Capítulo 65. Acción y reacción: Gestionando sentimientos.

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Mackenzie.

Boston, 2024, Parque de Bomberos del distrito doce, en ese momento.

Mucho antes de aparcar frente al parque de bomberos, supe que estaba pasando algo, un enorme grupo de bomberos, y algunos vecinos se reunían en la gran explana delantera del parque, mientras miraban a un lugar específico de la explanada, donde un grupo de bomberos se acumulaban gritando, unos jaleando, y otros tratando de parar, lo que fuera que estuviera pasando allí.

- "¡Malditos gilipollas, machitos con casco! Ya la están montando otra vez ¡Malditos adolescentes!"- el comentario de Daniele mientras miraba al grupo de bomberos que no dejaba ver lo que estaba pasando en realidad, me hizo mirarla.

- "¿Qué está ocurriendo?"- pregunté mientras la seguía, mientras ella iba directa al grupo de bomberos.

- "Demasiada testosterona inútil, sin usar en algo productivo"- me dijo cuando al llegar al grupo, por uno de los huecos entre el gentío, vimos a un Vader Bombero peleándose a puñetazos y agarrones con otro de sus compañeros bomberos.

Por lo visto Brandon M Hernández era un maldito extraterrestre, si no lo entiendo, después de una noche agotadora, de la que yo aún me estaba recuperando, aún le quedaban ganas de meterse a una exhibición de masculinidad mal entendida, basada en emprenderla a puñetazos con uno de sus amigos, sólo podía haber razón biológica para este aguante, o ese hombre era de otro planeta, o agotar al Lord Vader era misión imposible.

- "¿Y ese estúpido idiota de Turner que coño está haciendo, peleándose con su jefe de equipo? ¿Quiere que lo expedienten?"- dijo en un murmullo, con la cara nerviosa y algo enfadada, Daniele. Aunque su voz no podía disimular la preocupación que sentía por ese bombero.

Al parecer el contrincante fuerte, y bastante atractivo, del Vader, y que yo recordaba haberlo visto en la casa de los Hernández, era alguien que seriamente afectaba a nuestra atractiva bombera. Pero lo que de verdad me confirmo esa idea fue, la furia con la que esa mujer se dirigió a sus compañeros, que miraban con diversión, mientras otros, más implicados, intentaban detener, sin éxito, a los dos hombretones musculosos y atractivos que se daban golpes.

- "¿Y ustedes que hacen ahí parados idiotas? ¿Cuándo van a pararlos de una vez?"- les dije yo también a esos que miraban las escenas divertidas, la ira me creía por segundos, y no sólo contra ellos, el responsable de mi enfado era el gilipollas y machito Vader, con más testosterona que cerebro.

Fue esta misma ira la que me dio la idea de cómo parar la pelea que, sus compañeros, trataban de parar sin éxito, y así mismo, también me sirvió un poco en venganza por lo que había pasado, en ese mismo lugar, cuando ese estúpido me baño con una maguera para bajarme, según él, los humos.

La idea comenzó cuando me di cuenta de que había cuatro bomberos que, mientras practicaban con dos mangueras contraincendios, miraban, desde la distancia, lo que estaba pasando entre dos de sus compañeros.

- "Daniele ¿puedo usar una?"- le dije señalando a esos cuatro bomberos, y refiriéndome a las mangueras.

La bombera miró lo que señalaba y los comprendido, y con una sonrisa me dijo.

- "Buen idea, sígueme."- y se dirigió hacia donde estaban los cuatro bomberos

Al parecer, esos cuatro debían de ser novatos, porque al ver a la bombera con su uniforme y sus galones, se pusieron rígidos y trataron de soltar la maguera para saludarla.

- "No la soltéis idiotas, y acompáñenme, Mackenzie coge la otra maguera ellos te ayudar a trasladarla, y cuando te lo diga abres la llave en la boca de la manguera."- me dijo Daniele, y yo le sonreí divertida sin poder evitarlo, ella sabía lo que yo pretendía, las grandes mentes, trabajan igual.

