Capítulo 40.  Buscando soluciones: la idea 2.

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Brandon. 

Boston, 2024, oficina de la CEO Torre O 'Sullivan.

No me apetecía para nada esta reunión, pero era tan importante lo que teníamos que tratar la lunática pelirroja y yo, y al mismo tiempo era tan delicado, que desde luego se tenía que hacer en un lugar cuidadosamente protegido, que no llegará a oídos de nuestros padres.

Esta mañana cuando quise enviarle un mensaje a la CEO, me di cuenta que la había bloqueado hace tiempo, y en un principio pensé en desbloquearla, para pedirle una cita, pero recordando lo que había sucedido ayer, muy probablemente, si lo intentaba, sin ser personalmente y de manera física, la astuta empresaria, se encargaría de insultarme sin dejarme hablar en ningún momento, y tampoco deseaba aguantar sus tonterías de niña caprichosa y millonaria, algo que cada día se hacía más evidente, por lo menos para mí.

La mejor manera de resolver nuestro problema era cara a cara, en su terreno o en el mío, aunque seguía siendo mejor su terreno, su despacho estaba suficientemente protegido, y más después de los "accidentes", para que los secretos empresariales o personales que se trataban allí, sería cuidadosamente reservados, y desde luego este debía de serlo.

En cambio si la reunión la teníamos en mi apartamento, lo más seguro que la cariñosa, y algo cotilla, señora Carrigan descubriría el plan que yo pretendía que se mantuviera oculto, porque si se supiera, muy probablemente, nuestros padres lo descubrirían, y acabarían con nosotros.

La única opción que tenía era ver la hoy, tras salir de mi turno que acaba a las ocho, después de las amenazas de mi madre era urgente que nos viéramos, justo por eso envíe un mensaje a Carlos García, el asistente de la lunática pelirroja, y conociéndola, simplemente dije una frase que sabía que cuando Carlos se la transmitiera, activaría definitivamente, su curiosidad, y sus ganas de verme.

En el mensaje ponía:

-"Tengo una solución para que dejes de vivir en casa de tus padres, y vuelva a tu libertad, así como, de que al mismo tiempo, ambos podamos salir de los planes casamenteros de nuestras madres. Si estás interesada, nos vemos a las ocho y media de la noche en tu despacho."-

Mi mensaje tuvo el efecto deseado, porque diez minutos después de enviarlo, el asistente contestó que su jefa estaba de acuerdo con la reunión , y que me esperaba a esa hora en su despacho. Que entrara por el garaje, y que el propio Carlos me recogería en el aparcamientos.

A las ocho y cuarto estaba pasando el control de seguridad que se había instalado nuevo en los aparcamientos de la Torre O 'Sullivan, y diez minutos después ya estaba donde estoy ahora, delante de la puerta del despacho de la lunática, mientras su asistente toca la puerta para pedir permiso para entrar, esperaba que todo saliera bien, y que la Lunática viera las ventajas de este pacto, o tanto yo, como ella, estaríamos en problemas.

Nada más oir su voz dándonos permiso, entremos, y descubrí el otro lado que yo desconocía de la gran CEO del Holding O 'Sullivan Park, su parte eficaz de segura empresaria. La verdad es que sentada allí, frente a su mesa de despacho, en esa gran oficina, con enormes ventanales que dejaba ver toda la ciudad iluminada por la noche, vestida con ese traje ejecutivo de pantalón negro, con rayas finas grises que podrían valer como mi televisión, su cabello pelirrojo recogido en un moño alto, y con gafas de vista que cubrían esos impresionantes ojos violetas, parecía otra persona, alguien que hasta ahora yo no había conocido. Parecía confiable, fuerte, y segura de sí misma, nada que ver con la lunática, busca problemas que yo había conocido antes.

Claro, hasta que abrió la boca, y me hizo recordar que por muy profesional que fuera y pareciera, conmigo, esa estúpida siempre se comportaría como un maldita lunática caprichosa, y es justo por eso, que la idea casamenteras de nuestras madres, eran un absoluto error.

-"Y bien Vader Bombero, ¿qué tienes que decirme, aparte de disculparte por ser el mayor bocazas del reino? No entiendo cómo puedes salvar a alguien con lo mete patas que eres, casi consigues que mi madre me aniquile ayer, estúpido."- si pensaba disculparme en algún momento por hablar más de la cuenta, murieron irremediablemente tras oir esas palabras.

-"Que alguien quiera asesinarte no es nada nuevo, a mí me pasa cada vez que te veo, y que tú no le cuentes algo tan importante a tu madre, es aún más estúpido, ¿creías que ella no lo iba averiguar?, ¿de verdad eres su hija, o es que te acaban de adoptar? Hasta yo me di cuenta de que a tu madre no se le escapa nada, y la acabo de conocer."- sabía que, a medida que me salían las palabras de mi boca, en algún momento, tenía que haberla cerrado, pero me fue imposible.

La verdad es que no sé lo que me pasa con esta mujer, con sólo mirarla, o escucharla, hace que mis malditas emociones, tanto las positivas, como las negativas, se suban en la primera vagoneta de una montaña rusa, de esas altas, rápidas, extremas, y peligrosas, y se lancen por ella, sin barra de seguridad, y sin control.

Así fue como me vi esquivando dos libros gordos de contabilidad, que con mejor puntería que mi madre, me lanzaba la CEO, mientras Carlos, su asistente, con tranquilidad, como si fuera algo que hacía cada día, conseguía arrebatarle, a tiempo, de las manos de la loca pelirroja, una taza grande de cerámica que tenía sobre la mesa, donde probablemente había bebido café. Fue en ese momento cuando me di cuenta de que, para empezar a negociar con la lunática habíamos empezado con muy mal pie, de los peores.

Quizás hasta no saliéramos vivos de ese despacho, aunque por otro lado eso también solucionaba nuestros problemas, para siempre. 

El Ardiente Capricho de la CEOHistorias para obsesionarse. Descúbrelo ahora