Capítulo 73. Nuevos acuerdos de dos almas enamoradas. Parte 3.

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Mackenzie.

Boston, 2024, central de Millennium Pharmaceuticals, Inc, en ese momento.

- "¿Qué acuerdo? Creo que ese trato se rompió en el momento que te hice mía, preciosa Afrodita."- me dijo cubriéndome con su cuerpo y su enorme uniforme que me hacía enterrarme casi por completo en él, mientras el lanzaba una miraba de advertencia a sus compañeros, para que continuaran con sus labores.

Ni si quiera me di cuenta de que estaba siendo arrastrada a un lateral, a una zona privada, como una especie de punto ciego de todos, que estaba delimitados por dos camiones que se habían colocado en forma de "L".

- "Bueno como no me gusta ocultar nada quiero dejar claro algo que depende de tu reacción, este trato, o no trato, seguirá, o cada uno se irá por su lado, sin ninguna reclamación por la otra parte."- le dije intentado parecer segura, cosa que hasta yo misma me daba cuenta de que no era así.

Mi voz estaba sustancialmente baja, como temiendo decir algo que lo fastidiara todo, además me costaba que mis manos no temblaran visiblemente. Él sólo me miró serio, esperando que yo dijera algo, como si eso fuera fácil, si todo salía mal, Vader podría mirarme con pena, o con disgusto, pero yo quedaría con el corazón roto.

- "También podría no decirle nada, y seguir con mi vida, sin mirar atrás, así nunca vería la pena, o él asco, en la mirada de Brandon."- pensé. Y nada más pensarlo me sentí enfadada conmigo misma, ¿Desde cuándo era tan cobarde?

Mientras estaba inmersa en mis pensamientos, el hizo algo que no esperé, volvió a besarme, para después de esto, hacer saltar mi mundo, cuando me dijo:

- "Bien, ¿y si el único acuerdo que acepto es el de nuestro matrimonio, y si sólo quiero que te cases conmigo, no porque lo deseen nuestros padres, no porque tenga que protegerte, aunque eso siempre lo haré, que lo hagas sólo, porque te amo, y deseo de todo corazón que tu sientas lo mismo por mí?"- definitivamente el Vader bombero era un gran negociador, el mejor que he conocido.

La alegría que sentí quería desbordarlo todo, pero las palabras no me salían, estaba como anulada, yo, una de la mejores CEOs de Boston, caí rendida por un bombero que ahora me miraba expectante, con deseo de oir mi respuesta.

-"Creo que acepto este trato, no sólo porque mi padre me va a encerrar de por vida, y a ti te va a matar, después de que esto salga en la noticas, seguro que algún periodista está haciendo su agosto en este momento, tampoco porque estas noticias no son nada buenas para mi empresa, ¿o sí?, la verdad no lo sé, eso lo sabremos mañana, sólo lo hago porque debo de haber sido seducida por incomparable lado oscuro, y no puedo amar más a otro hombre, como te amo a ti, así que creo que hemos hecho un trato de por vida, Vader bombero." - le dije colgándome de su cuello para besarlo de nuevo, sin importarme que estuviera mojado por el sudor, sucio por el hollín, y oliendo a humo.

Un sonido que vino del casco que el aún tenía en la mano fue lo que casi me hizo morirme de vergüenza, y alejarme de él.

- "Incendio apagado completamente, pero aconsejo que busque al jefe Hernández y a su futura esposa, creo que esos pirómanos, están generando otro nuevo incendio en el aparcamiento, estos malditos jóvenes enamorados. Por cierto, jefe B.M. esto no sólo lo ha escuchado todo el cuerpo, sino que la central lo ha grabado, y ahora esta declaración ya la debe de tener tu padre, y en especialmente tu madre, pronto tendremos bodorrio, chicos y chicas."- la voz de un bombero de cierta edad salió del casco, y a continuación una explosión de felicidad se oyó en la zona.

Muchos testigos, y algunos policías que no habían oído la declaración, pensaron que esa felicidad era provocada por haber extinguido el incendio, sin ninguna víctima, pero fue más bien debido a que nosotros acabamos de ser pillados infraganti.

