Brandon.
Boston, 2024, Jamaica Plain, Casa de la familia Hernández.
No podía creer que la Lunática pelirroja estuviera en la casa de mis padres, ni que la madre de Mackenzie conociera a mi madre, ni si quiera se movían en los mismos círculos sociales. Sólo había una respuesta lógica razonada a todo esto, nuestras madres tenían un plan que nos incluía a los dos, y esa idea, además de que nuestros sendos padres hubieran huido, sin apenas saludar, como si se desentendieran de todo esto, me dejaban claro que en cuanto pudiera, debía de poner tierra de por medio.
La primera, y única vez que lo intente, la señora Hernández," Ojos de águila", cortó mi retirada con su mano sobre mi brazo, mientras me miraba, con una clara, y rotunda, mirada de advertencia materna. El "Ni se te ocurra, o la tenemos"- era un maldito cartel de neón en el fondo de sus ojos.
Así que tuve que controlar mi instinto de supervivencia, mientras trataba de prepararme para lo que me venía encima. Aunque tengo que decir que, ver a una Lunática, tragando nudos de orgullo, ante su madre, mientras esta la manejaba de un lado a otro, fue la mar de divertido.
Casi me parto de risa cuando mi madre la llamó hada, esa mujer tiene algo de magia, pero de magia oscura, más que Hada es una maldita bruja, una maldita hechicera bella y tentadora como el pecado, si hubiéramos vivido en la Inglaterra, o mejor, por sus antecedentes familiares, en la irlanda del siglo IV, o en siglo V, hubiera sido denunciada y quemada en la hoguera más de mil veces, sólo por lo que era capaz de provocar en un hombre, y eso si no añadimos lo descarada, e ingobernable que es.
La mirada de advertencia que me dirigió con esos ojos del color violeta místico, junto con la forma en que apretó la mandíbula para controlar lo que seguramente su lengua de arpía tenía cuidadosamente, y floridamente elaboradamente al verme burlarme de ella, sólo reafirmó mi diversión, si tenía que estar secuestrado entre cinco mujeres, por lo menos que hubiera algo interesante que ver.
Lo único que nublaba mi diversión, aparte de la sensación de que, esas dos maduras mujeres ya eran peligrosas por separado, pero juntas eran peor que la bomba atómica para la vida tranquila y apacible de sus supuestos, queridos hijos, era que mi madre estaba muy efusiva con la lunática peligrosa, y eso en una mujer como ella, una gringa reconvertida en una fiel madre mexicana era cuanto menos preocupante.
- "¿Así que tú eres Megan? Entonces tu debes de ser Alice, ¿verdad? Toma Mackenzie dale sus regalos"- me dijo la señora O 'Sullivan entregándole dos bolsas de regalo a su hija, que no pudo evitar suspirar profundamente, mientras se giraba hacia mis dos hermanas gemelas, haciendo que se me escapara otra sonrisa burlona.
Tras entregársela, una animada Alice le dijo mi madre.
- "¿Podemos abrirlas mamá?, por fa, sólo estos, te lo prometo los otros después de la tarta."- preguntó ansiosa, mientras la madre de la pelirroja sonreía por la impaciencia de mi hermana más pequeña.
- "Yo puedo esper..."- comenzó a decir Megan un poco menos colorada y cabizbaja que antes, pero su gemela la interrumpió.
- "Tú lo abres, y te callas."- Megan suspiro nerviosa.
- "Venga, pero sólo ese."- dijo mi madre.
Y fue como, de esa forma, y a dos velocidades, una de ellas más lenta y otra mucho más rápida, las niñatas de mis hermanas pequeña, abrieron sus primeros regalos de cumpleaños.
Aunque las reacciones cuando los tuvieron delante fueron igual en las dos, se quedaron sin habla, como en shock. Megan habia recibido un bolso de diseño de edición limitada de la marca Chanel, algo que ella siempre habia querido, pero que obviamente no podía permitirse, y mi hermana Alice, adicta a los deportes de riesgo, como el puénting, la escalada, y el rafting, le regalaron quince días en uno de los bungalow de lujo de la empresa de la lunática, con todo pagado, incluido vuelos, excursiones, monitor privado, y practicas programadas en los mejores lugares de Canadá, para practicar esos deportes.
- "¡Brandy, pellízcame!."- me dijo Alice mirando la carpeta donde venía todo, con los ojos enormemente abiertos.
Una carcajada brusca e incontrolable que nos silenció a todo salió de una pelirroja que hasta ahora no había sonreído, mientras me miraba repitiendo el nombre que la estúpida de mi hermana habia dicho.
