ochenta y siete

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MADELINE

Jeff y yo íbamos camino a Las Vegas.

Hizo la reservación en el Circus y alquiló un coche.

Ambos cantabamos Ballroom of Mars en la carretera.

Él iba fumando un cigarrillo y reía mientras cantaba.

Yo cantaba de manera dramática a propósito.

Cuando la canción terminó ambos reímos.

—Mierda, debería de meterme a la opera, tengo potencial —dije sarcásticamente.

—Te apoyaré, cariño —dijo entre risas.

—Hacía mucho que no viajaba en carretera.

—¿Te gusta?

Sonreí y asentí.

—Es divertido.

Él sonrió y siguió manejando.

Se miraba totalmente adorable con esa sonrisa de oreja a oreja en su rostro y el cabello alborotado por el viento. Su cabello ya no tenía tintura negra, me gustaba su color natural y que siempre estaba suave.

Aproveché que tenía la cámara instantánea en mis piernas y le tomé una fotografía concentrado en el camino.

—Hey. Me veo fatal.

—Mentira, eres hermoso —dije mirando la fotografía en mis manos.

—Eres ciega entonces.

Reí y me incliné un poco para darle un pequeño beso en la mejilla.

—Te amo —dije con honestidad volviendo a mi lugar.

—¿De la nada lo dices? —preguntó incrédulo y sonrió mostrando sus dientes.

—Sí, ¿por qué no? ¿Para qué esperar a decirlo solo en las despedidas si el sentimiento siempre está presente? Puedo decirlo cuando quiera porque es verdad.

—En ese caso —aclaró su garganta —. Te amo también —colocó una mano sobre mi muslo y la sostuve —. ¿Tienes hambre?

—No —respondí —. ¿Tú sí?

—Solo un poco —respondió —. Por cierto... ¿Cómo fue tu estancia en Los Angeles? Olvidé preguntarte cuando llegaste al estudio pero solo quería salir de ahí contigo.

—Bueno —suspiré —. Ya sabes, me gusta mi trabajo. Billy es algo intenso si soy honesta, pero es agradable —admití —. Tal vez lo vea para diciembre.

—Escuché lo que hizo en aquél concierto, lo del tampón. ¿Es cierto? —preguntó con diversión.

—Ugh, ¿cómo piensas que le iba a preguntar al respecto? —dije con horror.

—Solo es curiosidad. Tal vez lo intente también —me miró un segundo con una sonrisa pervertida.

Solté una carcajada.

—Vamos, cállate, Jeff —moví su cabeza para que mirara directamente el camino. Él rió ligeramente al igual que yo. Cambié el tema repentinamente —. Estaba pensando que podíamos tramitar un permiso para Dougie, así podría  acompañarnos cada vez vez que salgamos de viaje.

—Estoy pensando en hacer un par de viajes contigo, ¿sabes?, suena bien.

Sonreí y asentí.

Eso me hizo pensar en que tal vez Jeffrey realmente no pensaba en el tema tanto como yo, tal vez los niños no estaban incluidos en sus planes.

𝕻𝖗𝖔𝖒𝖎𝖘𝖊𝖘  ☆𝕯𝖆𝖛𝖊 𝕸𝖚𝖘𝖙𝖆𝖎𝖓𝖊 / 𝕴𝖟𝖟𝖞 𝕾𝖙𝖗𝖆𝖉𝖑𝖎𝖓 ☆Historias para obsesionarse. Descúbrelo ahora