Capítulo 44. Un trato con muchas advertencias 2.

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Brandon.

Boston, 2024, oficina de la CEO Torre O 'Sullivan.

Ambos estaban sonriendo, y lógicamente esta situación les parecía divertida, prueba de ello fue la respuesta que dio la mujer, seguramente era la tal Marisa, si me fiaba de cómo se hablaban entre ellos, y del poco miedo que tenían, a la reacción peligrosa de la CEO. Ella debía de ser la esposa del asistente Carlos, prueba de su diversión fue la respuesta que dio, a lo que había dicho su marido.

- "¿Y eso que hacían cuando llegamos, lo de meterse la lengua el uno en la garganta del otro, ¿cómo lo podemos considerar? ¿Una nueva forma de guerra bilógica?"- esas palabras fue lo que hizo que de un movimiento algo complicado, y sujetando contra mi cuerpo a la lunática pelirroja, consiguiera ponerme de pie mientras, aún la tenía colgada de mi cuerpo, su cara estaba literalmente pegada a mi pecho.

Al parecer durante nuestro estúpido beso, la pelirroja se había sujetado a mi cuello, para acercarme a ella, y aún, de alguna forma extraña, se encontraban rodeándome. Creo que verse en esa situación, y descubierta de esa manera, colgando de mi cuello, mientras yo la sujetaba por la cintura, a varios centímetros sobre el suelo, fue lo que hizo que el autocontrol regresara a los dos, mientras que de fondo oíamos unas carcajadas incontrolables.

En segundos, la Lunática pasó de una ninfa de fuego incontrolable y desatada, a una estatua de mármol con una mirada penetrante y peligrosa, que, por una vez, y sin que sirva de precedente, no iba dirigida a mí, mientras yo la depositaba en el suelo, y ella se alejaba de mí.

Las dos personas captaron en segundos el significado de esa mirada, por qué las carcajadas que hasta ahora se oían por todo el despacho, mientras el asistente Carlos se encontraba derribado en el suelo, de la risa, se silenciaron de golpe, mientras con prisa, y a trompicones, ambas personas intentaban salir del despacho, mientras balbuceaban sus disculpas con velocidad.

En pocos segundos nos quedamos los dos solos de nuevo, y con una gran tensión, mezclada con vergüenza entre los dos.

-"Creo que... te ..."- comencé a decir para rebajar la tensión, pero ella me interrumpió.

-"Ni se te ocurra, intentar disculparte de nuevo, por lo que acaba de pasar."- me dijo la lunática mientras se alejaba para recoger los objetos que habían caído de la mesa.

Decidí ayudarla mientras la corregía sobre lo que estaba pensando.

-"No iba a disculparme por eso, la primera vez si fue un error, pretender que lo que acaba de pasar, lo fue también, es faltar a la verdad, y creo que en eso debemos dejarlo claro."- le dije mirándole a los ojos, cuando ella se sorprendió ante mis palabras, y me miró.-" Hay una fuerte atracción entre los dos, quizás nuestra animadversión sea provocada por la tensión sexual que existe, pero ambos tenemos claro que es solo eso, atracción sexual, con esto sobrentendido, y usando la cabeza, en vez de otras partes de nuestro cuerpo, creo que el trato que te he ofrecido, es beneficioso para los dos, tú no sólo conseguirás salir del control de tus padres, y obtener esa libertad que sospecho, como me pasa a mí, es de lo que más adoras, yo puedo ayudarte a prevenir esos extraños accidentes, y a protegerte en la medida de lo posible de que no vuelvan a suceder, al mismo tiempo contentamos a nuestras madres, y les hacemos ver que pese a sus intentos, no somos compatibles para sus planes casamenteros. Si esto lo hacemos con madurez y sentido común, y dejándonos llevar por la atracción y por las peleas estúpidas, creo que ambos salimos ganando."- le dije intentando apelar a su sentido común.

El silencio se hizo entre nosotros, mientras nos mirábamos con seriedad, hasta que Mackenzie al final, dijo:

-"Creo que esta es la conversación más razonable y sincera que hemos tenido nunca, y quizás tengas razón, no podemos seguir comportándonos como lo estamos haciendo, porque solo alimentamos los planes suicidas y controladores de nuestras madres, si sabemos gestionarlo, ambos podemos salir ganando de todo esto, si lo hacemos con madurez. Acepto el trato, hay que pulir algunos puntos para que conozcamos nuestros límites, pero en general me parece muy bien el plan."- me dijo extendiendo la mano para dármela como si estuviéramos firmando un gran acuerdo.

