Bienvenidos al mundo de Seventeen.
Disfruta de las cortas historias que te traigo de cada integrante, porque todas merecemos soñar con ellos 🖤.
✨Actualizaciones constantes✨
¡Ay! Esta imagen no sigue nuestras pautas de contenido. Para continuar la publicación, intente quitarla o subir otra.
La gente me dice soy muy afortunada de tener a un hombre como Woozi en mi vida, y nunca los contradigo. Tenerlo a mi lado es como si hubiese ganado la lotería y el mayor premio que la vida puede ofrecerme.
Él no mostraba este lado que yo veía todos los días; él siendo romántico cada segundo del día a pesar de su apretada agenda, dejándome ver su vulnerabilidad cuando una canción no terminaba siendo de su agrado, cuando se sentía frustrado. Nuestra relación cruzaba la frontera de la confianza y no había nada que no supiéramos de cada uno.
Woozi había decidido dar un siguiente paso en nuestra relación, pidiéndome permiso para pasar el resto de nuestros días juntos y sin darle tiempo de terminar su romántico discurso, yo ya me encontraba llorando mientras lo abrazaba y aceptaba cada palabra que pronunciaba.
—Seremos felices, lo seremos —murmuró mientras colocaba el anillo en mi dedo para después dejar un beso sobre el.
La presión de organizar una boda, era impresionante. Quería hacerlo todo yo sola, pero la lista era interminable y no sabía por dónde empezar.
—No tiene nada de malo contratar a alguien para que nos ayude —me dijo al ver mi frustración —. Para eso existen, amor.
—¿Pagaremos eso? —pregunté enseñándole la cifra que cobraba aquella empresa famosa de organizadores.
—Tengo mucho dinero —respondió levantando sus hombros para restarle importancia, pero yo no me sentía cómoda con ese aspecto.
Intenté hacerlo yo sola, intenté enlistar todo lo que necesitaba y me acercaba a los distribuidores para cotizar los precios, pero era demasiado el trabajo y la ansiedad se acumulaba en mi cuerpo.
—¿Necesitas ayuda? —preguntó Woozi acercándose a mi lado, para sentarse junto a mí. Negué con la cabeza y cerré los ojos por unos segundos —. Preparé la cena...
—Dos pastelerías me cancelaron —confesé sintiendo que mis ojos se cristalizaban —. Las demás dijeron que tienen todo el año ocupado.
—Cariño —murmuró con tristeza, acariciando mi espalda cuando me juntó a su cuerpo —. Todo será más fácil si pedimos ayuda. Tu te has matado todo el mes por buscar opciones y yo he estado ocupado con el nuevo disco. Si contratamos a alguien, se encargarán de todo esto —señaló la computadora tratando de convencerme, pero no quería ceder, quería hacer todo por mi cuenta —. Podrás opinar sobre lo que quieras. Se hará a tu manera.
Acepté su propuesta y dejé que contratara a alguien que nos ayudara. No escatimó en el gasto y contrató a las más famosas del mercado. El primer día en que nos reunimos con ellas, estaba nerviosa y él lo había notado, así que tomó mi mano para tratar de calmarme.