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Narra Marizza

Mis piernas temblaban todavía con Pablo dentro de mí, mi pecho subía y bajaba rápidamente, Pablo escondía su cara en el hueco de mi cuello buscando aire.

Pablo: ¿Habrán notado que nos fuimos?

Marizza: Espero que no.

Pablo: -Reímos-.

Marizza: ¿Ya habrán parado de pelear?

Pablo: Sí, porque ya no escucho gritos.

Me incorporé y me acomodé la pollera que había quedado enrollada en mi cintura, me subí el top que también estaba en cualquier lugar menos en que debía y Pablo me abrazó, sonreí e inspiré su olor, del cual ya había quedado impregnada.

Pablo: Te amo Mar.

Marizza: Te amo Pabli -sonreí y lo besé- bajemos que tengo hambre.

Pablo: -Reí- vamos, cualquier cosa ya sabés.

Marizza: Vinimos a buscar el celular, lo sé.

Pablo: Exacto.

Abrí la puerta del cuarto y bajamos a la cocina, ya estaban todos sentados y parecía que se habían dado cuenta de nuestra ausencia por las caras que tenían.

Marizza: ¿Qué pasa? ¿En qué quedamos al final?

Mía: ¡Son unos pervertidos!

Marizza: Ay, ¿por qué? Si nosotros esperamos hasta el matrimonio -todos estallaron en risas-.

Pablo: -Me reí- qué tarada.

Manuel: Ustedes hasta el matrimonio, sí claro.

Luján: ¿Tenemos que recordarles lo que era escucharlos desde la cocina a los 17 años?

Pablo: No hace falta.

Mía: Eran insoportables y encima unos desubicados, pobre Hilda, 80 años y tenía que aguantar eso.

Marizza: Bueno bueno, tampoco la pavada eh, no jodan.

Reímos y me senté en la mesa para comer. A decir verdad, me gustaba comer con todos, era muy familiar y cómodo todo, aunque a veces no los soportara, lo era.
Terminamos de cenar y los chicos, y cuando digo chicos me refiero a Guido, insistieron para que compráramos alcohol, no tenía ganas de tomar pero sabía que de todas formas iban a obligarme. Por lo que ahora estábamos todos en la sala, pensando un juego de previa para tomar.

Guido: Dale rubia, un trago no te va a hacer nada.

Pablo: No, no, en serio, tengo que manejar.

Guido: Uno no te va a hacer nada.

Pablo: No quiero, no tengo ganas de tomar.

Marizza: Manejo yo si no amor -dije metiéndome-.

Vico: No Marizita, vos hoy te la das en la pera.

Marizza: -Me reí- ni loca, no voy a tomar tanto.

Pilar: Sí vas a tomar querida, salí un poco de tu rol de casada y divertite.

Marizza: ¿Perdón? Yo no tengo ningún "rol de casada".

Pilar: Entonces alocate esta noche.

Marizza: -Bufé y asentí-.

Fuimos a la cocina con Mía a prepararnos un trago y pensé que sería buen momento para hablar.

Marizza: ¿Estás mejor? Te veo mejor.

Mía: Estoy mejor sí, tranquila.

Marizza: -Asentí- ¿Hablaste algo con Manu?

Mía: No creo que sea el momento.

Solo una oportunidad másHistorias para obsesionarse. Descúbrelo ahora