Ni me voy a plantear en este momento, la que nos espera cuando la señora O 'Sullivan, y a la señora Hernández se enteren de todo, ahora sí que no hay vuelta atrás. Dudo que podamos librarnos nunca.

- "¿Eres estúpido Vader?, ¿Por qué no cerraste la radio?"- le dije sin poder evitarlo, intentado parecer seria, pero sin conseguirlo, aun no me podía creer que Brandon, me acaba de decir que me amaba.

- "Mira quien viene a hablar, la exhibicionista delincuente, que no sólo asalta una red de comunicación de seguridad, si no que encima me besa delante de todo el cuerpo de bomberos y de millones de periodistas, mañana saldremos en primera plana, ¿Lo sabe, CEO O 'Sullivan?"- me dijo con una sonrisa traviesa acariciándome la nariz, como queriendo quitarme algo de ella.

- "Mackenzie, más te vale que vengas buscar tu moto, un policía quiere requisarla porque no deja salir a los servicios de emergencia."- esta vez fue la voz de Daniele la que se oyó a través del casco.

- "Que se le ocurra, como toque a mi preciosa niña, es hombre muerto."- dije yo soltando a mi bombero, para ir a buscar a mi tesoro con rapidez, no puede evitar oir desde lejos la voz de enfado e incredulidad del hombre que me acompañaría toda mi vida. Así que tuve que girarme con una sonrisa de disculpa.

- "Mackenzie O 'Sullivan ¿has venido en esa máquina del infierno? ¿Dónde están tus escoltas?"- el enfado del Vader bombero, era evidente.

- "Creo que el algún sitio, no donde deben estar desde luego, o ese policía no tocario a mi niña preciosa, me voy, ya me castigaras luego."- le dije, y lo último que oí fue un rugido furioso que dejaba claro que de esta no me libraba.

- "Ten lo por seguro maldita lunática, tenlo por seguro."-

Narrador:

Boston, 2024, oficina de señor X, Torre O 'Sullivan. En ese momento.

El señor X apenas podía creer lo que estaba viendo en ese momento, en las noticias de mediodía, una imagen que casi le hace estrellar algo contra la televisión, destacaba en primera plana, la presentadora hablaba de amor en medio de la tragedia, y allí estaban esos dos, Mackenzie, y el maldito bombero besándose, en medio del caos de ambulancias, coches de bomberos, y demás.

También se hablaba de una sola víctima, que fue encontrada en sala de control del edificio, aún se lo había identificado, porque estaba en muy malas condiciones. El señor X comenzó a sospechar que por eso no había podido comunicarse con su secuaz. Algo había salido mal, y en vez de ser el maldito bombero el que había muerto, fue al final, su mano derecha. Al menos, no se le podía relacionar con él, y todo quedaría tapado.

- "Ya habrá más oportunidades, los accidentes de parejas de recién casados son, a veces, son muy habituales, se hacen muchas estupideces en las lunas de miel, y siempre es mejor morir junto a la persona que amas, o eso dicen."- pensó el señor X sonriendo, se tomaría un descanso, no tenía prisa, ya se presentaría su oportunidad.

No muy lejos del despacho del señor X, en el despacho de un asistente muy capaz, ya se había recopilado bastante información, al parecer el increíble sicario contratado por el maldito asesino, que se autodenominaba a sí mismo como señor X. El sicario no conocía su nombre verdadero, ni su aspecto, pero si prometió a cambio de una nueva vida, bajo otro nombre, reconocer la voz, cuando lo oyera, y eso ya era un gran adelanto. Había tres sospechosos, y ya se había descartado uno, el tío de la CEO sólo quedaba dos, sus egoístas y ambiciosos primos, y para poderlo hacer, el asistente, tenía un plan que, hasta su exigente jefa, aceptaría como un plan maestro, sólo esperaba que todo saliera bien, como él lo había planeado.  

El Ardiente Capricho de la CEOHistorias para obsesionarse. Descúbrelo ahora