Mackenzie.
Boston, 2024, Apartamento de lujo de Mackenzie O 'Sullivan.
Cuando salía de la piscina, vi a Estuco estirado sobre la hamaca donde había dejado mi ropa.
- "¿Y tú como has llegado aquí, golfo?"- le dije cogiendo una de las toallas que estaba sobre uno de los estantes de la estaría que había junto a la hamaca, para abrigarme, y así no tiritar de frio.
Giré mi cabeza mirando las puertas de las terraza, ambas estaban cerradas, lo único que estaba abierto era una de las grandes ventanas del gimnasio, y como si de repente me hubiera llegado al mente, lo supe, en mi huida por no avergonzarme, había olvidado que Vader aún estaba allí, cuando yo hice ese Striptease gratuito, para después tírame la piscina desesperada, si él no se había dado cuenta de mi estado de lujuria incontrolada por ver su cuerpo, cuando lo miré, cosa que dudaba porque era más que evidente, con verme intentando coger una hipotermia, para bajar mi temperatura corporal, ya lo tendría claro.
- "Perfecto, simplemente perfecto, vamos Estuco, tengo que vestirme para que tu padre se burle de mí, como suele hacer, pero esta vez creo que me lo merezco, por estúpida descontrolada"- el gato no tardo en seguir maullando feliz a mi habitación.
Mientras yo me duchaba y me vestía, él jugaba con uno de los pompones que tenía uno de los cojines que había sobre el cheslong de mi habitación. Cuando terminé de vestirme cogí al gato, para bajar a hacer la cena, esperaba que el Vader aun estuviera en su dormitorio, pero por lo visto ni eso me salía bien.
Al entrar en la cocina, ya el Vader estaba allí, totalmente atractivo, sin ni siquiera mirarme, más bien estaba en faena, asando unos bistecs, sobre la mesa ya preparada, había una ensalada y una botella de vino tinto acompañando a la cubertería, cristalería y mantelería que ni yo sabía que tenía.
No suelo entrar en la cocina, mi ama de llaves se ocupa de eso, y cuando llegaba a casa ya todo estaba preparado y servido, sé cocinar y me encanta hacerlo, los años que viví como una joven asalariada normal, aprendí todo eso, además el mayordomo de mi familia me envió una de las doncellas para que enseñara a valerme por mí misma, pero cuando ascendí primero a vicepresidenta, y luego a CEO, casi nunca estoy en casa a la hora del almuerzo, y en ocasiones ni a la cena. Así que cocinar se ha convertido en una especie de hobby que practico en ocasiones.
- "Siéntate, ya casi está"- me dijo, mientras yo dejé a Estuco en el suelo para que fuera cenar, ya su padre le había dejado su comida en su cuenco, en una esquina de la cocina, donde había dejado también su cama.
Me dirigí a los servicios que había en el pasillo de acceso a la cocina, para lavarme las manos, mientras me miraba el espejo advirtiéndome a mi reflejo.
- "No la fastidies quedándote como una estúpida mirando a ese hombre, y muéstrate como si nada hubiera paso. Te cae mal, es un maldito orgulloso, altivo de mierda y eso es lo único que debes recordar."- me dije seria.
Cuando creí que estaba autoconvencida, me dirigí a la cocina en el momento justo que un atractivo bombero vestido con una camisa blanca básica, unos vaqueros, que le sentaba muy bien, y con el pelo húmedo de la ducha, colocaba los dos platos con dos bistec y papas al horno, sobre la mesa.
- "¿Podemos hablar de lo que acaba de pasar?"- dijo de pronto el Vader, mientras me servía el vino, haciendo que casi me atragantara con el trozo de bistec que me había llevado a la boca, la sutileza del maldito Vader Bombero era unos cero absolutos.
- "¿Pasado? que yo sepa no ha pasado nada."- dije intentado ignorar lo que yo ya sabía que era imposible ignorar.
