MADELINE
—¿Podrías dejar de jugar con eso? —le pedí a Dave, quien estaba acostado en el sillón frente a mi escritorio.
Después de haberlo recogido en el hospital, lo había obligado a ir conmigo al trabajo como si estuvise cuidando un niño pequeño.
Jamás había conducido tan rápido desde que conseguí mi licencia.
Él estaba en el sillón lanzando hacia el aire una pelota antiestrés qué Martin me había regalado en mi primer día como jefa.
—¿Por qué? Estoy aburrido —dijo simple, y siguió lanzando la pelota.
—Dave, me causas dolor de cabeza —dije frustrada, sobando mi sien con mis dedos.
—Vamos, te gusta tenerme aquí.
Bufé con frustración y me acomodé incómoda en mi lugar.
—Dave, ¿qué hacías en el hospital?
—¿Por qué razones las personas van al hospital, Madeline? Obviamente algo se fue a la mierda.
—Dave —dije de mala gana —, ¿me dirás o no?
Él se quedó un segundo en silencio y dejó de lanzar la pelota al aire.
—Sobredosis de valium —respondió con naturalidad.
Lo miré sin parpadear.
Sus palabras habían sonado como cualquier cosa, pero mi corazón se volvía loco.
—¿Qué? —pregunté atónita.
—¿Eres sorda? —dijo divertido y volvió a jugar con la pelota.
—Dave, no estés jugando —me levanté de mi silla y fui hasta donde él —... Enserio, ¿que pasó?
Dave rodó los ojos y rió entre dientes, como si la situación le pareciera realmente graciosa.
—Vine a buscarte hace un par de días, pero no estabas. Tuve que hospedarme en un hotel de mierda, y volví al día siguiente pero tampoco estabas. Estaba aburrido, y necesitaba tu atención —explicó con tranquilidad —. Bien, ya la tengo.
Me quedé en silencio.
Sentí mi sangre arder de furia.
Le arrebaté la pelota de las manos antes de que siguiera jugando con ella y se la lancé encima, él intentó protegerse con las manos pero la pelota botó con su cabeza.
—¡Hey! —se quejó.
—Eres un imbécil egoísta —lo apunté con furia —. ¿Crees que hay algo de gracioso en ver cómo te matas lentamente?
—Últimamente eso no te importa —esta vez respondió molesto. Y eso me hacía enfurecer.
—¿Qué? —respondí sin entender — Dave, ¿podrías dejar de ser absurdo?
—Madeline, no quiero discutir —se sentó en el sofá y pasó sus manos por su rostro con frustración.
—Tú nunca estás dispuesto a hablar, Dave —dije frustrada —... Crecimos juntos, te he querido durante años y ahora vienes y dices esas cosas. Nunca hablas sobre lo que sientes y cuando lo haces siempre pareces estar enojado, y crees que todo mundo está en contra de ti. A este punto, Dave, acabarás lastimándote más a ti mismo y yo estoy cansada de ver cómo lo haces. Estoy cansada de que no aceptes tus errores, estoy cansada de que dejes que tu egolatría sea la encargada de tomar todas tus putas decisiones. Te quiero, pero... No sé si pueda con eso otra vez.
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𝕻𝖗𝖔𝖒𝖎𝖘𝖊𝖘 ☆𝕯𝖆𝖛𝖊 𝕸𝖚𝖘𝖙𝖆𝖎𝖓𝖊 / 𝕴𝖟𝖟𝖞 𝕾𝖙𝖗𝖆𝖉𝖑𝖎𝖓 ☆
Fanfiction¶|P - Los ochenta. Los Ángeles. El escenario perfecto para el heavy metal, los excesos y los recuerdos de medianoche hechos para dejar atrás. Madeline creyó que amar a Dave sería suficiente para persistir, pero Dave le enseñó que las promesas podían...
