Capítulo 80. El fin de un desalmado.

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Brandon.

Boston, 2024, Suite Presidencial del Marriott Luxury Collection Hotel, en ese momento.

Ni por un momento lo dude, si la policía no actuaba pronto, y la vida de mi esposa corría peligro, nada me detendría para protegerla, así me costara la vida.

El primo pequeño de la Lunática nos miraba con auténtico odio, mientras nos apuntaba con una pistola, lo gracioso era que el más sorprendido de todos nosotros, dada la situación, era su hermano, el tal Share, que lo miraba con sorpresa y miedo.

Siempre había creído, por la actitud que este desarrollaba normalmente, serio y enfadado con el mundo, que él era el posible asesino, pero al parecer me equivoqué, lo que demuestra que las apariencias engañan.

- "¿Qué haces estúpido? ¿Te has vuelto loco? Baja esa arma de una vez."- le dijo Share a Murphy, con claro asombro en la mirada.

- "Así que al fin te conozco, cobarde, tú debes ser el tal el señor X, el indeseable y cobarde que ha intentado asesinarlos en las otras ocasiones, ¿Verdad?"- dijo mi rebelde y deslenguada esposa.

- "¡Maldita sea! Bien le gusta a esta Lunática mujer tentar al peligro, el instinto de supervivencia de mi esposa, estoy seguro, que siempre, está a bajo mínimos, ¡Joder!"- pensé mientras la arrastraba detrás de mí, para alejarla de la tentación de que ese mal nacido la disparara, por sentirse ofendido.

- "¿Quieres dejar de provocarlo, Lunática? Ya bastantes problemas tenemos, ¿vale?"- le dije en un murmullo de ira, mientras miraba con furia y reto, a ese maldito que ahora nos miraba con una sonrisa irónica, y muy peligrosa.

- "Veo que me conocéis, es extraño, sólo la gente que trabaja para mí sabe mi nombre, me pregunto ¿Quién ha sido el traidor que se ha ido de la lengua?"- dijo Murphy ampliando aún más la sonrisa.

- "No entiendo nada. ¿Qué demonios pasa aquí?"- dijo Share aún más confundido.

- "¿No lo has entendido primo?, es fácil, y muy lógico, tu hermano, el que comparte tu misma sangre, quiere el puesto de CEO, y todas las acciones que nos pertenecen a ti, y a mí, para eso pretende quitarnos del medio. Conmigo lo ha intentado ya dos veces, y una más, con mi esposo, sospecho que, si hubiera tenido suerte en una de esas veces, el próximo en asesinar, hubieras sido tú ¿No es así, rata asquerosa?"-

Estas últimas palabras se las dijo mi esposa mirando, y refiriéndose, a Murphy, que al oir como ella lo llamaba, al contrario de lo que esa inconsciente mujer esperaba, sólo provocó que este último soltara una estruendosa carcajada, de esas que oyes en los villanos de película.

- "Bien, buena deducción, siempre has sido la más inteligente, pero hasta ahora, los tengo a los tres reunidos, y puedo acabar con los tres de una vez."- dijo caminado hacia atrás, hacia el mueble bar, sin dejar de apuntarnos, se colocó la pistola en la mano izquierda, y comenzó a servirse un whisky con la derecha.

- "¿Y qué coartada crees que vas a tener esta vez?, nadie se va a creer que nos hemos dado de tiros entre nosotros, además la policía sospecha que, o bien tu hermano, o bien tú, son los que ingeniasteis nuestros intentos de asesinato, esta vez no sera tan fácil librarte, cuando tu hermano, y nosotros aparezcamos muertos de un balazo."- le dije para ganar tiempo y hacerle razonar, antes de que la policía interviniera.

- "¡No me lo puedo creer! Murphy te has vuelto loco de remate, papá no te perdonará por esto, soy tu hermano, ¡por dios! Y ella tu prima, somos tu sangre."- dijo Share rojo de los nervios, no había que ser un experto observador de la naturaleza humana para saber que el primo de Mackenzie estaba aterrado.

- "Este equivocado bombero metomentodo"- dijo Murphy ignorando a su hermano - "En un principio nadie iba a morir de un balazo, pero gracias a ustedes, y a mi querido hermano, sobre todo al saber que la policía sospecha también de mí, los únicos que morirán de dos disparos serán tu maldita esposa y tú, héroe. Mi hermano morirá de causas naturales, de una sobre dosis de adrenalina. Share es diabético, sería muy normal que, tras los nervios, y el ataque de pánico, que le produjo haber matado a nuestra querida prima y a su marido, le diera un coma diabético, muriendo en el acto. Caso cerrado, señoría."- dijo este, Share al oir a su hermano, dio un gemido de terror, aun no entendía que le había pasado al siempre tranquilo, y amable Murphy.

- "¿Sabes que hay muchas lagunas en tus planes? ¿Verdad?"- le dije muy seguro de mí mismo al oir, por el dispositivo que teníamos, tanto Mackenzie como yo en el oído, que la policía ya iba entrar, que ya lo tenían todo grabado, y no necesitaban más, para encerrarlo de por vida.

- "¿Sí? ¿Tú crees, Bombero entrometido? Dime, ¿Cuáles son? Ilústrame."- dijo Murphy dando el último trago a su bebida, antes de volver a apuntarme directamente con la pistola.

- "¡Ahora!"- dijo una voz por el dispositivo, al mismo tiempo que yo me lanzaba a hacia atrás para arrojar a mi esposa al suelo lejos de la trayectoria de un posible disparo, al mismo tiempo, le grité a Share que se tirara al suelo.

- "Te has olvidado de nosotros, señor O 'Sullivan"- fue lo siguiente que oímos decir a un policía, mientras varios de sus compañeros, saltaban sobre el primo de la Lunática, y lo desarmaban. En segundos, el salón de la suite estaba lleno de policías.

A partir de ese momento, y durante media hora, la suite fue un auténtico infierno, ya llegábamos con retrasado a nuestra recepción, a la que sinceramente, después de lo que habíamos pasado, ni yo, ni Mackenzie, queríamos ir, además, no deseábamos que, por ahora, nuestros padres supieran nada, y se montara una aún peor, por culpa de nuestro protectores progenitores, cuando supiera que sus retoños habían estado a punto de morir el día de su boda, no quiero ni pensar lo que sería capaz de hacer mi madre, o la madre de Mackenzie, por no hablar de nuestros dos padres, cuando estos se enteraran.

- "Todo ya está hecho, cuando quieren pueden ir al banquete de su boda, jefa."- nos dijo Carlos con una sonrisa, ofreciéndose para acabar con todo el papeleo, y la demás burocracia.

- "No quiero ir al banquete Vader, estoy realmente agotada, no estoy para estar varias horas entre risas, felicitaciones, brindis, y demás ocurrencias que tu madre y la mía, hayan preparado, te propongo una cosa, ¿qué tal si nos fugamos de luna de miel, una escapada, como quieras llamarlo, los dos solos, lejos de todo, una semana completa?"- me dijo Mackenzie colgándose de mi cuello, y mirándome con esos enormes ojos violetas que me volvían loco.

- "Por primera vez, lunática, tú y yo, estamos de acuerdo en algo."- le dije antes de besarla delante de todos esos agentes, sin preocuparme por nada, ni por nadie, a partir de ahora sólo tendría una preocupación en mi vida, que Mackenzie Hernández fuera feliz, amada y dichosa, y sobre todo, y por encima de todo, junto a mí.  

El Ardiente Capricho de la CEOHistorias para obsesionarse. Descúbrelo ahora