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¡Feliz cumpleaños, solecito! 

✨Nunca dejes de sonreír, por qué tú eres nuestra felicidad ✨. 


Mi puesto como secretaria personal del gran magnate Lee SeokMin había comenzado desde hace varios años, cuatro o cinco años; ya no lo recuerdo bien después de tanto tiempo trabajando para él y su apretada agenda

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Mi puesto como secretaria personal del gran magnate Lee SeokMin había comenzado desde hace varios años, cuatro o cinco años; ya no lo recuerdo bien después de tanto tiempo trabajando para él y su apretada agenda. 

Corriendo de junta en junta con grandes inversionistas, comidas y cenas con accionistas que querían trabajar con él o revisando cada movimiento de su gran empresa. Mi trabajo era impecable, o así quería verlo yo después de tanto tiempo a su lado sin causarle ningún problema. 

—Necesito los papeles de la junta de... —comenzó diciendo muy temprano ese día. Coloqué el folder frente a él y lo miró unos segundos —; también necesito las gráficas de... —se quedó callado al ver otro fólder frente a él —. Gracias —musitó en voz baja tomando uno de ellos para comenzar a hojearlo. 

—Señor Lee —me atreví a llamarlo y solo pude ver que levantó sus cejas para que continuara hablando —, quería ver la posibilidad de poder irme antes hoy. 

—¿Qué? —preguntó mirándome mientras alzaba su cabeza —. Si... 

—Mantendré mi teléfono prendido por si necesita algo —le comenté y él asintió confundido dándome permiso. 

Me incliné respetuosamente y salí de su elegante oficina, dirigiéndome a mi escritorio para tomar mi bolso y salir de la empresa revisando mi reloj para ver verificar que iba a tiempo. Levanté mi mano para detener un taxi y me subí a él con prisa, indicándole a dónde debíamos ir. 

Al bajar del auto, le agradecí al conductor y traté de correr con los tacones que llevaba puestos; entré a la escuela con la respiración agitada y me situé en el asiento del frente. A los pocos segundos, la directora de la escuela dio inicio al recital y los pequeños salieron con sus trajes decorados de colores mientras seguían la coreografía de su maestra. Él al verme entre el público, sonrió ampliamente y movió su cuerpo con más energía al saber que yo estaba presente, y que había cumplido mi promesa. 

Cuando finalizaron, lo esperé fuera de su salón y en cuanto me vió, sonrió ampliamente antes de correr hacia mi dirección para abrazarme. 

—Viniste —susurró en mi oído, apretando mi cuerpo. 

—Te lo prometí —le respondí acariciando su espalda —, lo hiciste increíble. 

—Tú me ayudaste mucho a ensayar —replicó con el rostro sonrojado, bajó su mirada y notó mi vestimenta —. ¿Regresarás a trabajar? 

—No —dije con una sonrisa amplia —, pedí permiso para llevarte a cenar. 

Quiso decir algo, pero no se lo permití cuando tomé su mano y lo hice caminar para salir de la escuela. 

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