Capítulo 24.   Prólogo de otro accidente extraño. 

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Mackenzie. 

Boston, 2024, oficina de la CEO Torre central del Holding O 'Sullivan Park. 

- "Hay algo extraño en todo esto, Carlos revisa este contrato y la contabilidad sobre los Bungalows Arcoíris en Canadá. Tengo la sensación de que algo no está bien en los gastos con referencia a las ganancias."- le dije a mi asistente después de revisar los últimos informes económicos que había recibido de uno de los complejos que habíamos abierto recientemente en el estado de Canadá. 

Carlos revisó el informe que yo le di sólo por encima, y como yo esperaba, enseguida detectó lo que a mí me parecía extraño. 

- "Es verdad están como infladas las cifras, algo no cuadra sobre todo lo que tiene que ver con los gastos y ganancias de las excursiones y el mantenimiento de los bungalows"- dijo Carlos, alentando mis sospechas. 

- "Necesito que averigües qué es lo que está pasando, antes de qué viajemos a Canadá el mes que viene, no me gustan las sorpresas, ni que me cojan desprevenida, averigua también quién se ha estado cargando del proyecto Arcoíris, y por qué no se ha dado cuenta de este desfase."- le dije mirándolo seria. 

- "Si, CEO."- me dijo Carlos, para después salir de mi despacho. 

Dejé el informe sobre la mesa, para después asegurarme de que había acabado con todos los documentos que tenía para hoy. La verdad es que soy muy metódica en mi trabajo, desde muy pequeña siempre priorizaba y cotejaba todo de manera que nada se escapara a mi control, esto también me ha servido para cumplir mi sueño de ser la CEO de la empresa que mi padre había creado desde sus cimientos.  

No sé qué pasará en el futuro, si me casaré, y dejaré todo a mis hijos para que me sucedan, la verdad que es mi deseo es que todo quede dentro de mi familia, el problema radicaba en qué, dado el ejemplo que siempre he tenido en casa, no quiero conformarme con menos de lo que mis padres tuvieron. 

Sé que es un poquito estúpido que una mente analítica como la mía, que sopesa todo antes de dar el paso empresarialmente hablando, y nunca da nada, si no obtiene los mejores resultados, piense que solo se quiere casar por amor. Pero por desgracia, o por suerte, eso es lo que yo he vivido durante toda mi vida, el amor de mis padres es un ejemplo muy fuerte e importante en mi vida, y por mucho que discuta con mi madre por tonterías, por choques de personalidad muy similares, tengo que reconocer que es la más fuerte de los tres, es la que me ha enseñado a que, el día que esa persona especial aparezca, quiera o no quiera, mi corazón elegirá por mí.  

Y esa elección no estará basada en datos, beneficios, o necesidades que ayuden a la compañía a salir adelante, puede ser todo lo contrario, puede ser nada pacífico, ni conveniente, y que no me aporte ningún beneficio material, pero será la elección que mi corazón haga, y yo sólo tengo que respetarla, y seguirla como fiel hija de mi madre. 

Este pensamiento incomprensiblemente me llevó a recordar la foto que desde hace unos días estaba oculta en mi cartera, y sin proponérmelo abrir la gaveta donde guardaba mi bolso, rebuscando en su contenido para obtener la catera Gucci que recientemente me había comprado, para ocultar ese secreto.  

Sé que esta acción para mentes como la de Carlos, mi asistente, era algo significativo, nunca había llevado ningún tipo de cartera o bolso, que no fuera del tipo ejecutivo, excepto para las fiestas o eventos que se realizaban, donde yo representaba a la compañía.  

Así que, en un arrebato, hace una semana, justo al día siguiente de mi estúpida visita al apartamento del Vader bombero, tras robar de manera estúpida, esa foto, decidí comprarme una cartera, para que la foto estuviera convenientemente oculta, y siempre cerca de mí, para poderla ver cuando yo quisiera, me dije a mi misma que era una forma psicológica de tener a mi enemigo presente, nada tenía que ver lo muy bien que besaba, todo sensates. 

El Ardiente Capricho de la CEODonde viven las historias. Descúbrelo ahora