Mackenzie.
Boston, 2024, Salón principal de eventos del Hotel Hilton Boston Park.
- "¡No!, no puede"- la respuesta rápida, y casi en forma de gruñido de Brandon, fue la que provoco mi estúpida reacción.
La verdad era que, hasta ese momento, y desde ese enloquecedor beso, no me sentía yo misma, o al menos no tan segura como siempre me había mostrado, que el Vader me afectara de esa manera, no ayudaba mucho a mi papel de CEO segura e implacable, un papel que me había costado años de cuidar, sobre todo cuando me encontraba ante mis enemigos más directos, que, por desgracia, eran parte de mi familia.
Las risas poco disimuladas de la señora O 'Sullivan, que se mostraba lo feliz que le hacía sentir que su plan inicial, fuera como ella estaba deseando, también ayudaron y provocaron mi acción rebelde, olvidándome del trato que el Vader bombero, y yo, habíamos creado antes de entrar en la fiesta, que por otro lado, no fue sino un enorme error por mi parte, algo que comenzaba a ser muy frecuente desde que conocía a este estúpido bombero, un error que pagaría esa noche de la peor manera, y que como no, añadía más problemas a lo que ya teníamos.
- "No le haga caso, señor Carter, estoy encantada de bailar con usted."- le dije al guaperas rubio, que ni me llamaba la atención, menos cuando a mi lado estaba un formidable espécimen masculino deseable, del lado oscuro, que, con sólo mirarlo, te robaba el alma.
Casi sonreí cuando, noté la mirada azul hielo que el Vader me dedicaba, que claramente mostraba su disgusto. Hasta mi madre no puedo evitar demostrar su desacuerdo, cuando un emocionado rubiales volvió a la mesa en espera de la cena, para después de ella venir a buscarme para bailar conmigo.
- "No puedo creer lo mal educada que es tu maldita hija, Sean, seguro que es culpa ... de como la has malcriado ... ¡Inaceptable! ... Mackenzie O 'Sullivan ¿cómo puedes olvidar que el primer baile siempre es con tu acompañante? ... ¡Increíble! ... yo apenas... ¡Oh, por dios! Brandon, que vergüenza contigo, disculpa a mi hija, sólo sabe de negocios y números ... ¡Como me irrita esta niña! ..."- mi madre está totalmente indignada mientras me miraba, algo que nadie les sorprendió en la mesa, mientras mi padre trataba de calmarla, inútilmente, y me miraba como advirtiéndome que acaba de meterlo en otro problema, con su dueña y señora.
- "Tranquila Céline, no soy celoso, sé que mi adorada novia me es fiel, ¿verdad preciosa?"- me dijo cogiéndome de la cintura desde su asiento, y acercándome a él, para luego con una mano bajo mi barbilla, hacer que lo mirara a esos ojos azules, tan peligrosamente magnéticos.
Su olor, su aliento, tan cerca, y esa mirada peligrosa, como me había pasado anteriormente, me paralizo, volviéndome a golpear con esa maldita realidad, que yo conocía, y que luchaba por no sentir.
Ese estúpido, anulaba mi voluntad de resistirme, con poco o ningún esfuerzo, normal que mi saga favorita, Stars War, hablasen de la seducción del lado oscuro, el Vader bombero era su máximo representante, y yo no tan acostumbrada a este juego de seducción, era una mera aprendiz.
Sentía que me costaba hasta respirar, más bien me olvidé de hacerlo, totalmente dominada por esa mirada de fuego azul. Si no llega a intervenir mi celoso padre, que odiaba que a su princesa se mostrara tan dominada y embelesada por un hombre, como buen padre de una hija única, tuvo que intervenir para disgusto de mi emocionada madre.
- "Creo que mi hija puede entender sin tanto toqueteo, señor Hernández, podría alejarse de ella, preferiría no asistir a algunos espectáculos, sobre todo cuando mi princesa está de por medio."- el gruñido de advertencia tipo ogro ofendido de mi padre, hizo que Brandon me soltara, mostrándose algo avergonzado.
Esto me ayudó a recobrar algo de mi habitual seguridad implacable, fue justo en ese momento fue cuando me di cuenta de que, en mi estado de desvarió de seducción, provocado por el maldito Vader, me había olvidado de que estábamos frente a mis mayores enemigos, y uno de ellos, o varios de ellos, habían tratado de asesinarme, hasta en dos ocasiones.