No dude en estrechársela, mientras nos mirábamos a los ojos con decisión, ambos ignorábamos, por lo menos por mi parte, ese cosquilleo que me provocaba nuestras manos unidas, mientras la tentación de tirar de ella para volverla a estrecharla entre mis brazos latía innecesariamente en mi interior.

Durante tres horas, donde incluso pedimos cena, estuvimos en el despacho negociando los acuerdos, que respetaríamos durante el tiempo que el trato durara.

Dejamos claro varias cosas, respetaríamos la vida privada del otro, su trabajo y su relaciones de amistad, lógicamente, durante ese tiempo, no tendríamos relaciones con otras personas, para evitar que nuestras madres descubrieran nada, dormiríamos en habitaciones separadas, en el ático de la Lunática, Estuco también iba a vivir con nosotros, la alergia de la madre a los pelos de cualquier animales, era la mejor baza en este tema, sólo teníamos que evitar que mi madre, nos visitara a diario, algo que era muy probable que sucediera, para pasar su información, o la de la madre de la pelirroja.

Pero lo principal que dejamos claro, era la de no cruzar loa línea, nada de relaciones sexuales, controladas o no, entre nosotros, eso sólo generaría más problemas, y alentaría a ciertas manipuladoras, que estarían encantadas de saber que sus hijos habían cruzado esa línea.

Para ellos debíamos intentar no buscar problemas con el otro, todos nuestros "accidentes" había sido provocados por un calentamiento previo ante un enfrentamiento de tipo lingüístico, por decirlo suavemente, entre nosotros, y eso no podía volver a pasar.

Cuando acabamos la acompañe, junto a los escoltas asignados por su padre, a su limusina, que estaba en el parking para ejecutivos. La verdad era que cuando no peleamos, o tratábamos de sacarnos la campañilla el uno al otro, con la lengua, éramos bastante civilizados, dentro de nuestros estándares, está claro.

- "¿Quieres que te dejemos en algún sitio?"- preguntó ella sonriendo antes de entrar en la limusina, mientras un escolta le sostenía la puerta.

-"No dejé mi coche allí, tengo que ir directo al parque, entro en cinco horas. "- le dije usando el mismo grado de civismo que llevábamos usando desde hacía unas horas.

-"Bien mañana que de almorzar con Marisa..."- se detuvo con algo de aprensión. nada más pronunciar ese nombre, y yo supe porque, y sonreí con comprensión.

Ser sorprendido por tus amigos, como fuimos sorprendido nosotros, podía darte más de un dolor de cabeza. Si hubiera sido yo el sorprendido por mis hombres, o mis mejores amigos, ahora mismos, estaría pasando por un infierno de burlas y bromas, con el consiguiente castigo por mi parte, por no meterse en sus asuntos.

- "... si no trabajas mañana puedes venir a mi ático, si me desbloqueas te enviré la dirección, sobre las seis estará bien, dejaré ordenes de que te dejen pasar, y de que te ayuden a subir tu equipaje. "- continuó la CEO mirándome intentado parecer relajada, pero en sus ojos aún se veía algo de tensión.

-"Bien no hay problema, allí estaré."- le dije pensando si tenía que darle un beso en la mejilla para despedirme, o sólo la mano, pero no hice nada de eso, cualquier tipo de roce, en estos momentos, era perjudicial, sobre todo cuando aún sentía en mi cuerpo el efecto de haberla besado.

Así que, tras despedirme con la mano, me giré obligándome a no mirar atrás, mientras avanzaba seguro hasta mi coche. Justo cuando me senté en el sillón del piloto, y miré al frente, vi como la limusina salía del aparcamiento.

- "¡Mierda! Siento que esto es un error, un tremendo error"- dije en alto, mientras desbloqueaba el número del móvil de la Lunática, al mismo tiempo que en el recuerdo de esas pecada encendidas de su cara, que yo había unido com mis manos, aún me mantenía inquietó y excitado.  

El Ardiente Capricho de la CEOHistorias para obsesionarse. Descúbrelo ahora