Bienvenidos al mundo de Seventeen.
Disfruta de las cortas historias que te traigo de cada integrante, porque todas merecemos soñar con ellos 🖤.
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Debido a la gran insistencia de JiHoon, lo había acompañado a una fiesta para celebrar la llegada de un año nuevo; cosa que me había sorprendido ya que nadie sabía que él tenía pareja. Llevaba un elegante traje hecho a la medida, de color negro que provocaba que su piel blanca resaltara aún más y, también a petición de él, yo llevaba un vestido negro largo con una apertura en la pierna izquierda.
—¿Solo llegaremos así? —pregunté cuando estábamos dentro del auto que nos llevaría al lugar.
—¿Así? —repitió confundido dejando su celular de lado y colocó su mano en mi pierna, donde no había tela y con la punta de sus dedos, acarició mi pie.
—Yo entraré por otra puerta, ¿no? —pregunté casi afirmando ya que eso es lo que solíamos hacer cada vez que íbamos a un evento.
—No, entraremos juntos —respondió arrugando sus cejas sin entender a lo que yo quería referirme.
Lo dejé pasar, pero seguía sin entender porqué me había invitado y estaba segura de que en cuanto la empresa se enterara, nos reprenderían por esta acción.
El auto aparcó y su mánager nos dijo que esperáramos la indicación para poder bajarnos y cuando la recibimos, JiHoon bajó primero y giró su cuerpo, extendiendo su mano en mi dirección.
—¿Yo también? —pregunté confundida y él carcajeó.
—¿Quieres pasar Año Nuevo en un auto? —replicó divertido y automáticamente tomé su mano, ayudándome a bajar del auto.
Pronto los flashes de las cámaras se hicieron presentes y los periodistas comenzaban a llamar el nombre de Woozi. Entrelazó nuestras manos y caminamos hacia la entrada del edificio, él no se detuvo en ningún momento y no soltó mi mano.
Al entrar comenzó a saludar a algunos conocidos y yo inclinaba mi cabeza en forma de saludo; conocía a la mayoría porque habían trabajado junto a él o a la banda.
En algunas ocasiones quise quitar mi mano de la suya, pero ejercía una presión en ella que no podía zafarme. Tomó una copa de champaña y la tendió en mi dirección, después tomó otra y con su mano izquierda la alzó para brindar y noté que llevaba su anillo de casado.
—Lee JiHoon —le dije seriamente —, ¿qué está pasando? —pregunté intrigada —. Me invitas a una fiesta donde nos pueden ver, me tomas de la mano y traes tu anillo de casado.
—Quiero empezar bien el año —murmuró observándome con delicadeza —. No quiero esconderte otro año.
—¿La empresa sabe?
Él negó con una sonrisa traviesa y bebió de su copa para esconder la travesura que estaba cometiendo en ese momento.
—Dios mío —respondí con asombro al verlo de esa manera y la tremenda plática que se llevaría al día siguiente con la empresa.