Capítulo 18.  Sorpresa, errores y conflictos 2. 

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Mackenzie. 

Boston, 2024, calle Charles, edificio del apartamento de Brandon.  

- "¡Maldito cerdo, musculitos de mierda! ¡Bájame ya, Vader Bombero, o te vas a enterar! Psicópata ciclado de mierda..."- los gritos, amenazas e insultos a medida que nos acercábamos al apartamento del Vader, iban subiendo de intensidad por mi aparte, mientras el me ignoraba, ni se inmutaba. 

Mis gritos hicieron que algunas puertas de algunos apartamentos se abrieran, y que salieran sus inquilinos para ver qué ocurría, al ver al Vader bombero cargándome en su hombro, mientras yo lo amenazaba de muerte, solo sonreían, y lo saludaban como si nada hubiera pasado nada.  

- "Buenos días, Jefe Hernández, ¿Ya acabaste tus setenta y dos?"- le dijo uno de los inquilinos con una sonrisa de complicidad, cuando nos encontramos en el pasillo, al llegar al piso donde estaba el apartamento del Vader Bombero. 

- "Ayer, Murphy ¿Nos vemos, esta noche en el bar de Cromwell?"- le dijo el Vader Bombero como si cargar a una mujer, con una lengua tan venenosa, que podía despegar el papel pintado de la pared, fuera algo que los bomberos hacían todos los días. 

- "Increíble, estáis todos locos."- dije con un gemido, callándome porque sabía que de nada me serviría gritar- "Ahora eso sí, que el Vader bombero se prepare, en cuando me deje en el suelo, la primera iría a la entrepierna, por gallito, chulo, prepotente y machista de mierda."- pensé mientras relajaba mi cuerpo en espera de mi ocasión para vengarme.  

Cuando entramos en el apartamento el cerró con la puerta, yo espere pacientemente a que me dejara en el suelo en silencio.   

- "¿Qué tramas, Lunática?"- me dijo sosteniéndome aún sobre su hombro. - "No sueles ser tan dócil."- me dijo después. 

- "Tú solo déjame en suelo, que lo sabrás de la manera más gráfica, y dolorosa posible"- pensé para mí, mientras me miraba, colgando de su espalda, boca abajo, las uñas de las manos repasándomelas para ver lo afiladas que estaban lo mismo las tenía que utilizar en cierta parte delicada del cuerpo del bombero.  

Pero como siempre me pasa con el Vader Bombero, nada sale nunca como yo deseo, y de un movimiento imprevisto, que me desequilibró, fui lanzada, con rapidez, y cierto control, sobre un enorme sofá, en el cual rebote, para cuando trate de incorporarme, ya estaba inmovilizada por mis brazos y mis piernas, y lo que más me humilló de todos, que fue sin apenas esfuerzo, por el cuerpo de ese enorme Vader bombero, tamaño XL, que estaba sobre mí.  

- "¡Quítate de encima, maldito estúpido!"- le dije furiosa. 

- "No hasta que me digas que pretendes, eres demasiado explosiva CEO Lunática, y por lo que vi en el video que me enviaste, también peligrosa, no deseo acabar en urgencias, porque no te sabes dominar, así que o me prometes que vamos a hablar tranquilos, sin agresividad, o podemos hablar de esta manera, tú decides."- me dijo muy cerca de mi cara casi pegada a ella. 

El problema de tenerlo tan cerca era que comenzaba a notar que mi cuerpo se despertaba a otro tipo de sensaciones que nada tenían que ver con la ira, esos malditos ojos azules que miraban fijos a los míos, de manera descarada, me invitaban a nadar en ellos, sus labios y mandíbula apretada, era un reclamo casi aditivo, que provocaba que, por mi cabeza, pasara la necesidad de querer saber a qué sabían.  

Y ni siquiera quiero hablar lo que a la dureza de ese cuerpo le hacía al mío, eso era algo que en todo momento trataba de ignorar, con mucha dificultad, o iba a ser yo la que pidiera que habláramos así, en esa postura, el resto de la tarde, sólo por tener la tortura de sentir como mi cuerpo se alimentaba de su olor y calor.   

El Ardiente Capricho de la CEOHistorias para obsesionarse. Descúbrelo ahora