Capítulo 34.  El error del Vader 2. 

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Mackenzie. 

Boston, 2024, Jamaica Plain, Casa de la familia Hernández.   

Descubrí que la madre de Brandon, la señora Kiara, fue la que se habia enamorado en primer lugar del padre de Vader, y lo había perseguido hasta que este se rindió a la rica heredera neoyorquina, cuando los padres de esta, rechazaron al hombre que amaba, Kiara dejó todo atrás, para seguir al hombre que amaba, y hasta día de hoy no se ha arrepentido de su decisión, a pesar de que la familia de la señora Hernández ha intentado, muchas veces, contactar con ella, para que cambie de opinión, o que al menos, les diera su hijo varón, Brandon, que tras abandonar a su parte mexicana, se convertiría en el heredero de toda su fortuna, cosa que le bombero rechazó de primera, desde que oyó a los abogados los padres de Kiara proponérselo a su madre, cuando él tenía dieciséis años, luego el Vader adolescente los expulsó de su casa. 

Cuando supe esta historia tengo que decir que admiré al Bombero, ser fiel a sus dueños y a su familia, me hizo admirarlo, en cierte forma me recordaba a mí, cuando todo el mundo que rodeaba, excepto mis padres, me decían que siendo una mujer no podía ser CEO, que le cediera el puesto a mis primos. Para el Vader hubiera sido más fácil ceder a una vida de opulencia. La que le ofrecían sus abuelos maternos, y no tener que jugarse la vida, cada día, por salvar a otros, así como los compromisos con su parte mexicana, pero al contrario de lo que la lógica y sus egoístas abuelos esperaban, fue fiel a los suyos, y a sus sueños, y eso es digno de elogiar. 

No pude evitar buscar a Vader con la mirada por el enorme patío donde se desarrollaba la fiesta, se encontraba riendo, tomando cerveza, y bromeando con algunos sus hombres y compañeros, junto a la barbacoa. Su porte relajando, me hizo mirarlo con curiosidad, y atención. 

- "Es muy guapo, ¿verdad?"- oí que me decía la tía abuela de Vader. Yo en mi ensimismamiento, no pude evitar contestar, embelesada, y sin darme cuenta de lo que estaba diciendo.  

- "Definitivamente, es maldita, e injustamente guapo ..."- la risa descontrolada de la octogenaria, hizo que me diera cuenta avergonzada y tan roja, como el color de mi pelo, de lo que mi voz intensa y marcada por el deseo, si apartar la vista de ese deseable bombero, había dicho. Por estupideces como esta, es por lo que nunca debo bajar la guardia.  

- "Tranquila preciosa, aunque no lo creas, tu "novio" a pesar de tener a las mujeres locas, es más bien de los obsesivos con su trabajo, así que en fondo me alegro de que al fin te haya encontrado."- le dijo la tía abuela de Vader, mirándome sincera los ojos, así que yo me sentí culpable, y decidí sacarla de su error.  

- "Señora Hernández..."- ella me interrumpió. 

- "Llámame tía Guadalupe"- me dijo agarrándome la mano y sonriéndome. 

-" Verá tía Guadalupe, a pesar de lo que hay oído decir a la madre de Vade... digo de Brandon, y a mi madre, él y yo, no tenemos nada, más bien nos odiamos, a muerte. "- le dije tratando de ser educada y no desilusionar a la octogenaria que me caía tan bien.  

-"Nadie me ha dicho nada, preciosa sobrina, veras tengo ochenta y cinco años, he vivido más que cualquiera de los que están en esta fiesta, y desde ya ye digo que, con tan sólo observar la mirada que le has dirigido a mi sobrino, y no sólo ahora, sino varias veces mientras hablamos, y que mi ojito derecho, mi dulce Brandon, lleva haciendo contigo desde que tú estás sentada mi lado, cuando cree que no lo estas mirando, desde ya,  y a menos de que ocurra un desastre inexplicable, ustedes dos terminaran juntos y felices, y sino al tiempo, si no me crees sólo voy a hacerte una pregunta, que no hace falta que me respondas, si mi intuición no me falla, ¿ya os habéis besado? ¿verdad? "- me preguntó. 

Fue muy mala idea eso de tratar de beber un trago de mi margarita, para hidratarme y rebajar el acaloramiento de mis mejillas, cuando la tía Guadalupe me hizo esa pregunta, porque casi morí ahogada por culpa de un delicioso margaritas de mango, y las clarividentes palabras de una sabia mujer octogenaria con capacidades de leer mente.  

