Narra Marizza
Entramos a casa y Bell vino a recibirnos, pero de inmediato notó el ambiente tenso que había y volvió a su cama a dormir.
Pablo: Voy a prender la estufa, andá a cambiarte.
Marizza: Sí, está bien.
Subí a la habitación y me puse un pantalón de pijama con un suéter enorme que era de mi papá. Me puse unas medias y, antes de bajar, llamé a Sonia para explicarle lo que había pasado. No quería aprovecharme de que tenía a mi mamá de jefa. Entendió perfectamente la situación y me dijo que no había problema, que mañana hacíamos horas extras y que después le contara todo.
Bajé a la sala y me senté en el sillón abrazándome las piernas; tenía un poco de miedo, a decir verdad. Pablo apareció con un té caliente y me lo dio. Se sentó a mi lado, mirándome a los ojos, y habló.
Pablo: Voy a ser sincero con vos, no voy a tener cuidado. No porque no me importe lastimarte, sino porque no es mi responsabilidad ni es lo que tengo que hacer.
Marizza: Eso es lo que quiero que hagas, hablame de lo que te pasa, sin filtro de nada.
Soltó una bocanada de aire y se mordió el labio con nerviosismo, desvió la mirada y tomé sus manos.
Marizza: Ey, no estés nervioso -dije con ternura-.
Pablo: —asentí— En el viaje realmente me afectó ver a las parejas con sus bebés o con sus niños. Es tonto porque ya nos hemos ido de vacaciones y ya hemos visto eso, pero esta vez lo sentí distinto, no sé por qué. No quería decírtelo, no quería cargarte otra cosa más sobre ese tema, así que decidí guardármelo porque pensaba que era cosa del momento solamente; no por egoísta, sino porque no quería hacer un drama de algo que por ahí se me pasaba.
Marizza: Perdón por decirte egoísta —dije apenada—, no tendría que haberte dicho eso.
Pablo: Tranquila. Después de eso volvimos del viaje y el sentimiento no se iba, y vos empezaste a notar que yo estaba raro. Al principio me pareció buena idea negarlo todo y hacerte creer que estabas loca, pero sabía que vos no ibas a parar hasta saber qué es lo que me pasaba realmente. No sabía cómo decírtelo, no sabía cómo te lo ibas a tomar, no me salían las palabras para decírtelo.
Marizza: Entiendo.
Pablo: No reaccionaste de la mejor manera y eso está claro, y lo entiendo. Por ahí me apuré un poco y vos no estabas lista. Perdón, perdoname.
Marizza: Pará, pará, cálmate. Tuve miedo, Pablo, esa es la verdad. Tuve miedo en cuanto me dijiste eso, esperaba cualquier cosa menos esa.
Pablo: Perdón.
Marizza: Dejá de pedirme perdón. Yo tengo que pedirte perdón por lo que te dije; me dio miedo, no sé... Imaginarme así de vuelta, tomar el riesgo de nuevo, no saber si iba a hacerlo bien.
Pablo: No tenemos por qué tomar la decisión ahora, pero quiero que entiendas que me dolió tu reacción. No podía contártelo, Mar, y menos después de haberte visto así por soñar eso.
Marizza: —asentí— Te entiendo, en serio entiendo por qué lo hiciste, Pablo, y sé que no fue a propósito. Perdón.
Pablo: Está bien, gracias.
Marizza: Yo necesito que entiendas que yo me sentí excluida de tu vida. Sentí que ya no era a quien le contabas las cosas, y me dolía mucho el hecho de que eso nos estuviera alejando inconscientemente.
Pablo: No fue mi intención, nunca quise hacerte sentir así, de verdad.
Marizza: Sé que no.
Nos quedamos callados, ambos tratando de procesar todo lo dicho.
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Solo una oportunidad más
Fanfiction2 años después de terminar el colegio,nuestros protagonistas vuelven a salir a de gira,solo que las cosas están un poco diferentes,nuevos problemas,nuevos personajes,nuevas perspectivas de vida,un nuevo camino. (Es la continuación de mí otra histori...
