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Narra Marizza

Ya habíamos salido del lugar de vestidos e íbamos a ir a una cafetería. Decidí acercarme a Mía para hablar con ella.

Marizza: ¿Todo bien vos?

Mía: Sí, estoy muy emocionada en serio, hasta me dieron ganas de llorar al verme con ese vestido.

Marizza: –sonreí– A mí también me dieron ganas de llorar, sé que siempre quisiste casarte.

Mía: –sonrió– Estoy feliz.

Marizza: Me alegra mucho, Mi. –la abracé– ¿Y Manu? ¿Ya sabe el traje?

Mía: Todavía no, lo voy a matar, pero viste cómo es.

Marizza: –reí– Apuralo, ya quedan dos meses nada más, menos.

Mía: Sí, todavía no sé dónde vamos a ir de luna de miel.

Marizza: ¿Dónde te gustaría ir?

Mía: No sé, no lo pensé mucho, pero me gustaría ir a Grecia, dicen que es muy lindo para luna de miel.

Marizza: Es hermoso, Mi. ¿Y Manu dónde querrá ir?

Mía: Si le preguntás a él te va a decir México –nos reímos– y aunque me gusta la idea por la isla de Galápagos, prefiero ir a otro lugar.

Marizza: Entiendo, bueno, tienen que ponerse de acuerdo.

Mía: Lo sé. Ah, te tengo buenas noticias.

Marizza: Decime.

Mía: ¡Ya tengo el color de los vestidos de las damas de honor!

Marizza: Ay no, ¿cuál?

Mía: Rosa, pero antes de que digas nada, es un rosa sutil y delicado, es perfecto.

Marizza: ¿Rosa? Dios, Mía. Bueno, solo por vos lo hago.

Mía: –sonrió y la abracé– Vas a ser mi dama de honor principal.

Marizza: Vico va a matarme.

Mía: –rió– Probablemente, pero vos no digas nada.

Marizza: Se lo voy a restregar por la cara.

Mía: ¡Marizza!

Reímos y seguimos caminando hasta la cafetería donde nos sentamos para empezar a merendar algo. Yo me había pedido un café negro que sentí que me hizo volver a la vida.

Sonia: ¿Y ya sabés con qué canción vas a entrar?

Mía: Sí –sonrió–, pero no les voy a decir todavía, tiene que haber sorpresa.

Hilda: Contame Miita, mirá si me muero mañana y no me entero.

Marizza: –me reí con Luji–

Mía: ¡Ay, Hilda! No digas eso.

Sonia: Sí, por favor.

Mora: No, yo no quiero saber, me quiero sorprender ahí.

Sonia: A mí me mata la ansiedad.

Luján: ¿Te dijo que los vestidos tienen que ser rosa?

Marizza: Sí, recién. Ya está, ya fue. Si a ella la hace feliz, no me cuesta nada.

Luján: ¿Quién sos y qué hiciste con Marizza?

Sonia: Es un color nada más.

Mora: Y aparte, si mal no recuerdo, te he visto usarlo.

Marizza: Sí, porque Mía me regala cosas de ese color y, bueno, me luce bien.

Hilda: Te queda precioso, mi chiquita. Es mucho más alegre y vibrante que el negro que usás siempre.

Solo una oportunidad másHistorias para obsesionarse. Descúbrelo ahora