cincuenta y cuatro

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MADELINE

-Madeline -escuché la voz de Dave llamando por mi nombre. Abrí los ojos a duras penas y lo miré.

-¿Qué pasa? -dije mientras me enderezaba. Un dolor agudo se concentró en mi espalda y cuello.

-Ve a casa.

-No -fruncí el ceño y negué -. Paul no regresó, no te dejaré solo.

-Estoy jodidamente bien, Madeline. Mañana a primera hora podré largarme de aquí -replicó.

-No me iré -dije con firmeza y volví a acomodarme en la misma posición que estaba antes, con la cabeza entre mis brazos y recargada en la orilla de la cama. El sueño rápidamente empezó a apoderarse de mi y mis ojos empezaron a cerrarse.

Pero sentí a Dave moverse bruscamente y cómo las cobijas se movían debajo de mí.

Fruncí el ceño y levanté la mirada.

Él se recorrió un poco y dejó un pequeño espacio junto a él.

-Te vas dislocar el cuello, sube -con sus ojos señaló el pequeño espacio. Era diminuto, obviamente porque la camilla era exclusiva para una persona.

-No subiré ahí, apenas pareces cómodo -negué rápidamente.

-Y tú luces peor ahí, anda.

-No -me crucé de brazos.

-Entonces me iré -Dave se sentó de golpe y se quitó las cobijas de encima.

-Mierda, ¿qué haces? -me levanté y lo miré con cansancio.

-Estamos jodidamente incómodos aquí, Madeline.

Vi que tenía intenciones de arrancarse la intravenosa de suero de su mano.

-No, está bien -suspiré con frustración. Él sonrió con diversion y se volvió a recostar en la cama. La bata del hospital no le iba bien -. Pensé que ya habías dejado atrás la etapa de berrinches.

Me acomodé junto a él. No hubieron muchas opciones, entonces me acosté de lado mirándolo. Mi cabeza quedó casi recargada en su pecho pero lo evité a toda costa.

-Te ves ridícula con esa pijama -él nos cubrió con la sabanas que olían a desinfectante y jabón -, ¿por qué no te la quitas?

Me sonrojé.

-Si vuelves decir una palabra más seré yo quien se irá, no me importa que hagas un berrinche más. Me ire -dije con seriedad -. Aparte, hueles a cheetos.

Él soltó una risa sinvergüenza.

-No recuerdo haber comido cheetos, sabes que los odio. Pero recuerdo haber vomitado - sopló en mi cara.

Hice una mueca de asco, y cuando hice mi cabeza para atrás, mi movimiento fue tan repentino que perdí el control y caí de la camilla.

Dave comenzó a reírse.

Se escuchó a uno de los pacientes callarnos con un "shhhh".

𝕻𝖗𝖔𝖒𝖎𝖘𝖊𝖘  ☆𝕯𝖆𝖛𝖊 𝕸𝖚𝖘𝖙𝖆𝖎𝖓𝖊 / 𝕴𝖟𝖟𝖞 𝕾𝖙𝖗𝖆𝖉𝖑𝖎𝖓 ☆Donde viven las historias. Descúbrelo ahora