Capítulo 67. Un intento fallido: El ataque.

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  Brandon.

Boston, 2024, central de Millennium Pharmaceuticals, Inc, en ese momento.

Cuando llegamos al edificio de la sede central de esa conocida farmacéutica, ya se encontraban allí, al menos, dos dotaciones de bomberos, una era la del distrito nueve, y la otra la del distrito cinco. La verdad es que, por mi experiencia, y nada más observar el edifico desde fuera me di cuenta de que esto iba a ser un infierno.

- "Jefe Hernández, esto bastante mal, casi todos los empleados han sido evacuados, aunque aún nos queda revisar el ala oeste, que es el que está más alejado del fuego. Si pudiera tu equipo supervisar esa zona, para asegurarnos, y ver si, desde allí hay alguna manera de acceder a la zona más afectada, sin excesivo peligro, estaría genial, hemos intentado entrar varias veces por esta zona, pero es imposible, es la zona de laboratorios y está lleno de material inflamable, estamos enfriando el exterior para evitar que se propague a la otra ala. esperemos lograr algo."- me dijo el jefe de coordinación de ese operativo, el teniente Foster.

- "De acuerdo, ¿Tienen los planos del edificio? Necesitamos ver la mejores entradas y salidas."- le dije ajustándome a la forma de hacer mi trabajo lo más eficiente, y lo menos peligrosamente posible, tanto para las posibles víctimas, como para mis hombres.

Estudie durante unos minutos los planos, he hice que mis hombres memorizaran las posibles salidas de escape en caso de encontrase acorralados por el fuego. Y tras dividir mi grupo en dos, nos dirigimos a la zona oeste del edifico, para entrar en su interior.

Desde fuera, no aparecía que al otro lado del mismo hubiera un gran incendio. Gracias a que el edifico no era muy alto, apenas diez plantas, por el contrario, era muy alargado, motivo por lo que el fuego, por ahora, solo afectaba a una parte.

Entramos en el edifico, y pese a que las alarmas de aviso para que evacuaran, y que los aspersores de esa zona aún estaban funcionados, en varios pisos encontramos algunas víctimas escondidas, y rezagadas, muertas de miedo en despachos, baños y escaleras.

Era increíble lo que el miedo produce en las personas, algunas corren para salvar la vida, por encima de quien sea, movidos por el pánico, otras, por el contrario, se paralizan y no saben qué hacer, justo ese tipo de personas son las que encontramos en varias plantas del edificio.

Una vez desalojadas todas las víctimas, o al menos eso creíamos, nosotros, nos dividimos en grupos de dos para buscar posibles accesos que facilitarían las labores de extinción, las más efectivas posible. Como siempre, nos manteníamos comunicados por medio de la radio que llevábamos incorporado en nuestros cascos, junto a un localizador ignífugo, que daba nuestra situación del GPS, a tiempo real.

Por normativa, siempre que hacemos una incursión en pareja, los bomberos las formamos de forma equilibrada, un experto, con otro que sirva de apoyo, con algo de menos años de experiencia. A Turner, le tocó de compañero Gordon, el novato más avispado y eficiente de nuestro equipo, quizás era porque provenía de una familia de bomberos.

Yo por el contrario escogí a Morgan, un bombero de veintiséis años, que, aunque le echa muchas ganas todo, en ocasiones se pasa de intrépido, justo esa fue la razón por la que lo puse bajo mis ordenes, me tiene bastante respeto, y sabe que no le voy a permitir ninguna de sus tonterías, menos cuando su vida, y la mía, podían correr peligro.

Nuestra zona de reconocimiento era la más cercana a las oficinas de gerencia, en todo momento le indiqué a Morgan que estuviera detrás de mí, y que no se alejara mucho, cuando nos acercábamos por unos de los pasillos de gerencia hacía la que se suponía que era la zona más afectada por el fuego, fue cuando me di cuenta de cuál era la razón que, en el interior, se retuviera el fuego en el otro lado y no pasara a este.

Nos dimos cuenta de que había varios factores que ayudan a que el fuego no se propagara, uno, lógicamente, era que los extintores seguían funcionados en esta zona, pero también había puertas de seguridad antincendios que separaban las dos alas del edificio, la de la zona este de la zona oeste. En cada pasillo había varias, y por alguna razón las puertas y los extintores del techo del ala que estaba afectada por el fuego si habían dejado de funcionar, pero por el contrario en esta zona, aún funcionaban.

Aunque, no por mucho tiempo, cuando casi estábamos en cerca de la puerta de seguridad, que nos protegía del fuego, para comprobar si estaba caliente, los extintores del techo, en ese pasillo, que mojaban esa zona, protegiéndola del fuego que tenían cerca, dejaron de funcionar, le indique a Morgan que retrocediéramos, mi sexto sentido, como bombero, me aviso que algo estaba mal en todo este incendio, y que, si no nos alejábamos, estaríamos en peligro.

Advertí por la radio interna, a mis parejas de hombres que estaban en las otras plantas, lo que había ocurrido, queriendo saber si a ellos les había pasado lo mismo, pero me confirmaron, mientras nosotros retrocedíamos, que a ellos eso no les había pasado, no me dio tiempo de pensar más, en un segundo, sentimos como la puerta de seguridad que teníamos detrás, a nuestra espaldas, mientras caminábamos hacía atrás, comenzó a cerrarse sorprendentemente, la puerta de seguridad que teníamos delante, se abrió de golpe, y automáticamente, una llamara da de fuego alimentado por el oxígeno de la nueva zona, entró de golpe en el pasillo.

Sin pensarlo empuje a Morgan para que cayera al otro lado de la puerta de seguridad, antes de que esta se cerrara, sabía que yo no tenía tiempo de pasar al otro lado a tiempo, así que, me agaché y rodé, protegiéndome detrás de un sofá que estaba completamente empapado, esa humada, y mi equipo de protección, junto con el oxígeno de mis bombonas, me protegerían un tiempo prudencial, antes de que las llamas llegaran a mí, y mi refugio dejara de ser tan seguro. Mandé un mensaje por la radio, a mis hombres de lo sucedido y mi situación, además les indiqué que buscaran la sala de control central, ya se suponía que la electricidad estaba cortada, pero algo controlaba a esas puertas, de alguna manera, sólo desde el control se sabría la verdad.

Tenía plena confianza en mis hombres, sabía que ellos harían lo que fuera para desbloquear la puerta, además estaba más tranquilo porque sabía que Morgan estaba al otro lado, completamente a salvo.

Durante ese tiempo que estuve allí agachado, mientras veía como el fuego iba devorando todas las oficinas a su alrededor, una vez que el calor evaporaba la humedad de sus superficies, que hasta ahora las había protegido, sólo un pensamiento me vino a la cabeza, si no salía de esta, no volvería a ver a esa Lunática de ojos violeta, y cuerpo de diosa Afrodita, y lamenta también que ella, nunca sabría que me habían robado la mente, el corazón y el alma, que yo, su Vader, la amaba. 

El Ardiente Capricho de la CEOHistorias para obsesionarse. Descúbrelo ahora