Narrador.
Mykonos, 2024, Yate de la familia O 'Sullivan cerca de la playa Psarou
Eran las doce de la noche cuando Sean O 'Sullivan volvía a revisar, a escondidas de su mujer, la grabación que había recibido de uno de sus hombres de confianza, que había infiltrado entre el personal de escoltas nuevos de su hija.
Lo que había pasado en el hotel lo había puesto sobre aviso, y aunque sabía que estaba faltando al trato que había hecho con su adorada CEO, no podía evitar sentirse inquieto, pero para lo que no estaba preparado y nunca lo estaría, era para lo que el genio que su hija, heredado por su madre, le llevara a hacer, que como ahora, le hacía cometer algunas estupideces.
Comprendía más que nadie, a la presión para la que estaba siendo sometida, sobre todo por culpa de su hermano, y de sus sobrinos, pero al menos esperaba que su hermano, recordara que ella era sangre de su sangre, que era su sobrina, y que lejos de la estúpidas zancadillas que siempre le ponía a su hija, cosa que él como padre, y conociendo a su hermano, enseñó a Mackenzie a prevenir, y estar alerta, pero nunca esperó que en su maldita ambición, que por desgracia él, ciego, alentó durante años, atentara contra la vida del ser que más amaba en la vida, el fruto del amor había nacido de la única mujer que habia amado, amaba y amaría hasta su muerte, y después de eso, su adorada Céline.
Mackenzie, fue todo lo que el deseaba como descendencia y más, mucho más, su hija era la combinación perfecta, incluso tras haber heredado ese genio, explosivo e incombustible de su madre, que hacía que una pelea entre ellas, por cualquier tontería, provocara que se tuviera que hacer una consulta en la ONU, para sopesar la idea de enviar a los cascos azules, para mediar en el conflicto. Justo por eso, aunque era la negociadora economista, más difícil con al que él había tratado nunca, también tenía esa parte de irracionalidad que le había, como ahora, metido en más de un problema.
Esto era lo que le había provocado, que se hubiera quedado a recoger unos malditos contratos, que debió olvidar, ya que sólo era dinero, y que, tras ser salvada a la fuerza, a esa mimada y salvaje hija suya, se presentara en un parque de bomberos a montarle un escándalo al bombero que le salvo la vida, sólo por ese maldito trato que perdió.
Si no fuera porque era su adorada hija la que estaba siendo ridiculizada, y tratado de esa manera, por el aguerrido bombero, hasta él estaría ahora mismo aplaudiendo, muerto de risa, ante la acertada reacción del servidor público, por culpa de esa niñata malcriada, y desobediente.
Él no iba hacer nada, ya que ese bombero había sacado a mi enloquecedora hija de las llamas, pero eso no quería decir, que estuviera contento con la acción del bombero. Volvió a ver las grabaciones que le había enviado su espía, donde primero se veía a su hija siendo de lo más malcriadas y desagradable del mundo, con el resto de los bomberos, y como al aparecer el bombero al que ella buscaba, después de llamarle Lunática, que provocó que su hija desatara su maldito genio, siendo mucho más ofensiva y desagradable que nunca, donde el bombero acabó bañando con una manguera, a una sorprendida Mackenzie.
Fue esta grabación la que provocó que enviara un mensaje a Carlos Gracia, el asistente de su hija para comunicarle, el encierro momentáneo en su ático, de la maldita heredera O 'Sullivan, para que se replanteara su actitud, y no hiciera más estupideces, aunque dudaba que eso funcionara, y todo sin decirle nada a su madre, lo que estaba pasando, para volver de nuevo a Boston, pero claro, el problema radicaba en la inteligente y perspicaz Céline O 'Sullivan, a la que nunca había podido esconderle nada, siempre esa mujer lo descubría.
Esa era la razón por la que estaba a esa hora, sentado en cubierta, mientras su mujer dormía después de haber hecho el amor, como le había prometido que harían cada noche desde que él se jubiló, y decidieron viajar alrededor del mundo. Mientras él bebía una copa de vino blanco, volvió a mirar de nuevo esa maldita grabación, mientras dejaba que el calor de la noche griega calmara sus preocupaciones.
ESTÁS LEYENDO
El Ardiente Capricho de la CEO
RomantikMackenzie O 'Sullivan es la heredera de Holding O 'Sullivan Park, ha tenido que luchar mucho para convertirse en el CEO. Ya que su tío, Rónan O 'Sullivan, siempre había creído que sus dos hijos, Shane y Murphy, serían los verdaderos herederos de su...
