Bienvenidos al mundo de Seventeen.
Disfruta de las cortas historias que te traigo de cada integrante, porque todas merecemos soñar con ellos 🖤.
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JeongHan.
El reloj marcaba las once de la noche con diez minutos, pronto un día más comenzaría. Tal vez un nuevo día me ayudaría, o tal vez no.
Observé a JaeIn a mi lado, recostada sobre su costado derecho; sus ojos cerrados con sus apenas visibles pestañas que decoraban el borde de sus ojos, sus cejas ligeramente fruncidas. Tal vez estaba soñando algo que la afligía. Justo como a mí.
Soñé con ella y me desperté agitado al recordar esos ojos dentro de mi mente. Soñé con su risa, esa que tanto extrañaba, soñé con su cuerpo junto al mío y recordé esa sensación que solía tener cuando estaba junto a ella. ¿Por qué de pronto la añoraba tanto? ¿Qué significado tenía ese sueño?
Solo podía darme cuenta que seguía completamente enamorado de ella.
El ruido del teléfono me sacó de mis pensamientos, las vibraciones del aparato resonaron por la habitación y con rapidez lo tomé para evitar molestar a JaeIn. El número desconocido brillaba en la pantalla y estuve tentado en responder al pensar algo loquísimo.
"Tal vez sea ella".
Deslicé el dedo por la pantalla para responder la llamada, llevé el teléfono a mi oído y esperé a escuchar algo del otro lado.
—Hola —escuché su voz con claridad, dejándome pasmado por completo.
"Es ella", pensé con emoción.
—Espera... —musité en voz baja parándome de la cama con cuidado para no despertarla. Esperé unos segundos para asegurarme de que siguiera dormida y caminé despacio hacia la puerta. Salí de la habitación y cerré la puerta detrás mío con cuidado—. ¿Todo está bien? —pregunté cuando llegué a la cocina.
—Yo...
—¿Por qué me llamas tan tarde? —pregunté curioso—, ¿estás bien?
—Lo siento, sé que es tarde —respondió del otro lado y escuché un poco de gritos de fondo.
—Me es difícil hablar en estos momentos —pretendí sonar duro, pero en realidad mi corazón me pedía a gritos que continuara con la llamada.
Un sollozó me sorprendió y aguardé unos segundos esperando a escuchar algo más, pero la línea permaneció en silencio.
—¿Por qué estás llorando? —pregunté preocupado—, ¿te ha pasado algo? —susurré tapando mis labios para evitar que mi voz sonara demasiado.