177

218 21 9
                                        

Narra Pablo

La alarma de las 5 a. m. sonó y estiré mi brazo enseguida para no despertar tan bruscamente a Mar, ya que el sonido de mi alarma era de un camión de bomberos porque, si no, no era capaz de despertarme.

Bajé mi mirada y sonreí dormido. Mar estaba casi encima mío, abrazándome, su mejilla apoyada en mi hombro mientras dormía profundamente. Tenía todo el pelo tapándole la cara, sus piernas enredadas con las mías. Parecía que iba a atarme a la cama con tal de que no me fuera.

Corrí el pelo de su cara poniéndoselo atrás de la oreja lentamente, dejé un beso en su cabeza y emitió un sonido inentendible que me hizo reír bajito.

Marizza: no.

Pablo: amor...

Marizza: decime que me estás despertando porque te quedaste con ganas y no porque tenés que irte.

Pablo: -reí- ojalá.

Marizza: es de noche, Pablo -dijo quejándose sin abrir los ojos-.

Pablo: ya sé, preciosa. Vos, si querés, dormí un rato más y yo arranco. Te despierto después.

Marizza: ¿qué hora es? -abrió un ojo y levantó la cabeza para mirarme-.

Pablo: las 5. El vuelo sale a las 7:00.

Marizza: ¿las 5? -preguntó escandalizada-. En nuestros votos tendría que haber especificado que no me podés despertar antes de las 12 un sábado.

Pablo: -me reí- te acordaste tarde, amor.

Marizza: renovémoslos ya mismo.

Pablo: okey. -sonreí-.

Marizza: durmamos un ratito más -dijo acurrucándose contra mí-.

Pablo: no, amor, porque si no, no salgo más de la cama y llego a perder el vuelo y me muero.

Marizza: sería lo mejor.

Pablo: maldita.

Marizza: -sonrió- no puedo levantarme, hace mucho frío.

Pablo: tenés frío porque no tenés nada puesto tampoco. Voy a buscarte un pijama, quedate acá.

Marizza: no, no, no. -se apuró a decir abrazándome-. Quedate conmigo.

Pablo: amor, tengo que levantarme.

Marizza: no, todavía no. Quereme, dale, necesito amor.

Me reí y me acomodé de costado para abrazarla. Escondió su cara en mi cuello y sonreí dándole un beso en la mejilla.

Pablo: cómo te voy a extrañar, loquita.

Marizza: no empieces porque lloro.

Pablo: -reí- no llores todavía, que ni me fui.

Marizza: beso. -la besé-. Necesito muchos.

Pablo: -sonreí y la besé- buen día.

Marizza: no es buen día, es un día de mierda, y encima hace frío y es de noche y está nublado y tengo frío y no quiero moverme de acá y tampoco quiero que te vayas.

Pablo: -me reí- ¿tantos problemas?

Marizza: ¡sí! ¡Y podría decir más!

Pablo: ¿ya puedo levantarme o necesitás más amor?

Marizza: un beso y te dejo.

Le sonreí y me acerqué a besarla más lento esta vez, tomándome mi tiempo, como si quisiera guardarme este beso para el tiempo en que no iba a poder besarla.

Solo una oportunidad másHistorias para obsesionarse. Descúbrelo ahora