Él no me respondió, sólo me miró a los ojos, como se mira una niña caprichosa, y estúpida que se empeñaba en no ver lo evidente. Pero me daba igual no deseaba hablar de ello, menos la primera noche, esto no tenía que haber pasado, teníamos que limitarnos al trato, y punto.
- "¿No lo entiendes?, ¿verdad? Esto no puede pasar, no puede pasar, lo dejamos claro en el trato, y sólo haría feliz a nuestras madres, debemos saber gestionarlo, y olvidarnos que existe, porque sólo pondrá palos a las ruedas de nuestra convivencia, centrémonos en lo que pactamos, y será mejor así."- le dije usando mi actitud de CEO, mostrando que no iba acceder en esto.
Él me miro en silencio mientras sus ojos se clavan en los míos, haciendo que, dentro de mí, algo se removiera.
- "Perfecto si lo tienes claro, perfecto, espero que no vuelva a pasar, no me gusta caminar por el ático teniendo que defenderme del ataque de una loca salida y descontrolada, tengo otras cosas más importantes para que..."- casi revente de ira a medida que lo iba escuchando, así que no pude evitar insultarlo, mientras me levantaba de la mesa, de manera amenazante,
- "Serás gilipollas. Maldito Vader Bombero de pacotilla, ¿Qué yo...? ¿Quéee ...? Si ni podías quitarme los ojos de encima, ni loca me acercaría a ti, somos totalmente opuestos, y no deseó que se me pegue nada, ¡Lo que me faltaban! ¡Maldito idiota de mierda!"- le dije señalándole amenazadoramente con el dedo, él ni se inmuto, siguió comiendo y bebiendo como si nada, sin ni siquiera mirarme.
No valía la pena, con un gruñido y un portazo en la puerta de la cocina, subí a mi habitación, sin mirar atrás, mientras rezongaba de las mil maneras que acabaría con el maldito de Brandon Miguel Hernández. Había sido una huida con todas las letras, la primera noche ya había conseguido aislarme en mi habitación, tan sólo con unas malditas palabras.
- "¿Como vamos a convivir juntos si no podemos ni estar unas horas sin desearnos, o querer matarnos?"- pensé mientras me imaginaba que Marisa se estaría frotando las manos ahora mismo con una situación como esta.
Un ruido en la puerta como de golpes, me hizo acercarme y abrirla, Estuco entró rápidamente y sin mirarme, se dirigió al cheslong que tanto le gustaba, y tras subirse me miro.
- "Vaya guapo ¿A ti también te ha expulsado de la cocina el maldito Lord del lado oscuro?"-le pregunté acercándome a él, y acariciándole la cabeza, mientras él se acurrucaba sobre ese sillón que el inteligente gato había decido escoger como su cama a partir de ahora. –"Bien podemos formar un equipo, contra el lord oscuro, ¿Qué te parece?"- le dije acariciándolo, el simplemente ronroneo con mis caricias.
Estuco no sería un aliado muy fiel, pero por ahora estaba de mi lado, y eso compensó un poco la sensación de derrota que sentía en mi interior, y no era provocado por el estúpido Vader Bombero, eso era algo que yo podía manejar, ya ganaría en otro momento.
El problema estaba en que, tal como me había dicho Marisa, Brandon Hernández me afectaba de una manera que yo nunca había sentido, y dudaba que pudiera controlarla, y eso para mí, una CEO que se había hecho a sí misma, que disfrutaba de su autocontrol, y su capacidad, era una clara derrota por parte de mi peor enemigo, yo misma.
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El Ardiente Capricho de la CEO
RomanceMackenzie O 'Sullivan es la heredera de Holding O 'Sullivan Park, ha tenido que luchar mucho para convertirse en el CEO. Ya que su tío, Rónan O 'Sullivan, siempre había creído que sus dos hijos, Shane y Murphy, serían los verdaderos herederos de su...
