de las grandes fortunas, del riego. ¿Qué demonios me está pasando?, sólo porque no puedo controlar los que me pasa cuando estoy cerca de este maldito bombero, es por eso creo que no soy buena para esto de los sentimientos y el amor. Lo mío no es eso"- dije mi discurso sin control, en alto, gimiendo y en español, totalmente frustrada y nerviosa, sin darme cuenta de lo que estaba diciendo, algo que, para una terapeuta como Marisa, era muy peligroso, y me lo hizo saber.

- "¿Amor? ¿Acabadas de hablar de Amor, CEO? ¿Mackenzie O Sullivan, estás enamorada de ese buenísimo bombero? ¿De ese adonis de fuego? "- me preguntó también en español, mi única, peligrosa, y mejor amiga, haciendo que algo me golpeara en el pecho con fuerza, y todo a mi alrededor se moviera, hasta el punto de que tuve que sentarme, para no caerme, pues me sentía mareada.

- "Nooo, yo ...que va.... yo no ...imposible... ¿enamorada? ... eso es ..."- las palabras salían como mantras de mi boca, en forma de murmullos nada convincentes, por desgracia, ni yo me las creía, menos esa bruja lee mentes de Marisa, que me conocía, incluso, mejor que yo misma.

- "Felicidades Mackenzie O ¨Sullivan, te doy la bienvenida al mundo de los seres humanos, ya sólo te queda plantar un árbol, escribir un libro, y tener un hijo, aunque esto último, con el nivel de prácticas con el que te has iniciado en este mundo, no creo que tarde mucho en pasar, algo que por otro lado hará muy feliz a tu madre, a tu padre quizás no tanto."- me dijo mientras yo sentía que me ahogaba de la ansiedad, y me quedaba sin aire.

Yo la gran Mackenzie O 'Sullivan, una de las pocas grandes CEOs que hay en Estados Unidos, una de las empresarias más importantes del país, una persona que maneja miles de millones de dólares, y otros tantos millones de puestos de trabajo, una mujer que ha dedicado su vida a formarse a sí misma, como la mejor empresaria, acabo de caer víctima del enamoramiento loco hacia un ser que es totalmente opuesto a mí, amaba al maldito Vader bombero, después de esto, que más estupideces iba a cometer en mi vida, posiblemente esta era la mayor de todas. 

El Ardiente Capricho de la CEOHistorias para obsesionarse. Descúbrelo ahora