noventa y tres

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MADELINE



Un golpe.

Dos golpes.

Nada.

-Dave -habló Ellefson, con la voz temblando. Parecía estar asustado hasta los cojones -. Soy yo. Junior. Solo... Te traje algo de comida.

Nada.

-Carajo -mascullé.

Miré a mi alrededor.

Un motel barato. El mismo de siempre, al mismo donde solíamos ir de jóvenes para escondernos.

Cómo pude olvidarlo.

-Dave, viejo -insistió Junior, pero no obtuvo respuesta.

Se escuchaba el televisor del otro lado, de ahí en fuera la habitación parecía vacía.

No iba a aguantarme más.

-Al carajo -suspiré.

Levanté la mano para llamar a la puerta, pero Ellefson me tomó de la muñeca y me miró con terror.

-¿Qué haces? -dijo en voz baja -... Menos saldrá.

-¿Estás seguro? -lo miré de manera retadora. Me solté de su agarre, y sin más, di tres golpes duros a la madera vieja de la puerta - Soy Madeline, Scott. Ahora, abre la puta puerta. Y si no me abres, armaré un jodido escándalo, inventaré cualquier mierda, y sabes que soy capaz. Contaré hasta tres -suspiré -. Uno... Dos...

La puerta se abrió de golpe.

-Lárgate de aquí -masculló.

Ahí estaba Dave. Con el cabello naranja enredado, ojeras debajo de sus ojos avellana y la piel pálida, tan blanco como la nieve. El bronceado se estaba yendo.

Notaba cierto cansacio en su mirada, cierto desdén que me estrujaba el pecho.

Intentó cerrar la puerta en mi rostro, pero era escurridiza.

Me metí como un gato a la habitación, tan rápido como pude.

-Mierda -masculló.

David me siguió y Dave nos miró a ambos con recelo.

Miré a mi alrededor.

Las sabanas de la cama estaban alborotadas.

Había botellas de licor caro en todos lados. Pero eso era nada a comparación de lo demás.

Vi su heroina en la mesita de noche, vi aquella jeringa.

Vi la coca esparcida a un lado como copos de nieve decorando el mueble.

Miré a Dave. Sus pupilas estaba dilatadas y su nariz estaba tan roja que incluso a mi de dolía.

Mordí mis pomulos con fuerza evitando llorar.

-Vete -masculló.

Tomé aire, y con toda la fuerza que mi cuerpo tenía, fui hasta él.

-Anne te espera, Dave.

-Ya sé -respondió con frialdad -. Mierda... ¡Ya lo sé, Madeline! -se acercó a mi, furioso.

Yo retrocedí un paso como por inercia.

Mierda.

Volvía a ser el mismo Dave. La violencia y el caos inundaba su mirada. No me dio miedo, solo estaba algo... Impactada.

𝕻𝖗𝖔𝖒𝖎𝖘𝖊𝖘  ☆𝕯𝖆𝖛𝖊 𝕸𝖚𝖘𝖙𝖆𝖎𝖓𝖊 / 𝕴𝖟𝖟𝖞 𝕾𝖙𝖗𝖆𝖉𝖑𝖎𝖓 ☆Donde viven las historias. Descúbrelo ahora