Capítulo 15. Buscando el segundo encuentro para una batalla.

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Mackenzie

Boston, 2024, Despacho de la CEO, en la Torre O 'Sullivan.

- "Este el cuarto móvil que tienes nuevo, en tres años, CEO, deberías replantearte, para compensar las pérdidas, comprar acciones de Apple."- me dijo Carlos cuando me entregó mi nuevo iPhone.

- "¿Quién te ha dicho que no las tengo compradas?, desde que perdí el primer móvil, y por cierto son muy rentables."- le dije sin mirarle, mientras seguía revisando el último informe de la bolsa, en la pantalla de iMac.

- "Bueno se puede decir que más que perderlo, se lo arrojaste a la cara a ese estúpido del CEO de industrias LMT, Homer Gordon, por haberte intentado propasarse y besarte sin tu permiso."- corrigió, como siempre, mi exacto y correcto asistente.

- "Bueno yo no tengo culpa que el estúpido tenga la cara tan dura, y que terminará estallando el móvil al golpearlo."- le dije aún sin mirarlo.

- "No, si no la tenía dura, le rompiste la nariz y parte del maxilar, el móvil termino estallando en caer rebotado al suelo por el fuerte golpe."- dijo Carlos como siempre ubicándome en la realidad.

Siempre he pensado que mi padre busco al asistente perfecto, uno que me hiciera poner los pies en la tierra, Carlos García, fue reclutado por mi padre, mucho antes de acabar la universidad, y como yo, se preparó en la empresa pasando por todo y cada uno de los puestos. Hace ya cuatro años, cuando yo fui presentada como futura heredera, pasó a ser mi asistente, increíblemente yo era su jefa, cuando él es trece años mayor que yo. Ese el perfecto asistente ejecutivo, es la mayor de mis bazas, para lograr mis objetivos. Inteligente, rápido y está muy informado de todo, y la información que desconoce, la puede obtener fácilmente, gracias sus habilidades.

Justo por eso, y porque tras conocerlo conocí también a su esposa, mi mejor amiga, y a su adorables hijos, Carlos junior y Sara, Carlos es el único, aparte de mis padres, que, a puerta cerrada, tiene la potestad de decirme cuando cometo un error, cosa que suele, como ahora, aprovechar en cuanto puede.

- "¿Tienes lo que te pedí?"- le pregunté, eludiendo responder a sus certeras afirmaciones.

Su mirada me dijo que no se había dejado engañar, pero me respondió, como siempre.

- "A veces desearía ser menos profesional, la verdad."- me dijo entregándome un papel adhesivo con la dirección del maldito bombero.

Me había presentado en el parque de bomberos de nuevo, al día siguiente que el estúpido bombero me había enviado ese demoledor mensaje, para descubrir, que sólo no estaba trabajando, sino que encima, durante tres días, no volvería, podría haber esperado para verlo, pero me negaba en dejar pasar ni una sola hora más, sin decirle cuatro cositas al estúpido Vader bomberos de ojos como el mar caribe.

- "El día que ocurra eso, te llevaré flores a tu funeral."- le dije a Carlos, respondiendo a sus palabras, mientras apagaba mi iMac, para salir del despacho.

- "¿No iras hacer, lo que creo que vas a hacer?, ¿verdad?"- me pregunto Carlos intentado seguirme.

Pero yo lo detuve, con la mano, antes de decirle.

- "No puedes venir, Tienes que reprogramar de nuevo a la firma del contrato que perdimos en el incendio, además no deseo que mi padre se entere de nada."-

La mirada de enfado, y decepción que me dirigió Carlos con la mirada, me aclaró que no había sido él el espía de mi padre, algo que yo también había supuesto, seguro que era alguno de los nuevos escoltas, que mi padre me había obligado a tener, uno de ellos era el maldito traidor.

El Ardiente Capricho de la CEOHistorias para obsesionarse. Descúbrelo ahora