MADELINE
Para mi suerte, Martin me necesitaba en una de las casas rodantes para revelar algunas fotos y que no se nos acumulara el trabajo al día siguiente y poderlas enviar más rápido a la sede de Londres y la edición se publicara antes de que Vogue escribiera algo desagradable sobre los chalecos de mezclilla de parches y sobre los hombres de cabello largo.
—Lars estará celoso cuando vea que tu tomaste estas fotos de Lemmy —dijo riendo entre dientes.
Yo solo me limité a sonreír.
—Vamos afuera —Martin suspiró y dejó lo que hacía —. Estas distraída, así no podras hacer bien tu trabajo.
Cuando cubrió las muestras fitograficas con una franela para no dañarlas con la luz, ambos salimos de la cabina.
—Tomaste buenas fotos de lo que pasó hace unos minutos —Martin comenzó a sacar un cigarrillo de sus pantalones y se sentó en los escalones de las casas rodantes —. Tú y Max son buenos, Madeline. Pero sabes que siempre sobresale uno, necesito que estés al cien. Esta clase de proyectos ayudan a tu carrera.
—Lo sé —pasé mis manos sobre mi cabello —, mierda, ya lo sé, Martin. Solo que estoy agotada, y hoy no es precisamente el mejor día de todos.
—¿Ya me dirás qué pasó con hace rato con el pelirrojo? —yo lo miré expectante — Los vi charlar entre la multitud, parecías molesta. Cuando te fuiste él fue imprudentemente a subirse al escenario, los de seguridad lo bajaron y luego parecía sumamente molesto.
—Lo has estado observando, ¿eh? —dije con incredulidad.
Martin parecía muy calmado ahí sentado, fumándose su cigarrillo.
Mordí mis pómulos y comencé a caminar de un lado hacia otro frente a él, pensando en las palabras adecualadas para explicarle mi situación.
—Sé que es trabajo, Martin. Y sé que ninguna situación sentimental debe de interferir —comencé a hablar mientras hacía ademanes con las manos —. Pero... —tragué saliva y me detuve un segundo para procesar lo que iba a decir —, ¿recuerdas que hace casi dos años volví a California? —lo miré y él asintió no muy seguro.
—Fuiste a un funeral, lo recuerdo.
—Bien, pues... —aclaró mi garganta — Dave no fue. Y yo lo necesitaba ese día, porque Cliff era nuestro amigo. Y dolió como el carajo, Martin —dije con amargura.
Martin levantó la mirada para mirarme mejor, hizo una mueca, era la clase de expresión que hacía cuando quería decir lo que pensaba pero algo lo detenía. Aprendí a leer las expresiones de Martin con el tiempo, no solo era mi amigo, era mi jefe.
—Dilo —me crucé de brazos y lo miré expectante.
Él elevó una ceja, no parecía muy convencido. Pero mi mirada era insistente, entonces cedió.
—Madeline, ¿no te has puesto a pensar que tal vez él también te necesitaba?
Detuve mis pasos y mi respiración estaba casi entrecortada.
—Él no necesita a nadie mas que a él mismo —dije con amargura.
Estaba furiosa, pero, ¿y si Martin tenía razón?
Al final de cuentas, no podía comparar mi color con el dolor de los padres de Cliff, incluso con el de de James, Lars y Kirk; ellos habían estado con él en sus últimos minutos de vida, ellos estuvieron en esa accidente, ellos lo vieron todo.
No había nada que pudiera hacer al respecto.
Y enojarme con Dave por eso, solo era una especie de furia reprimida. Comencé a preguntarme si realmente tenía el derecho a estar enojada pero aquella razón tan absurda, en caso de que Martin tuviera razón.
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𝕻𝖗𝖔𝖒𝖎𝖘𝖊𝖘 ☆𝕯𝖆𝖛𝖊 𝕸𝖚𝖘𝖙𝖆𝖎𝖓𝖊 / 𝕴𝖟𝖟𝖞 𝕾𝖙𝖗𝖆𝖉𝖑𝖎𝖓 ☆
Fanfiction¶|P - Los ochenta. Los Ángeles. El escenario perfecto para el heavy metal, los excesos y los recuerdos de medianoche hechos para dejar atrás. Madeline creyó que amar a Dave sería suficiente para persistir, pero Dave le enseñó que las promesas podían...
