veinticuatro

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MADELINE


Habían pasado algunas semanas.

Leo se la pasaba metido en mi casa. Me llevaba al trabajo, me esperaba afuera, me llevaba de vuelta a casa, y dormía en mi casa.

Los días así eran tortuosos.

Mi madre dijo que Leo había invertido en su empresa unos cuantos dólares. Lo cual ayudó a tener el presupuesto para lanzar la revista de la temporada, y las ganancias fueron buenas, según escuché decir a mi madre. También, Leo compró las medicinas a mi abuela, ella se negaba totalmente a tomar cualquier cosa que viniera de aquel hombre, pero la convencí de que al menos aceptara las medicinas.

Vi a Dave hace unos días, frente a la cafetería, él parecía buscarme con la mirada, deseaba que entrara, pero él solo agachó la cabeza y siguió el camino cabizbajo.

Ayer hablé con Leah, Leo no me quitó la vista ni por un segundo, como si estuviese  procurando que yo no dijera algo sobre él.

Hoy había sido pesado, había vuelto del trabajo, obviamente con Leo pisándome los pies, y después me encerré en mi habitación y llevaba aproximadamente una hora acostada, ideando un algo para apoder soltarme de Leo. Pero nada que funcionara se me ocurrió.

Alguien llamó a la puerta.

—Cariño, voy a pasar. —escuché a Leo, inmediatamente me puse de pie. Él entró y me sonrió.

Lo detestaba tanto.

—Solo venía a decirte que el lugar para la boda ya está reservado, nos cansaremos en una semana. Ya elegí el banquete y las decoraciones si no te importa.

¿Así de rápido?

No respondí.

—¿No dirás nada? —habló molesto.

—¿Quieres que vaya y te de las gracias por una basura así? —contesté aún más molesta.  —No lo entiendo, ¿por qué te aferras tanto a mi?, ¿a tener una esposa? Lo he pensado y no tiene  sentido, ¿por qué insistes conmigo? 

Él sonrió con malicia y metió las manos a su pantalón.

—Madeline, tu madre me contó que eres rebelde. —sonrió. —Eres presa fácil, mujer. Yo necesito una mujer para que mi negocio pueda tener raices, me haré viejo y necesito a alguien que continúe con esto. Para eso necesito a una mujer. Pensé en adoptar, pero no hay nada mejor que un hijo de tu misma sangre.

Mierda.

Mi corazón comenzó a acelerarse.

Eso era espantoso.

Tragué saliva de tan solo imaginar que tenía que parir a sus hijos.

—¿Y por qué eres presa fácil?  —dijo sentándose en mi tocador. —Eres la hija de una mujer rica, la gente hablaba cosas como que eres una niña de mami y papi, y en este caso, solo de mami, porque por lo que se tu papá las abandonó, ¿no es así? Es un punto más a mi favor. —dijo con entusiasmo fingido —La niña necesitada de amor, lo encontró en alguien rico. Seremos la pareja más feliz del mundo y la gente dirá eso, y claro, para ser honesto, es una forma de mantener despistado al gobierno y a los detectives que quieren joderme.

Mierda.

Él realmente era macabro.

—Entonces tal vez deberías de comer menos, quiero que el vestido que elegí para ti te quede bien. Lucirás como una princesa. Ordenaré a la cocinera que te sirva menos porciones.

Me sonrió de una manera asquerosa, mirándome de pies  a cabeza.

Y despues, él solo retomó la postura y se acercó a mi y beso mi cabeza, apretando mis mejillas lastimandome.

𝕻𝖗𝖔𝖒𝖎𝖘𝖊𝖘  ☆𝕯𝖆𝖛𝖊 𝕸𝖚𝖘𝖙𝖆𝖎𝖓𝖊 / 𝕴𝖟𝖟𝖞 𝕾𝖙𝖗𝖆𝖉𝖑𝖎𝖓 ☆Donde viven las historias. Descúbrelo ahora