MADELINE
-Madeline -escuché la voz de Dave llamando por mi nombre. Abrí los ojos a duras penas y lo miré.
-¿Qué pasa? -dije mientras me enderezaba. Un dolor agudo se concentró en mi espalda y cuello.
-Ve a casa.
-No -fruncí el ceño y negué -. Paul no regresó, no te dejaré solo.
-Estoy jodidamente bien, Madeline. Mañana a primera hora podré largarme de aquí -replicó.
-No me iré -dije con firmeza y volví a acomodarme en la misma posición que estaba antes, con la cabeza entre mis brazos y recargada en la orilla de la cama. El sueño rápidamente empezó a apoderarse de mi y mis ojos empezaron a cerrarse.
Pero sentí a Dave moverse bruscamente y cómo las cobijas se movían debajo de mí.
Fruncí el ceño y levanté la mirada.
Él se recorrió un poco y dejó un pequeño espacio junto a él.
-Te vas dislocar el cuello, sube -con sus ojos señaló el pequeño espacio. Era diminuto, obviamente porque la camilla era exclusiva para una persona.
-No subiré ahí, apenas pareces cómodo -negué rápidamente.
-Y tú luces peor ahí, anda.
-No -me crucé de brazos.
-Entonces me iré -Dave se sentó de golpe y se quitó las cobijas de encima.
-Mierda, ¿qué haces? -me levanté y lo miré con cansancio.
-Estamos jodidamente incómodos aquí, Madeline.
Vi que tenía intenciones de arrancarse la intravenosa de suero de su mano.
-No, está bien -suspiré con frustración. Él sonrió con diversion y se volvió a recostar en la cama. La bata del hospital no le iba bien -. Pensé que ya habías dejado atrás la etapa de berrinches.
Me acomodé junto a él. No hubieron muchas opciones, entonces me acosté de lado mirándolo. Mi cabeza quedó casi recargada en su pecho pero lo evité a toda costa.
-Te ves ridícula con esa pijama -él nos cubrió con la sabanas que olían a desinfectante y jabón -, ¿por qué no te la quitas?
Me sonrojé.
-Si vuelves decir una palabra más seré yo quien se irá, no me importa que hagas un berrinche más. Me ire -dije con seriedad -. Aparte, hueles a cheetos.
Él soltó una risa sinvergüenza.
-No recuerdo haber comido cheetos, sabes que los odio. Pero recuerdo haber vomitado - sopló en mi cara.
Hice una mueca de asco, y cuando hice mi cabeza para atrás, mi movimiento fue tan repentino que perdí el control y caí de la camilla.
Dave comenzó a reírse.
Se escuchó a uno de los pacientes callarnos con un "shhhh".
ESTÁS LEYENDO
𝕻𝖗𝖔𝖒𝖎𝖘𝖊𝖘 ☆𝕯𝖆𝖛𝖊 𝕸𝖚𝖘𝖙𝖆𝖎𝖓𝖊 / 𝕴𝖟𝖟𝖞 𝕾𝖙𝖗𝖆𝖉𝖑𝖎𝖓 ☆
Fiksi Penggemar¶|P - Los ochenta. Los Ángeles. El escenario perfecto para el heavy metal, los excesos y los recuerdos de medianoche hechos para dejar atrás. Madeline creyó que amar a Dave sería suficiente para persistir, pero Dave le enseñó que las promesas podían...
