ochenta y nueve

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MADELINE

Pasaron muchas cosas en las últimas semanas.

Me habían hecho la cirugía y yo había empezado un tratamiento hormonal para potencializar el resultado y mis hormonas.

El tratamiento era un dolor de cabeza a veces; o me sentía de la mierda o me sentía terriblemente caliente.

Jeff volvió a Los Angeles a continuar las grabaciones del álbum, era muy difícil tener intimidad obviamente. Pero también era bueno para nosostros mantener un poco de distancia, porque la doctora dijo que debía de esperar un poco más para empezar a intentar tener bebés.

A parte Jeff y yo habíamos acordado en intentarlo luego de que su gira terminara.

A veces solo me tenía que conformar con llamar a Jeff y pedirle que fuera creativo para que yo pudiera tocarme un poco antes de ir a dormir.

Era divertido a decir verdad, pero incluso a veces no me resistía y decidía llamarlo en horarios de trabajo en mi oficina. Ni Jeff ni yo teníamos pudor con aspecto a eso, pero al menos intentaba no meterme en problemas y ser descubierta.

El trabajo comenzaba a ser agotador, más de lo que solía serlo. Me gustaba, pero a pesar de que Dazed era fascinante, la fotografía era mi pasión total.

Yo no quería revisar reticulas y estúpidas tipografías, quería salir y tomar fotografías, quería crear escenarios y circunstancias, quería misterios ocultos en mis fotos, quería humanidad, quería plasmar realidades de cualquier tipo; a parte odiaba usar el jodido Excel y tener que preparar juntas que parecían interminables escuchando opiniones de personas que solo querían volver a Dazed en una nueva Vogue, y aunque ni Martin y yo lo aprobabamos no dejaba de ser patético tener que escuchar a esa gente.

Ya no sentía la misma pasión de hacía un año. Y me sentía fatal por eso. Sabía que era buena en lo que hacía, confiaba en mi trabajo, pero no me apasionaba demasiado.

Era simple, ya no me sentía bien siendo una oficinista.

Por otro lado, la abuela había tenido un infarto hacía una semana, uno pequeño. Afortunadamente se recuperó rápidamente, pero consideró cerrar la panadería y tuve convencerla de que no lo hiciera, era su sueño al final del día. Luego de terminar mis deberes en la oficina yo iba a la panadería y la ayudaba con lo que fuera que necesario.

Mamá y yo no nos veíamos, ella ya vivía con Colin por lo que me había dicho la abuela. Me causaba nauseas esa situación.

Lisa estaba felizmente casada y llevaba un negocio de comida gourmet junto con Mary, ambas habían dejado las drogas al cien. Se habían convertido en empresarias y Lisa ocupó el dinero que le dio su padre para abrir aquel negocio de comida.

Dougie se estaba poniendo gordo.

Y en cuanto a Dave, no hablaba con él. Había visto algunas entrevistas por MTV, solo hubo una donde le preguntaban sobre ser padre y él respondió con bromas pero luego confesó estar cómodo con su futura paternidad. Supe que seguía en el estudio, no más.

Y justamente era uno de esos días en los que llamaba a Jeff para soltar todo el estrés de la oficina, luego de una larga junta donde discutimos sobre el próximo concepto.

Eran las dos de la mañana y para Jeff eran las once o algo así.

-¿Te desperté? -pregunté.

-No, me estaba haciendo el desayuno. Voy retrasado al estudio, ayer volví tarde al hotel porque estuve haciendo un par de mezclas y me quedé dormido -respondió -... ¿Qué haces tan despierta a esta hora? No te escuchas cansada.

𝕻𝖗𝖔𝖒𝖎𝖘𝖊𝖘  ☆𝕯𝖆𝖛𝖊 𝕸𝖚𝖘𝖙𝖆𝖎𝖓𝖊 / 𝕴𝖟𝖟𝖞 𝕾𝖙𝖗𝖆𝖉𝖑𝖎𝖓 ☆Donde viven las historias. Descúbrelo ahora