Bienvenidos al mundo de Seventeen.
Disfruta de las cortas historias que te traigo de cada integrante, porque todas merecemos soñar con ellos 🖤.
✨Actualizaciones constantes✨
¡Ay! Esta imagen no sigue nuestras pautas de contenido. Para continuar la publicación, intente quitarla o subir otra.
Había una sola persona en este mundo, a la cual he comenzado a odiar con toda mi alma. Una persona hipócrita y sin empatía, una mujer que quiere robarme a mi prometido, pero no se lo iba a permitir de ninguna manera. Gabriela no iba a salirse con la suya.
—Señor Lee —dijo el secretario a través del teléfono —, su prometida ha llegado.
Escuché un "adelante" del otro lado de la línea y el chico me sonrió amablemente indicándome que podía entrar. Me hice camino por el largo pasillo dejándome ver por todos los empleados de ese piso.
—¿Quién es? —preguntaban en murmullos muy bajos que yo apenas alcancé a percibir.
—Es la prometida del jefe —contestaron sin despegar su mirada de mi caminar.
Entré a la oficina sin pedir permiso, dejándole saber a SeokMin de mi presencia. Dejó los documentos que tenía en la mano sobre el escritorio y sonrió ampliamente mientras se levantaba de su elegante silla.
—¿Cómo estás? —preguntó acercándose a mí para darme un beso en los labios y luego uno sobre mi frente—, ¿todo bien?
—Si, todo bien —respondí inhalando su aroma—, te extrañaba.
—No sueles venir a la empresa —destacó colocando sus manos detrás de mi espalda y comenzó a movernos lentamente.
—Tenía un tiempo libre, quería venir a visitarte. Solo es eso —me limité a decirle y pareció que aceptó esa excusa—. ¿Estás ocupado? —pregunté mirando la computadora.
—¿Para ti? Nunca —musitó coqueto—. Déjame terminar unos asuntos y podremos ir a comer, ¿te parece?
Asentí robándole un último beso antes de dirigirme al sillón que tenía como decoración, tomé asiento e investigué todo alrededor, preguntándome en dónde estaría ella. Como por arte de magia, o como si la hubiera invocado, unos golpes en la puerta resonaron y enseguida fue abierta dejándome ver unas largas piernas adornadas con medias y tacones de aguja rojos. Al subir la mirada, me encontré con un vestido que apenas podía cubrir sus muslos y que resaltaban sus exageradas caderas.
—Señor Lee —expresó al entrar, caminó hacia el escritorio y se inclinó un poco dejando ver su gran escote.
SeokMin, en ningún segundo, bajó la mirada. Se resistió ante la tentación manteniendo sus ojos sobre el rostro de la chica.