Capítulo 72. Nuevos acuerdos de dos almas enamoradas. Parte 2.

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Brandon.

Boston, 2024, central de Millennium Pharmaceuticals, Inc, en ese momento.

- "Cubre ese pasillo, e intenten cerrar las ventanas, el aire está haciendo, que se alimente el fuego."- le dije a dos de mis hombres, - "Por dios, Morgan sujeta bien esa manguera, y dirígela a la base del fuego, ¡joder, es algo básico!"- le dije al novato, ya me estaban dando ganas de estrangularlo.

Pronto vendría nuestro relevo, pero yo deseaba acabar con todo esto cuanto antes, ya se habían apagado el incendio en varias zonas, sólo quedaba las dos plantas superiores. Hace poco habia enviado al equipo dos, el de Turner, a descansar, tomado yo su relevo, sabía que ellos habían perdido mucho tiempo tratando de salvarme, y habían dejado desprotegida su zona de extensión, justo por eso, había asumido yo, esa parte.

Ya me habían avisado el jefe de coordinación que hacía una hora que me habia pasado del tiempo de descanso, sobre todo, después de lo que me había pasado, y que en breve me mandaría un equipo que nos remplazaría, o bajaba yo voluntariamente, o subiría él mismo a bajarme.

Estaba tan concentrado en extinguir el ultimo foco de esa planta, cuando pensé alucinaba, que la humo me había afectado, cuando por la radio, la voz nada amigable, de una Lunática CEO, se oyó claramente.

- "Brandon Miguel Hernández, me da igual que no te guste que te llamen Miguel, estoy tan cabreada que te llamaría cosas peores, como gilipollas. También, me da igual que todos me estén oyendo, ojalá lo hagan, no sé cómo lo vas a hacer, como si te descuelgas por la fachada, en plan Spiderman, pero, o bajas ahora mismo a hablar conmigo, o lo hago por aquí directamente, sabes que me precio de ser directa, y decir lo que pienso, así que tú decides."- sólo la risa incontrolable de mis compañeros, mirándome fue lo que me hizo darme cuenta de que no estaba alucinado.

- "¿Se puede saber quién le ha dado una radio a esa loca Lunática?"- les dije enfadado, en alto, a todos los que estaban allí reunidos. Como respuesta, simplemente continuaron riéndose mientras hacían su trabajo.

–"¡Esto es increíble!"- pensé, mientras accionaba mi radio.

- "Mackenzie O 'Sullivan, estas en una frecuencia interna del cuerpo de bomberos, no sé ni cuantas leyes de seguridad nacional te estas saltando, maldita mujer, deja esa radio al bombero muerto que te lo ha dado, y vuelve a casa, y hablaremos más tarde, cuando regresé."- le dije desando anular esa frecuencia de todas las radios de mis hombres.

- "Si claro y que más, se te acaba el tiempo, o bajas en cinco minutos, o hablamos por aquí sin importar quién nos esté oyendo, jefe Hernández."- decididamente esta mujer me iba a volver loco.

No me dio tiempo de pensarlo en ese momento el equipo dos del parque, el del jefe Allen, irrumpió en el lugar, claramente muerto de risa, ellos también lo estaban escuchando todo.

- "Anda baja a calmar a tu mujer, o no tendrás casa a la que volver. Chiquito genio se gasta. Entendible que estes loco por ella."- dijo Allen que tenía una novia con un carácter también muy fuerte.

Ignoré la risa contenida de mis compañeros, y con un suspiro de derrota, y otro de impaciencia, me alejé por primera vez, desde que llegué a ese edificio, de la zona del incendio, para descender junto a mi equipo, que iban bromeando detrás de mí, por la escalera hacía la salida, donde me esperaba esa maldita mujer que yo amaba, pero que desde luego me iba a volver loco algún día, si no lo estaba ya, cosa que yo ya no dudaba.

- "¿Cómo puedo sentirme feliz por sólo escuchar su voz? Sobre todo, porque esta anécdota, por llamarla de alguna manera, será una fuente constante de bromas, que durará bastante tiempo entre mis compañeros. Si cojo al estúpido que le dio la radio, lo asesino con mis propias manos."- pensé mientras intentaba no pensar en lo que me esperaba allá abajo.

Mackenzie.

Boston, 2024, central de Millennium Pharmaceuticals, Inc, en ese momento.

Que Turner cogiera su casco, la radio, a su novia, y que desapareciera en segundos, ocurrió un poco antes que un grupo de bomberos saliera por un lateral del edificio.

Desde antes, muchas miradas de bomberos se habia dirigido a mí, con una sonrisa. Sabía que mi asalto a la legalidad de las comunicaciones de seguridad entre bomberos había sido rápidamente difundido entres muchos de los miembros del cuerpo, sobre todo porque al parecer, ya el incendio estaba siendo controlado, así que esos cansados bomberos, vieron en mí, y en la situación, una diversión más que interesante, dentro de todo esto.

No hizo falta que intentara descubrir cuál de los bomberos que acaban de salir, era el Vader, por alguna extraña razón lo sabía, quizás era porque ya era la tercera vez que lo veía con su uniforme amarillo, y su casco, o quizás también, porque fue el único que se detuvo y me buscó con la mirada, para luego quedarse mirándome, cuando me localizó.

Lo vi acercarse a mí, sabía que estaba enfadado, yo también lo estaba, me había hecho pasar un miedo atroz, pero a veces hay que hacer caso a tus propios consejos, así que mucho antes de que él llegara a mí, comencé a caminar hacia él con decisión, ni me daba cuenta de que los bomberos hacían un disimulado pasillo para dejarme pasar, Brandon al ver mi actitud directa y segura, se detuvo al final, para esperar que yo llegara, quitándose el casco para mirarme.

Una vez frente a él, ni lo pensé, con una mano agarre una de las solapas de la chaqueta de protección del uniforme, creo que me sujeté por unos de esas tiras que tenían tantos enganches, y tiré de él hacía mí haciendo descender su cara, muy cerca de la mía.

- "SI vuelves a asustarme así, soy quien voy a matarte, no el fuego, maldito."- le dije antes de besarlo con toda la tensión y el miedo que había sentido, mientras pegaba mi cuerpo al suyo.

El beso comenzó como un supuesto castigo, hacia él, pero rápidamente, y con esa agilidad innata y característica de ese lord del lado oscuro, se hizo rápidamente con el control del beso, después de la sorpresa inicial por su parte, pronto me vi trasportada a ese mundo de sensaciones al que ese experto besador de Brandon M. Hernández solía llevarme.

Solo los vítores que se oyeron a nuestro alrededor me hicieron darme cuenta de que, en mi locura, por saber si él estaba bien, había rebasado todos mis límites, uno de ellos era no dar espectáculos en público, siendo yo quien era, ya que esto podría afectar gravemente al grupo O 'Sullivan. Con gran esfuerzo separé de sus labios, recordando que tenía que decirle algo importante, quizás lo más importante, lo que definiría que clase de futuro iba a tener.

- "Creo que ... tenemos que renegociar el acuerdo."- le dije sin saber cómo abordar lo que tenía que decirle. 

El Ardiente Capricho de la CEOHistorias para obsesionarse. Descúbrelo ahora