Bienvenidos al mundo de Seventeen.
Disfruta de las cortas historias que te traigo de cada integrante, porque todas merecemos soñar con ellos 🖤.
✨Actualizaciones constantes✨
¡Ay! Esta imagen no sigue nuestras pautas de contenido. Para continuar la publicación, intente quitarla o subir otra.
Las ocurrencias de Vernon aumentaban con el tiempo y me seguían impresionando a pesar de llevar tiempo juntos. Había visto cada faceta de él, desde la más juguetona hasta la más romántica, cuando se enojaba o estaba molesto. Conocía todo de él a la perfección.
La nueva locura era la siguiente: estábamos en Suiza para dejar que un año nuevo comenzara y disfrutar de restaurantes nuevos, el frío del país y la caída de nieve para intentar algo nuevo en nuestra relación.
—¿Estás seguro? —pregunté observándolo con preocupación, pero él seguía asintiendo.
—Muy seguro, siempre he querido intentarlo —dijo palabras llenas de confianza.
Muy temprano ese día, salió del hotel excusándose que iría a comprar un desayuno especial para comerlo sobre la cama. Unas horas después regresó con una bolsa de cartón llena de comida y una bolsa de plástico que no me dejó investigar qué había dentro.
Después de desayunar, colocó la bolsa sobre mis piernas y me pidió que la abriera, encontrándome con una máquina de afeitar.
—Quiero cortarme el cabello —me dijo señalándola.
—Yo no sé cortar cabello, Hansol —respondí confundida.
—Quiero raparlo, completamente.
—¿Dejarás que yo lo haga? —le pregunté con incredulidad y él continuó asintiendo con seguridad.
Ahora nos encontrábamos en el baño frente a un espejo de cuerpo completo que estaba colocado en una de las esquinas, él estaba sentado frente a él y me miraba con insistencia.
—¿No quieres regresar a Seúl y hacerlo allá? ¿Que lo haga un profesional? —pregunté con la máquina entre mis manos, jugueteando con ella nerviosamente.
—No, quiero que lo hagas tú. Además, quiero un estilo de cabello diferente para empezar el año.
Prendí la máquina que comenzó a vibrar en mi mano y yo apenas podía controlar el temblor de mi mano al ver lo que estaba a punto de hacer. Acaricié su cabello largo una última vez antes de acercar la máquina a su nuca, pasando las puntas de las navajas por su cabello cortándolo de inmediato.
—¡Oh Dios! —exclamé divertida al ver cómo caía el primer mechón de cabello al suelo y lo tomé para colocarlo sobre sus manos y él jugueteó con las hebras que comenzaban a dispersarse por sus piernas.
—Continúa —pidió con desesperación por verse a través del espejo con su nuevo estilo.
Me atreví a seguir el camino con la máquina, cortando líneas de cabello hasta dejar poco sobre su cráneo; él se miró en el espejo y pude notar en su mirada que no estaba convencido.
—Más corto —ordenó y yo abrí mis labios sorprendida.
—¿Planeas irte al servicio? —le pregunté jugueteando y con un poco de miedo en mis palabras.
—No, todavía no. Solo quiero intentar un nuevo estilo de cabello —levantó sus hombros restándole importancia al estereotipo de un cabello corto.
Cambié la placa de metal de la máquina de rasurar y de nuevo la pasé por su cabello, dejándolo aún más corto a lo que él sonrió satisfecho una vez que terminé, pasando su mano por su cabeza con asombro. Le ayudé a sacudir los pequeños cabellos de su cuello y de la camiseta que llevaba puesta, tratando de juntar todo sobre el suelo para que no volaran por todos lados.
—Se siente raro —me dijo y yo imité su acción, pasando mi mano sobre su cabeza, sintiendo una textura rara —. Me veo feo.
—No es cierto —reclamé dejando un beso sobre su cabeza —, te ves mucho más guapo.
Él se sonrojó y no tardó en tomarse una fotografía frente al espejo para enseñarle a sus amigos la nueva travesura que acababa de hacer.
—Te dará frío —le dije mirando por la ventana viendo la nieve caer.
—Pero ya no batallaré para peinarme —agregó divertido —, y puedo hacer esto —dijo colocándose un gorro de lana tejido en su cabeza.
Salimos del hotel para buscar algún restaurante para poder cenar y de paso, descubrir un poco más el lugar a nuestro alrededor. En el restaurante nos sentamos en una de las esquinas y Vernon tomó una fotografía donde se veía él con su nuevo corte de cabello.
—Se asustarán —les dije pensando en sus fans —, pensarán que ya te enlistarás.
Él carcajeó divertido y continuó tecleando cosas en la pantalla de su celular, lo dejó a un lado cuando nuestra comida llegó y comimos observando la nieve caer a través de la ventana.
Al llegar al hotel, recibió una llamada de SeungCheol y me miró con curiosidad antes de responder y ponerlo en altavoz.
—¿Qué pasa? —le preguntó Vernon.
—La empresa te va a matar —fue lo primero que escuchamos.
—¿Qué hice?
—¿Qué no hiciste? —le dijo con voz sarcástica —, le acabas de decir a todo el mundo que tienes nova.
—¿En qué momento? Nunca di un comunicado —respondió confundido Vernon y yo en seguida me metí a redes sociales encontrándome con la tendencia de la noticia de la pareja del rapero de Seventeen.
—Oh Dios —murmuré con sorpresa y abrí mis ojos lo suficiente para que Vernon se acercara a mí con rapidez para observar mi teléfono.
—Oh...
En la publicación que él había subido a Instagram, en una de las fotografías podía verse el reflejo de mi cuerpo en el espejo donde él se había tomado fotos cuando se cortó el cabello, en el restaurante se podía ver mi teléfono y mis manos.
—¿Ya supiste qué hiciste? —preguntó sarcástico SeungCheol —, la empresa te quiere aquí lo antes posible.
—Pero... —murmuró Vernon conmocionado.
—Tranquilo, les dije que estabas de vacaciones y que no regresarías hasta pasado año nuevo, los calmé un poco y los defendí, pero seguro cuando regreses te regañarán por no haberte fijado —lo regañó con su voz de líder.
—Gracias, hyung.
—Gracias, Coups —grité para que pudiera oírme y escuché que soltó una carcajada.
—Ya, ya. Sigan dándose amor, pero tengan cuidado porque seguro habrá fans que quieran buscarlos por allá —nos pidió antes de despedirse y cortar la llamada.
—Ups — me dijo cuando lo miré seriamente.
—¿Nunca revisas las fotos antes de subirlas? —le pregunté divertida y él se sentó a mi lado para dejar caer su cabeza sobre mis piernas como un pequeño regañado.
—No —respondió tímidamente y yo acaricié el poco cabello que le quedaba.
—Tranquilo —murmuré —, en algún momento lo sabrían.
—No quería hacerlo de esta manera —confesó con pena —, quería hacerlo más especial.
—No importa. Solo hay que disfrutar el momento —le dije acariciando su oreja enrojecida por el frío —. Te amo.
—¿Aunque no tenga cabello y me vea raro? —preguntó divertido girando su cabeza para mirarme, aún sobre mi regazo.
—Te ves muy atractivo —le respondí acariciando su mejilla —, con cualquier estilo de cabello me vuelves loca, Chwe. En cualquier país, en cualquier situación, estoy completamente enamorada de ti.
—Te amo, babe —sonrió plenamente colocando su mano sobre la mía —, siempre.