Bienvenidos al mundo de Seventeen.
Disfruta de las cortas historias que te traigo de cada integrante, porque todas merecemos soñar con ellos 🖤.
✨Actualizaciones constantes✨
Inspirado en la canción de One Direction: Last Fist Kiss para una dinámica en honor a Liam 🖤.
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WonWoo.
La primera vez que la conocí, quedé impresionado por su personalidad y no pude despegar mis ojos de ella desde que la presentaron como pasante de la empresa donde estábamos. Si hacía un buen trabajo, formaría parte del equipo de maquilladoras de Seventeen y desde ese primer día, en mi mente, le deseé lo mejor para que se quedara y poder conocerla mejor.
Su trabajo era impecable y cabe destacar la gran paciencia que nos tenía al ser trece personas y algunas con hiperactividad. Pronto formamos una amistad con ella y la veíamos como parte de nosotros al haberse ganado nuestro corazón.
Sobre todo el mío, desde la primera vez que la conocí. Esa imagen ha permanecido en mi mente y nunca la olvido. Ella y yo éramos buenos amigos al tener una personalidad parecida, yo era más introvertido que ella, pero al igual que yo permanecía siempre observando todo a la distancia mientras carcajeaba con las tonterías que hacían los demás.
Después de un tiempo comencé a verla de otra manera y mi corazón se aceleraba cuando ella reía. Me ponía nervioso cuando ella me maquillaba, tenerla demasiado cerca me hacía sudar y tartamudear las respuestas que le daba, pero siempre traté de ocultarlo para no incomodarla.
Solía verla a lo lejos cuando maquillaba al resto de los chicos y me entretenía ver cómo ella arrugaba su nariz o cuando su lengua se quedaba atorada entre sus labios cuando difuminaba el color sobre los ojos de los chicos, la manera en que ella carcajeaba me hacía sentirme feliz.
Pero siempre me preguntaba lo mismo: ¿ella sentirá lo mismo que yo? ¿Ella se fijaría en mí, como yo me fijé en ella?
—¿Por qué no te has ido? —le pregunté al verla caminar por el pasillo de la empresa.
—El staff me pidió ayuda, iré con los chicos de Enhypen —explicó cargando su mochila.
—¿Comiste? —le pregunté preocupado y ella negó con la cabeza.
—Comeré cuando termine —aseguró, pero la conocía demasiado bien —. ¿Ya acabaste?
—Si, iré a casa —murmuré mirando la ropa informal que llevaba después de haberme cambiado de la ropa que usé en la sesión de fotos.
—Bien merecido, hoy filmaron muchas cosas —sonrió tiernamente y observó el reloj de su muñeca —. Tengo que irme, me esperan a las cinco.
Asentí y me despedí con desilusión al verla partir por el pasillo. Desde la mañana tenía la intención de invitarla a tomar un café, no sé de dónde sacaría la valentía, pero me había propuesto hacerlo y ahora todo se había arruinado.
—Estás perdiendo tiempo —murmuró MinGyu cuando le conté de mi plan fallido.
—¿Y si no le gusto? —pregunté temeroso —. Arruinaré todo para ustedes.