Capítulo 25.   El rescate, una nueva costumbre 1. 

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Brandon. 

Boston, 2024, Parque de bomberos del distrito doce. 

- "Jefe Hernández, he revisado el inventario de los camiones doce y nueve, también se han repuesto las botellas de oxígeno dañadas en la última intervención."- me dijo Louis entregándome la carpeta con la hoja de inventario. 

- "Jefe Hernández, ya ha llegado las provisiones enviadas por las familias, las están colocando en la despensa y en el refrigerador grande."- me dijo desde la puerta del despacho de guardia, el bombero novato adjudicado a mi equipo, Dennis Morgan. - "¡Ah!, por cierto, sus hermanas Megan y Alice le están esperando en la entrada."- dijo algo ruborizado y nervioso el bombero.  

No tenía que adivinar que había provocado que el rudo bombero se mostrara tan nervioso, desde que había llegado, hace cuatro meses, al equipo desde la academia, Dennis, cada vez que veía a mis hermanas reaccionaba como un estúpido adolescente, no sabía exactamente cuál de las dos le gustaba, igualmente, daba igual, nunca dejaría que ninguna de mis hermanas saliera con un bombero. 

- "Yo me voy al gimnasio, tengo rutina."- dijo Louis huyendo, como siempre que oía que Megan habia llegado al parque, el gimnasio era una de las zonas restringidas del parque, y ninguna persona ajena al cuerpo de bomberos, podía acceder a él.  

Louis no estaba interesado en mi hermana Megan, cosa que la estúpida niñata no entendía, mi hermana, digna hija de mi madre, estaba convencida de que quien la sigue la consigue, justo por eso siempre que podía se presentaba en el parque, con cualquier excusa para poder acosar a mi mejor amigo.  

Pero a la teoría de Megan le fallaba en un detalle importante, Louis ya está enamorado, aunque no quisiera reconocerlo, ni, aunque lo torturaran, del bombero Daniele Pinkerton, mi vecina, y excompañera del parque, que, por culpa de ese estúpido, había pedido el traslado al parque de bomberos del distrito nueve. 

- "¡Maldito cobarde!"- le dije en alto mientras él corría a los vestuarios, Louis sólo me sacó el dedo corazón sin mirarme, con un gesto grosero, pero revelador, ni Dennis, ni yo pudimos evitar la risa. 

No habia llegado a la entrada del parque, y ya oía a Megan, desatando su encanto, mientras varios de mis hombres la escuchaban riéndose como estúpidos, iba a suspirar con cansancio y resignación, pero un gruñido masculino, y molesto, a mi lado, se me adelantó.  

- "¿Es que no tienen trabajo que hacer?"- dijo el novato, con el ceño fruncido, aclarándome que, como muchos estúpidos hombres, él también, habia caído bajo el influjo de la más pesada, dolor de cabeza, y caprichosa de mis hermanas, Megan. 

Esta vez nada evitó mi suspiro de cansancio. 

-" ¿Se puede saber que hacen aquí?"- le dije serio a mis hermanas mientras miraba a mis compañeros que de repente recordaron que tenían cosas que hacer, y en desbandada desaparecieron en segundos, el único que tardó en captar mi mirada, fue el novato de Dennis, al que tuve que volver a mirar fijamente y con seriedad, haciendo que este en su carrera por huir casi se golpearan con la puerta de uno de los camiones que en ese momento se había abierto, haciendo que mis dos hermanas estallara en carcajadas. 

- "Deberías ser menos ogro, Brandy..."- me dijo Megan, pero tuve que interrumpirla al oír ese horrible mote que siempre me ponía. 

- "No me llames así, niñata, venga no tengo tiempo, ¿A que han venido?"- les dije con impaciencia. 

- "Eres realmente borde, Brandy bombero."- me dijo Alice haciéndome ver que con mis hermanas enfadarme no servía de nada. Una vez más deseé que mis padres hubieran tenido gemelos, en vez de gemelas, aunque en el fondo no cambiaba esas dos por nada. 

El Ardiente Capricho de la CEOHistorias para obsesionarse. Descúbrelo ahora