Brandon.
Boston, 2024, Salón principal de eventos del Hotel Hilton Boston Park.
- "¡Apartaros zorras! ¡Es mi hombre! Sólo yo, bailo con él."- casi estallé de risa ante la rección nada prevista de la Lunática, ante la petición de las dos mujeres que estaban frente a mí, para pedirme bailara con ellas.
Aunque era algo que no debería sorprenderme, desde que la conocía, estar al lado de esa maldita CEO, era como estar montado en una vagoneta de una montaña rusa, nunca sabías por donde podía salirte. Mientras yo estaba pensando cómo evitar que la idiota y rebelde de Mackenzie bailara con el Ken heredero emperchado, todo esto pasó, y ni siquiera tuve que esforzarme en hacer nada.
Mientras nos dirigíamos a la pista no podía apartar mi vista de su cuello rígido, y sus hombros, que ahora estaban altivos, al igual que su cabeza, mostrando su reto, sabía que esto había ocurrido en un maldito arrebato, nada pensado, y controlado por la CEO.
No era la primera vez que le había visto comportarse así, de hecho, había aprendido a reconocer cuándo se producían estas reacciones. Normalmente, cuando esto ocurría, sus ojos se volvían más oscuros, mientras su expresión se ponía rígida, su respiración se volvía más lenta, y su cabeza, como sus hombros, se alzaban en forma de reto, como su fuera una fiera apunto de atacar. Era algo digno de verse.
Pero esta vez no fui consciente que estaba sucediendo momentos antes, estaba atendiendo a esas dos femeninas dignas de un catálogo de resultados de operaciones estéticas, que se me ofrecían a la vez para bailar conmigo, aun delante de sus parejas, para después enfrentarse entre ellas. Así que cuando mi "novia" me reclamó arrastrándome hacía la pista, casi no pude controlarme la carcajada de sorpresa, y diversión.
- "¿De qué te ríes, Vader? Maldito idiota."- me dijo cuando la tome entre mis brazos, para bailar la balada que estaba sonado, su proximidad era aditiva.
- "Yo no he dicho nada, Lunática, simplemente reconozco tu obra."- le dije comenzando a girar con ella, era como si nuestros cuerpos supieran como iba a moverse el del otro, la coordinación, mientras bailábamos, era perfecta.
- "¿Y eso que significa?"- dijo la CEO aún enfurruñada, por lo que acaba de pasar.
- "Eres inteligente, descúbrelo."- le dije aproximándola a mí, mientras la hacía girar aún más rápido, al ritmo de la música.
Ese movimiento cortó sus palabras, porque para girar, tuve que pegarla mi cuerpo, haciendo que tanto su aliento, como el mío se cortasen, atraerla hacia mí, fue, quizás, un gran error, una dura prueba para mi autocontrol.
Sentir la redondes de sus pechos pegado al mío, la dureza de sus muslos contra los míos, su olor, el movimiento de sus caderas, era como enseñarle una isla desierta paradisiaca, a un náufrago, así que el deseo, en mi interior, no tardo en despertar.
- "¿Se puede saber por qué querías bailar con el Ken Heredero?"- le dije intentado controlar esas sensaciones que me asaltaban antes de que el deseo me nublara el juicio, sin darme cuenta de que esa no era la mejor pregunta para hacer en ese momento.
- "Lo mismo podía preguntar yo, ¿Cuál de las dos Barbies plastificadas ibas a elegir? ¿o pretendías restregarte en la pista con las dos?"- la no respuesta de la Lunática, me hizo reír.
- "No lo había pensado, no me distes tiempo, además, en eso, yo fui más diplomático, ¿no crees?, te dejé tiempo para que te lo pensaras, lo que no esperaba era los celos te hiciera reaccionar..."- un gruñido furioso salió de su boca, mientras la Lunática se paraba en medio de la pista mirando con ira, cortaron mis palabras.
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El Ardiente Capricho de la CEO
RomanceMackenzie O 'Sullivan es la heredera de Holding O 'Sullivan Park, ha tenido que luchar mucho para convertirse en el CEO. Ya que su tío, Rónan O 'Sullivan, siempre había creído que sus dos hijos, Shane y Murphy, serían los verdaderos herederos de su...
