Capítulo 70. Preludios para nuevos acuerdos. Parte 2.

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Mackenzie.

Boston, 2024, Apartamento de lujo de Mackenzie O 'Sullivan, al mismo tiempo.

Una vez en el garaje, saltaron todas las alarmas, cuando el personal de seguridad me vio dirigirme al garaje individual y con puerta privada, donde yo guardo a mi gran tesoro, "mi niña mimada". Solo faltaba que en cualquier momento apareciera un equipo antiterrorista de la CIA, y me apuntara con un arma para que me alejara de la moto.

A mis escoltas parecía que les iba a dar un ataque de apoplejía, mientras corrían de un lado para otro, intentado hacerme entrar en razón, mientras yo ni los miraba, ni les hablaba.

- "Ahora comprendo porque ese hombre está loco por ti, sois completamente igual de cabezotas. Ni me imagino como serán vuestros hijos, totalmente insufribles."- ese cometario fue lo único que me hizo que me aleteara el corazón, para finalmente mirar a Daniele, mientras me colocaba la cazadora de cuero, y me la cerraba antes de subirme a la moto.

Y de pronto la vi cerrarse su chaqueta vaquera, y colocarse el otro casco que yo tenía encima de unos de los mubles donde guardada mi ropa para cabalgar a mi niña. En segundo estaba sentada en el asiento de atrás de mi moto agarrándose a mi cintura.

- "¿Dónde crees que vas bombera?"- le pregunté

- "Si crees que te voy a dejar ir sola, es que ni me conoces, Mackenzie O 'Sullivan"- me dijo finalmente la bombera.

- "No sé como ese bombero te aguanta."- le dije refriéndome al mejor amigo del Vader.

- "No lo hace, pero da igual, pronto caerá."- me dijo.

Mientras nosotras hablábamos, los escoltas contratados por mi padre intentaban ponerse delante del avance de mi moto, sobre todo cuando oyeron el ruido que hizo esa preciosidad al arrancarla, la verdad era que echaba de menos ese sonido. Por culpa de mi padre, y del Vader, mi preciosidad había estado encerrada, como una fiera peligrosa, y ya era hora de dejarla salir.

Además, con lo que pretendía hacer, en cierta, era mi forma de revelarme, y poner mi posición clara, no iba a dejar que ese estúpido Vader se saliera siempre con la suya.

Quitarme a mis escoltas de encima fue fácil, sólo tuve que hacer el amago de que les iba a pasar por encima con la moto, para que me dejara el espacio suficiente para que me pudiera escabullir entre ellos, me dio algo de pena verlos arrojarse rodando por el suelo, huyendo de mi preciosa niña, pero que se le va a hacer, yo no les pedí que pusieran allí, intentado taparme la salida.

- "Eres demoniaca, CEO"- le oí decir entre risas a Daniele antes que el ruido de la moto lo silenciara todo.

Yo sabía que los escoltas no tardarían en me seguirme, además estaba segura de que ya me tenían localizada por GPS, gracias a mi móvil. No pretendía huir, y no me importaba que me siguieran al lugar al que me dirigía, que ahora estaría lleno de seguridad, y de bomberos, así que tampoco corría mucho peligro.

Mi teléfono me sonó, y accioné el manos libres de la moto, que estaba conectado con un micro y un altavoz incorporado en mi casco. Había visto quién me llamaba a través de la pantalla de identificación de llamadas de mi niña, que estaba en el cuadro. La llamada era Carlos, mi asistente.

- "CEO, ¿Por qué siempre la estas armando? Tengo ya tres llamadas de tu padre, y eso que aún tu madre no se ha enterado, cosa que, de paso, le va a costar muy caro a tu padre, cuando ella descubra que se lo ha ocultado."- me dijo, pero una voz que no esperé habló por mí.

- "Eso quiero saber yo, también."- me había olvidado de que el casco de la bombera también tenía acceso al manos libres de mi preciosidad, y había escuchado toda la conversación, dejando de paso su opinión al respecto.

- "¿Quién...?"- comenzó a preguntar Carlos sorprendido, pero de nuevo Daniele se adelantó.

- "Hola, señor García, soy Daniele Pinkerton, estoy en la moto de su jefa, para hacerla entrar en razón, y que vuelva a la seguridad de su ático."- le dijo.

- "Pues le dedeo suerte, esa es una asignatura que yo ya he dado por perdida."- le respondió el estúpido de Carlos.

- "Cuando acaben los monos habladores, ¿me puedes decir, por qué me has llamado?, sino es mucha molestia, claro. Estoy a punto de llegar a mi destino, y estaré muy ocupada para responder al teléfono."- le dije denotando impaciencia.

- "CEO, han atrapado al responsable del intento de asesinato del señor Hernández, está ahora en comisaria, he enviado a nuestros abogados, para que se mantenga en el más absoluto secreto de su detención."- saber esto me hizo respirar profundamente, podíamos estar muy cerca de saber quién de mi familia era en realidad un maldito asesino.

- "Ocúpate de eso, personalmente, Carlos, ya sabes lo que tienes que hacer."- le dije con la voz tensa.

- "Si CEO, ahora mismo."- me dijo.

Había llegado a mi destino, miré el enorme edifico que había a unos metros. Tenía uno de sus laterales envuelto en llamas. Había muchos camiones de bomberos, escalas, cañones de agua, además de bomberos y policías que limitaban el perímetro, y también había sanitarios en varias ambulancias.

Dentro de ese edificio, en algún lugar, seguramente el más peligroso posible, estaba el hombre que amo, y que desde luego no sabe la que s el viene encima, no he venido hasta aquí, enfureciendo a mi padre, y a todos, para no salirme con la mía, eso nunca iba a ocurrir. 

El Ardiente Capricho de la CEOHistorias para obsesionarse. Descúbrelo ahora