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¡Feliz cumpleaños al hombre que me inspira a escribir y a la luz de mi vida!

El cumpleaños de WonWoo se aceraba y yo tenía todo planeado para que él lo disfrutaba; sobre todo ahora que ya estaba cumpliendo su servicio militar

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El cumpleaños de WonWoo se aceraba y yo tenía todo planeado para que él lo disfrutaba; sobre todo ahora que ya estaba cumpliendo su servicio militar. Se notaba un poco más relajado al no tener tantas actividades agendadas en un solo día, así que quería aumentar esa tranquilidad un poco más. 

—Vamos, WonWoo —grité desde la sala —, se nos hará tarde. 

—¿Por qué tanta prisa? —preguntó desde la habitación —, no encuentro mi gorra. 

—Está en el armario —indiqué y escuché unos pasos moviéndose por el cuarto. 

—¡Ya la encontré! —exclamó y a los pocos segundos lo divisé por el pasillo —. ¿A dónde iremos con tanta prisa? 

—Tengo todo reservado —respondí tendiéndole su mochila, él la tomó aún mirándome con sospecha —. Ya lo verás, Jeon. Vamos. 

Afuera de los departamentos, ya se encontraba un taxi que nos esperaba para llevarnos a nuestro destino. El plan era irnos en tren a Busan, en dónde nos estaría esperando un yate que renté exclusivamente para nosotros dos. 

Al llegar al puerto, WonWoo captó el plan y me miró con ojos muy grandes provocando que yo riera. 

—Solo tu y yo —indiqué recibiendo el abrazo que me había dado, escondiéndome en su pecho mientras observaba el yate frente a nosotros. 

—Es un plan perfecto —murmuró sobre mi cabeza. 

—Vayamos al hotel a dejar las cosas. 

En la habitación nos dedicamos a preparar una pequeña maleta para poder irnos; WonWoo parecía bastante emocionado y en cuanto terminó, esperó impacientemente junto a la puerta. 

—Vamos, cariño. Llegaremos tarde —me dijo checando la hora en su reloj. 

—¿Por qué hay tanta prisa? —pregunté divertida, repitiendo la pregunta que él había hecho. 

Rodó los ojos antes de salir de la habitación, mientras qu eme detuve un momento para admirarlo. Su camiseta blanca sin mangas dejando sus brazos expuestos, junto con el short negro que llevaba me enamoraron más de él, si es que era posible. 

Al subirnos al yate, saludamos al personal que nos acompañaría y tomamos asiento cuando nos indicaron que el viaje iniciaría. 

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