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Narra Marizza

Hoy iba a ser un día agotador, tenía que acompañar a Mia a ver el vestido de novia, probablemente tardemos horas y horas, pero al mismo tiempo me emocionaba acompañarla, sabía lo importante que era para ella; también sabía lo que significaba para ella que no estuviera su mamá ahí, pero iba a tratar de distraerla de eso todo el día.

Me había puesto un jean ancho con medias abajo y un montón de capas de ropa arriba; hoy hacía bastante frío. Peiné mi pelo en media cola y bajé a la cocina para encontrar a mi marido cocinándome el almuerzo.

Marizza: Ya estoy.

Pablo: Sentate, amor; ya terminé.

Marizza: ¿Vos no tenés pensado hacer nada hoy?

Pablo: Voy a jugar un partido con los chicos más tarde.

Marizza: ¿Con este frío?

Pablo: -Reí- Amor, no voy a tener frío.

Marizza: Mmm, no sé.

Pablo: Tampoco hace tanto frío, aparte, ¿a qué hora tenés que irte?

Marizza: En media hora; tengo que pasar a buscar a tu vieja.

Pablo: Ah, sí -sonreí-; me alegra que Mia la haya invitado.

Marizza: Sí, a mí también. ¿Manu ya te dijo algo de ir a ver trajes y eso?

Pablo: Todavía nada, pero viste lo colgado que es.

Marizza: Sí, pero igual, ya no falta tanto.

Pablo: Hoy lo veo, así que le pregunto, así te quedás tranquila.

Marizza: -Reí- Okey -rodé los ojos-.

Terminamos de comer y me paré para lavar los platos. Cuando terminé, fui al sillón para encontrar a Pablo acostado muy tranquilo viendo la tele. ¿Qué mejor idea que saltarle encima?

Pablo: ¡Amor! ¡Acabo de comer!

Marizza: -Me reí y lo abracé- Estabas muy tranquilo, tenía que ponerle remedio.

Pablo: Ay, Dios, ¿pero era necesario saltarme encima?

Marizza: Lo era -sonreí y deposité un beso en su boca-.

Pablo: Ya que -dije resignado y la abracé-.

Marizza: -Sonreí- Te amo.

Pablo: Y yo a vos, amor -beso-. ¿Cuánto tiempo tenemos?

Marizza: Mmm -dije mirando mi reloj-, no lo suficiente para que puedas sacarme la cantidad de ropa que tengo.

Pablo: Puedo hacerlo en tiempo récord -dije besándola-.

Marizza: -Me reí entre besos- Amor, ¡no! Tengo que irme en serio, y ya nos conozco.

Pablo: Vas a llegar, confía en mí.

Marizza: Bueno, por ahí... si es muy rápido, quizás sí -sonreí-.

Pablo: Dalo por hecho -la besé-.

Me reí en su boca y continué besándolo mientras me movía dejándome abajo en el sillón, saque mi buzo y se sorprendió al ver realmente que tenia mucha ropa, saque su remera que era la única prenda que el tenia arriba y sonreí al ver una pequeña marca que le había dejado de ayer a la noche, lo atraje a mi boca tomándolo de la nuca bajando mis besos a su cuello mientras el bajaba mi pantalón junto a mis medias, me reí al ver su desesperación y enrosque mis piernas en su torso. Tomo el borde de mis prendas de ropa y quiso sacarlas todas juntas haciendo que se atoren en mi cabeza.

Solo una oportunidad másHistorias para obsesionarse. Descúbrelo ahora