- "¿Dónde vamos, señora?"- preguntó uno de los bomberos jóvenes que me acompañaba.

- "A apagar un incendio."- le dije con una sonrisa peligrosa.

Y así fue cuando, justo cuando Daniele me indicó con la mano, una vez colocada donde ella me indicó, las dos abrimos la llave que tenía la manguera, y un enorme chorro del agua salió despedida con una fuerza increíble, sino llego a estar ayudada por esos dos bomberos novatos, que me sujetaron, y soportaron la manguera, hubiera salido lanzada sin control de un lado a otro, mientras yo me sujetaba a la manguera.

Pero, aun así, el objetivo se cumplió, y esos dos chorros mortíferos no sólo bañaron a esos dos, sino que también, derribaron al suelo a esos dos gladiadores, que tras la sorpresa inicial se giraron hacia nosotras para mirarnos, fue cuando descubrieron que dos valquirias furiosas los habían puesto en su sitio, literalmente, apagamos un pequeño volcán de testosterona.

Brandon.

Boston, 2024, Oficina del Brandon, Parque de Bomberos del distrito doce, en ese momento.

- "Y bien ¿Hay alguna razón para la que hayas perdido el cerebro, y toda tu evolución racional, y hayas decidido volver al inicio de la evolución de los primates? ¿o simplemente estos sucesos son algo frecuente, actividades deportivas de temporada que practicáis cuando os aburrís? Lo pregunto porque como empresaria inversora, estoy interesada en el proyecto, muchas de mis clientes femeninas, les encantara asistir a esos espectáculos y ver esa masculinidad tan primitiva, entre dos atractivos bomberos, semidesnudos, dándose de tortas. Un negocio redondo, que financiará al cuerpo de bomberos, seguro, y mecho más que esos interesantes calendarios, te lo prometo."- me dijo esa atractiva, bruja, diosa Lunática, mientras tras hacerme sentar, en la silla de mi despacho, y ayudarme a quitarme la camisa, frente a mí, de pie, me estaba curando los golpes y los cortes.

Desde que habíamos entrado en el despacho, y mucho antes, mientras la seguía por las diferentes instalaciones del parque en dirección a mi despacho, donde tuve que orientarla en ocasiones, con gestos, porque ella desconocía el camino.

El silencio entre los dos era la tónica, cosa que, por otro lado, agradecí, descubrir lo que acaba de descubrir, en este momento era algo muy difícil de gestionar para mí, tenía que tomarme algo tiempo.

Así que, cuando ella me soltó todo eso, después de esos segundos en silencio mientras me curaba, sólo fui a lo que era más simple de responder, sin pensar mucho, que de por sí era obvio y estúpido.

- "No estábamos semidesnudos."- le dije en un murmullo bajo sin mirarla, ya que tenerla cerca me afectaba, más con lo que acaba de descubrir, al mismo tiempo que me sentía como el niño que regaña la maestra, porque se ha peleado en el patio. Una carcajada irónica fue su primera respuesta.

- "En la imaginación de todas esas mujeres que vean el espectáculo, sí que lo estaréis, te lo aseguro."- me dijo y me miró a los ojos con decisión.

- ¿Por qué has venido?"- pregunté intentado cambiar de opinión.

- "Daniele ha hecho algunas averiguaciones interesantes, y creo que pronto podremos cercar al responsable. Además, fuiste tú el que me dijo que viniera en esa nota, o no te acuerdas, ¿No será que el sexo te hace perder la razón, Bombero? ¿Por eso olvidas las cosas y te dedicas a pelearte con...?."- no la deje terminar.

Tenerla tan cerca, tras lo recuerdos de la noche anterior, tan descarada, y con estos sentimientos que me anulaban la razón, era más que suficiente para cualquier hombre. Así que la atraje hacía mí, sujetándola por su cabeza, su cabello, mientras mi otro brazo se cerraba en torno a su cintura y al besé, con toda la fuerza del amor y el deseo que sentía por ella, y el mundo comenzó a flotar. 

El Ardiente Capricho de la CEOHistorias para obsesionarse. Descúbrelo ahora