- "Así que es Brandy, ¿de qué cosecha?"- iba a contestarle como se merecía, pero los gritos de emoción de mis hermanas mientras se abrazaban a la lunática y a su madre, corto mi contundente respuesta.
Minutos después las gemelas salían corriendo como locas gritando, pero de felicidad, estilo Macaulay Culkin en Sólo en casa. Dejándonos a nuestras dos madres, la pelirroja y mí, a solas.
- "Finalmente este es mi primogénito ..."- comenzó a decir mi madre, pero yo la corté sólo faltaba que intentara disimular que esto no está preparado.
- "Nos conocemos, mamá, y tú disimulas fatal."- le dije serio, cruzando los brazos sobre mi pecho en espera que las dos madres pusieran sus cartas sobre la mesa, aunque dudaba que lo hicieran, por lo menos mi madre, si no tenía varios Ases escondidos.
- "Creo que nos han descubierto Kiara, tu hijo es muy inteligente."- dijo la señora O 'Sullivan riéndome.
- "No es inteligencia, es que sois muy evidentes, venga Céline, canta."- dijo la pelirroja cambiando la actitud de hija servil, a una que, en ella, era más reconocible.
- "Simplemente nos conocimos en el mercado, bueno yo la reconocí de la carpeta que tenías en tu despacho, con la información de toda la familia de Brandon, así que fui ..."- el grito de incredulidad de la pelirroja coincidió con mi gruñido de enfado.
- "¿Registraste mi despacho, mamá?"- dijo ella al mismo tiempo que yo la miraba enfadado, y le decía.
- "¿Has investigado también a mi familia, Lunática?"- mi madre me volvió a poner la mano en él brazo para que me calmara.
- "No sé de qué se quejan, Céline solo quiso agradecerme que hubieras salvado a su hija del incendio, yo también lo hubiera hecho si Mackenzie te hubiera salvado, y no una, sino dos veces."- dijo mi madre haciéndose pasar por alguien razonable.
- "Mamá, no digo nada de la señora O 'Sullivan, bastante tiene con aguantar a la lunática hija que tiene..."- comencé a decir para provocar algo que haría que, si nuestras madres tenían alguna peligrosa e imaginativa idea, que implicaba a la loca y mí, desistiría rápidamente, al ver cómo nos llevamos.
- "¡Eh! Tú, maldito Vader Bombero, cierra la boca, estúpido."- me interrumpió la pelirroja, de la manera que yo esperaba, mientras me golpeaba con su dedo índice en el pecho, furiosa.
- "Ya son dos veces que me insultas en mi propia casa, ¿no te enseñaron educación, pelos de fuego?"- le dije mirándola desde arriba con indiferencia.
- "Si, claro, pero también me enseñaron que a los cerdos no se le deben dar de comer diamantes, mi exquisita educación contigo es una pérdida de tiempo, y esfuerzo, Vader."- me dijo intentando ponerse de puntilla para al menos llegar mi pecho, y no quedar como medio proyecto, al lado del proyecto completo y original.
- "Me sorprendes, no sabes distinguir entre la educación y la altanería. ¿No está muy alto, para ti, ese trono donde te subes con maldita soberbia, princesa? lo digo porque un día alguien te va a derribar desde esa altura, y dudo que tu ego pueda resistirlo, CEO Lunática."- le dije sin control
Estábamos tan enzarzados en nuestras discusiones que ni nos dimos cuenta de que nuestras madres llevaban un rato mirándonos con un sonrisa peligrosa y muy significativa.
Desgraciadamente, al contrario de lo que yo pensé al principio, esa discusión sólo reafirmo más la idea que tenían nuestras madres de que éramos la pareja perfecta, y mientras nos enfrentábamos en una batalla dialéctica, lo único que provocamos fue que, hasta ahora su pequeño experimento de unirnos para ver que pasaba, se convirtiera en un objetivo único e irrevocable, de crear una pareja.
Pero eso sólo lo descubrimos horas después, cuando un pequeño error por mi parte, ante el desconocimiento, provocó que la vida tranquila y feliz que llevábamos la Lunática y yo, acabara con un gran estruendo, en forma de cataclismo, en nuestras tranquilas vidas.
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El Ardiente Capricho de la CEO
RomanceMackenzie O 'Sullivan es la heredera de Holding O 'Sullivan Park, ha tenido que luchar mucho para convertirse en el CEO. Ya que su tío, Rónan O 'Sullivan, siempre había creído que sus dos hijos, Shane y Murphy, serían los verdaderos herederos de su...