Tanto mis primos, como mi tío, mantenían expresiones diferentes a lo que estaban contemplado, mientras mi tío nos miraba con reproche, mi primo Share, junto a la desvergonzada rubia que tenía su lado, nos miraban con abierto odio, un odio que yo ya conocía, desde que hacía tiempo, les había recortado su sueldo, al descubrir que habían usado fondos del grupo para pagar el último capricho de la cazafortunas que tenía por novia, un Ferrari Purosangue, que la CEO incautó, bajo amenaza de denuncia.
Por el contrario, Murphy se mantenía como siempre indiferente, a lo suyo, bebiendo, e ignorando a todos excepto a su preciosa y descara novia, normal ya que el vestido que esta llevaba era casi transparente, de hecho, mi primo no era el único hombre que la miraba.
- "¿Qué tal si nos calmamos? La cena va a empezar."- dijo mi madre interviniendo, para calmar a mi padre que miraba al Vader, con ganas de golpearlo.
Como siempre las palabras de mi madre obraron magia en la actitud de mi padre, aunque eso no evitó que la mirada de Sean O 'Sullivan estuviera centrada en el Vader Bombero, en especial en sus manos, mientras cenábamos.
Yo por mi aparte me esforcé en ignorar al idiota de Brandon, más ahora que había recuperado mi actitud de CEO fría, e implacable. Como esperaba, cuando estábamos con los licores después de la cena, y comenzó el baile, una rápido y raudo rubiales, vino a solicitar su baile prometido.
Algo que por otra parte ahora no me apetecía, la verdad, lo habia aceptado en un impulso estúpido provocado por el miedo que me daba las sensaciones que mi supuesto "novio" provocaba en mí, pero ahora, ya en frio, y más calmada, iba a intentar rechazar alegando alguna excusa, lo iba hacer de forma diplomática y nada ofensiva, usando la educación que mi madre me había inculcado desde pequeña, pero algo salió verdaderamente mal en ese momento para mí.
En lo que yo iba a dar una excusa para evitar ese compromiso, las dos rameras que mis primos tenían por novias se levantaron la vez y se dirigieron a quien ellas sabían que era "mi Hombre" para a la vez pedir bailar con él.
- "Señor Hernández, ¿Bailamos?"- dijo la pareja de mi primo Murphy con una sensual sonrisa, mientras se toca si casi transparente vestido, mientras la pareja de mis primos Chare decía.
- "¿Bailas, guapo?"- dijo agachándose para que se viera su indecente escote.
Durante unos segundos, tras oir esto, todo quedo en silencio mientras las dos zorras se miraban con reto, aún con la mano alzada, ofreciéndosela a mi pareja, mientras yo sentía una fuerte y desagradable emoción que subía por mi estomago hasta mi garganta, mientras unas ganas de golpearlas la dos a la vez, hasta dejarlas inconscientes, me inundaban.
Mi cara se puso rígida, mientras mis ojos destilaban un fuego violeta, más frío que nunca, algo que no pasó desapercibido para mi madre, que, sin poder evitarlo, dejo escapar una ligera sonrisa entre sus labios, mientras decía.
- "Interesante"-
Esta emoción fue la responsable de lo que pasó a continuación, ignorando la mano del adonis de carne y hueso, que me había ofrecido, me levanté agarrando la mano del Vader para arrasarlo conmigo hacia la pista, mientras de mi boca salían unas palabras que, desde luego, si hubiera estado en plenas facultades, no las hubiera pronunciado.
- "¡Apartaros zorras! ¡Es mi hombre! Sólo yo, bailo con él."- y sin más, sin mirar a nadie, continue mi camino a la pista arrastrando a un sonriente y enigmático Vader, que me miraba con sorna, mientras mi madre estallaba en carcajadas.
- "Creo que por primera vez puedo decir que tu hija, se parece a mí, cariño"- dijo mi madre, mientras mi padre fruncia el ceño con disgusto.
- "Lo sé, y era algo que yo siempre he temido, aunque ya me lo veía venir, por desgracia"- dijo mi padre mirando con enfado a la espalda de Vader Bombero, que era arrastrado por su hija al centro de la pista de baile.
Yo no era consciente de lo que pasaba en la mesa, estaba más centrada en ese arrebato, así que no observé que no sólo mi padre estaba molesto, en esa mesa había una persona más, a parte de las dos indignadas zorras, que estaban ardiendo de furia, más bien estaba colérico, y en su mente sólo se le repetían dos frases.
- "Esto no me gusta. Este maldito bombero tiene que desaparecer."-
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El Ardiente Capricho de la CEO
RomanceMackenzie O 'Sullivan es la heredera de Holding O 'Sullivan Park, ha tenido que luchar mucho para convertirse en el CEO. Ya que su tío, Rónan O 'Sullivan, siempre había creído que sus dos hijos, Shane y Murphy, serían los verdaderos herederos de su...
