Narra Pablo
Abrí los ojos lentamente, sintiéndolos pesados, y ahí me acordé de que ayer me había dormido llorando y que seguramente esa sea la razón por la que los sentía así.
Bajé mi mirada y vi a mar dormida con la cara contra mi pecho, abrazándome. Sentí su respiración y sonreí, le corrí un mechón de su cara que obstruía mi vista de ella y suspiré.
Seguramente ella también se había dormido angustiada por verme así, como un tarado. Ya estaba bastante grandecito como para seguir poniéndome mal por cosas así.
Vi de reojo el reloj y marcaban las 12 del mediodía, pero como no escuchaba nada supuse que nadie se había levantado todavía, y era obvio: ayer habíamos vuelto tarde y todos habían tomado. No me extrañaría que se despertaran más de la una de la tarde.
Mar se empezó a mover y abrió los ojos, pestañeando varias veces para des nublar su vista. Alzó la mirada y me miró con una sonrisa tranquila, se rió chiquito y volvió a acurrucarse junto a mí, pegando su mejilla a mi pecho y apretando sus brazos alrededor de mi cuerpo.
Marizza: buen día.
Pablo: buen día, amor.
Marizza: qué lindo despertarse así.
No quería hablar del tema, no quería arruinarme ya el día desde temprano, pero tampoco podía seguir fingiendo demencia con ella.
Pablo: Mar, lo de anoche...
Marizza: —lo interrumpí— no tenemos que hablarlo si no querés.
Pablo: no quiero hablarlo, la verdad...pero siento que te merecés una explicación.
Marizza: no ahora, cuando vos quieras.
Pablo: está bien... gracias.
Marizza: —sonreí—.
Pablo: no quería arruinar la noche ayer.
Marizza: no arruinaste nada, pabli, si la pasamos re bien. ¿No viste la cantidad de propuestas que tuve para ir a bailar? Yo la pasé genial —le dije en broma—.
Pablo: —me reí— esos idiotas, no tienen chance.
Marizza: —me reí— claro que no.
Se volvió a acomodar contra mí, pero ahora cerca de mi cara. Acarició mi mejilla y cerré los ojos ante su tacto. Me acerqué para besarla suavemente, sin apuro, sin intención de nada.
Pablo: quedate conmigo —susurré casi sin pensarlo—.
Marizza: estoy acá.
Nos besamos otra vez, lento, con necesidad de sentirnos cerca. Bajé mis manos al borde de su remera para sacarla. Me puse encima de ella sin aplastarla y seguí besándola. Mis manos recorrieron su cuerpo con cuidado, como si estuvieran tocando algo frágil. Bajé mis besos a su cuello lentamente, mientras ella acariciaba mi cuerpo, no solamente desde el deseo, sino desde el cuidado, como queriéndome hacer saber que estaba ahí, presente, conmigo.
Me deslicé dentro suyo con cuidado, sin apuro. No había ansiedad ni urgencia, solo la necesidad de sentirla cerca. Me miró sonriendo y volvió a besarme distinto, más profundo, más cargado, y yo me aferré a ella como si fuera lo único que existiera en ese momento.
Marizza: pablo —murmuró contra mis labios—.
No respondí yo, sino mi cuerpo.
Nos buscábamos sin pensarlo, sin hablar sabíamos lo que el otro quería, torpes, lentos, a nuestro ritmo, como si el silencio fuera parte de todo, de la conexión que estábamos formando.
ESTÁS LEYENDO
Solo una oportunidad más
Fanfiction2 años después de terminar el colegio,nuestros protagonistas vuelven a salir a de gira,solo que las cosas están un poco diferentes,nuevos problemas,nuevos personajes,nuevas perspectivas de vida,un nuevo camino. (Es la continuación de mí otra histori...