La risa, mientras ella me daba pequeños golpes en la espalda, para que dejara de toser, no me ayudaba para nada, además mi intento por no ahogarme hizo que la atención de todos se centraba sobre mí, y mis padres, junto a los padres de Vader, se acercaron a nosotras, incluso el propio Brandon, junto a sus amigos, también se aproximaron.  Ósea, mejor, imposible.  

Por no hablar de que, creo que con esa acción no meditada y espontanea respondí, sin querer, a la pregunta de la tía abuela de Vader. ¿Qué creéis? 

- "Por dios hija es que no paras de darme sustos, vas de accidente, en accidente."- oí que decía mi madre, haciendo que me pusiera aún más colorada, pero esta vez de indignación, y vergüenza.   

Mientras recuperaba con dificultad, y de forma dolorosa, el aliento. Mientras me negaba a mirar a nadie, y menos a la octogenaria lectora de mentes, que estaba sentada a mi lado, que además sonreía de manera peligrosa, ya que era la única que sabía que era lo que me había pasado, y los motivos de mi intento de suicidio involuntario.  

- "Déjala Céline, para eso está Brandon, hijo por Dios, has algo, Mira a ver si tiene algo obstruido en la garganta."- le dijo la madre de Vader, mientras yo levantan la mano en alto para decirles que ya estaba bien. Oí suspirar con fuerza y hastío al Vader, mientras sus compañeros trataban de controlar la risa inútilmente, ante la clara intromisión celestina de su madre.  

De esta no iba a recuperar nunca mi color claro y sonrosado en la cara, eso era lo único que tenía seguro. 

Bajé la cabeza porque sabía que, por culpa de la vergüenza que estaba pasando, muy probablemente la herencia de mi abuela paterna, la culpable de mi pelo rojo, mis ojos de color extraño, como violeta, también era la responsable de que una malditas pecas rojizas, que siempre trataba de disimular con maquillaje, se encendieran haciéndose muy visibles, cuando me ruborizaba,  ahora mismo mi cara sería como un dálmata de sangre, como malditos puntos de neón rojizo, en mi nariz, y en parte de mis mejillas.  

- "Puedes dejarlo ya mamá, ella sólo se ha ahogado, simplemente. Y ya está bien"- oí que decía Vader por encima de mí, mientras yo sólo miraba sus botas, y casi todos los zapatos de las personas que tenía delante, ni de coña iba a levantar la cabeza, hasta que al menos, el color rojo de mi cara, se rebajara varios tonos.  

- "Es verdad Kiara, tu hijo tiene razón, pero también tiene que darte cuenta, mi querido Brandon, de mi preocupación exagerada, en menos de un mes mi hija ha sufrido dos accidentes, que casi acaban con sus vidas, y eso en una madre es muy..."- oí como la voz de Vader intervino de forma despreocupada, interrumpió a mi madre, y al oírlo, no pude evitar levantar la cabeza alarmada, hasta mi padre contrajo la respiración de manera visible.  

- "Bueno eso tiene una explicación, y nos debido a la torpeza de su hija señora O 'Sullivan, ya recibieron los informes de evolución y causas de los dos siniestros..."- Vader se detuvo y me miró y miró a mis padres, sin entender la advertencia de nuestros ojos, para continuar. - "¿Aún un no lo ha recibido? Es extraño, yo mismo se lo envié y lo recibió el asistente de su hija..."- finalmente su voz se pagó, fue la mirada de mi madre la que hizo ver a Vader que algo andaba mal, que había metido la pata 

Yo miré a mi padre con preocupación, era cierto, lo habíamos recibido, y en ellos ponían que las causas en ambos siniestros, era que, fueron provocados, de hecho, la policía ya estaba investigando de forma encubierta. Esto era algo que ya había averiguado Carlos, el mejor hacker y asistente que hay, y sólo mi padre y yo lo sabíamos. Es por eso me había tenido que ir a vivir a casa de mis padres, la única que lo desconocía todo, hasta ahora, era mi madre. La tensión en mi cara era evidente. 

- "¿Que informe? ¿De un informe están hablando, Sean y Mackenzie?"- la voz de mi madre y su mirada no tenían dudas, quisiéramos o no, ella lo iba a saber, y muy probablemente, en ese momento, ambos moriríamos bajo su mano, después de terribles torturas, y todo por el bocazas de Vader, normal que lo odie tanto.  

El Ardiente Capricho de la CEOHistorias para obsesionarse. Descúbrelo ahora