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Narra Marizza

Hacía 2 días que habíamos vuelto del campo de Sonia, solo nos quedamos el fin de semana pero me sirvió mucho para relajar y desconectar.

Después de haber tenido esa pesadilla, sinceramente no estuve muy bien de ánimos al siguiente día, pero entre todos habían logrado subírmelo un poco.

Ahora me encontraba en la oficina sentada mientras "revisaba unos papeles", solo podía mirar a Pablo, quien estaba a unos metros míos hablando con Manu. Él estaba muy ido, demasiado diría, no frío ni seco, sino distante, pero no conmigo en sí, sino consigo mismo.

Estaba preocupada, todavía no me había contado lo que me está ocultando y me estaba volviendo loca.

Sonia: –tocó– ¿Interrumpo mucho trabajo?

Marizza: Me distraje, ma, perdón.

Sonia: Tranquila, no pasa nada. ¿Pasa algo, ciela?

Marizza: No, no, tranquila.

Sonia: Okey... ¿volviste a tener pesadillas?

Marizza: Por suerte no, así que tranquila.

Sonia: Bueno, cualquier cosa dime. Necesito pedirte un favor.

Marizza: ¿Ay, qué?

Sonia: Hoy viene un nuevo chico de otra empresa a hacer un trabajo, necesito que lo guíes un poco.

Marizza: ¿Yo? Tengo mucho trabajo, no puedo.

Sonia: Dale, Marizita, no estás haciendo nada realmente.

Marizza: ¿Y Mia? ¿O Luján? ¿O cualquier otro ser humano que trabaje acá?

Sonia: Mia está, no para con todo lo de la boda, y Luji no vino hoy.

Marizza: –bufé– ¡Mamá!

Sonia: ¡No te quejes! Es tu trabajo. Ni siquiera tendría que estarte rogando.

Marizza: –la miré mal– Te odio.

Suspiré cansada y le levanté el dedo del medio antes de subirme al ascensor para ir al primer piso a buscar al chico nuevo: un moreno de lentes excesivamente grandes y buen porte, aunque parecía tonto.

Marizza: Hola, ¿cómo estás? Soy Marizza.

Enzo: Un gusto, Enzo. ¿Sos la hija de Sonia?

Marizza: Sí, esa, pero con mucha más capacidad mental.

Enzo: –reí– Mejor, porque vine para que hagamos un trabajo de la proximidad campaña.

Marizza: Ah, sí, buenísimo. Subamos.

Enzo: ¿Y la diseñadora es Mia Colucci?

Marizza: Sí, ella. Hoy tiene la agenda llena, pero tengo varios de sus diseños y de sus apuntes.

Enzo: Genial, no te pregunto si es buena porque sé que vas a decir que sí.

Marizza: –reí– Es mi "hermana".

Enzo: ¿No, en serio?

Marizza: No es de sangre, pero sí.

Enzo: Qué casualidad, che, ¿y se llevan bien?

Marizza: Depende el clima, la verdad.

Enzo: –me reí– Entiendo, como todos los hermanos.

Manuel: Fosforito, necesito la clave de la computadora, siempre la olvido.

Enzo: Hola.

Manuel: Hola, perdón, no te vi nunca, ¿sos nuevo?

Marizza: No es nuevo, es de otra empresa, vino para hacer un trabajo.

Solo una oportunidad másHistorias para obsesionarse. Descúbrelo ahora