Bienvenidos al mundo de Seventeen.
Disfruta de las cortas historias que te traigo de cada integrante, porque todas merecemos soñar con ellos 🖤.
✨Actualizaciones constantes✨
Leer esa fecha todavía me causa miedo, la piel se me eriza y los recuerdos inundan mi mente. Lo recuerdo perfectamente, como si hubiese sido ayer.
El jueves diecinueve de septiembre de ese año, uno de los acontecimientos más devastadores para la historia de México azotó, llevándose la vida de muchas personas. Un terremoto de ocho punto uno sacudió a la ciudad provocando catástrofes en muchos hogares de la gente mexicana. Algunos sobrevivieron, la mayoría murió con los derrumbes que sucedieron. Las pérdidas económicas fueron graves para el país dejando a miles de personas sin un techo; hasta hace unos cuantos años en la actualidad, había campamentos con las personas que seguían sin una casa.
Yo fui uno de las sobrevivientes y esta es mi historia.
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Recorrí cada rincón de la ciudad con mi cámara de fotografías capturando cada esencia y color que me brindaba este país. Era la primera vez que visitaba la Ciudad de México y amaba cada momento que pasaba en las calles de la capital. Visité muchos museos de arte, empapándome de la cultura mexicana y sobre sus artistas más famosos.
Regresaba al hotel muerto de cansancio, pero extremadamente feliz. Revisaba cada compra que había hecho, como los pequeños recuerdos que le llevaba a mi familia y amigos. Tomaba un baño y me dedicaba a planear lo que haría al día siguiente.
Entré al restaurante del hotel en búsqueda de comida que ofreciera el bufete, analicé cada platillo y elegí formarme en la fila donde había mucha gente.
—Hola, ¿para qué es? —escuché que preguntaron detrás mío.
—Hola, no tengo idea, pero se ve muy apetitoso —respondí con una sonrisa. Noté los ojos de la muchacha que recién me había preguntado, eran grandes y la curiosidad irradiaba entre sus pupilas.
—¿De dónde eres? —preguntó dando un paso hacia adelante para quedar a mi mismo nivel.
—China —ella abrió sus ojos dándole sentido a lo que seguramente estaba pensando—, ¿tú?
—Alemania —respondió mirando la comida que había frente a nosotros.
La fila comenzó a avanzar con rapidez y de pronto, la perdí de vista entre tantas personas dentro del restaurante. Tomé mi comida antes de que se terminara y caminé entre las mesas para buscar una disponible.
—Puedes sentarte aquí —dijo esa chica, llamando mi atención a un lado.
Le agradecí con un pequeño asentimiento y tomé lugar frente a ella, dejando el plato y la taza de sobre la mesa.
—¿Cuál es la razón por la que visitas esta ciudad?
—Por el arte —respondí después de darle un sorbo a la bebida—, me gusta mucho.