Narra Marizza
Con Pablo fuimos a la cocina a buscar algo para comer y estaba Mía con Manu levantados.
Mía: Se despertaron, tortolitos.
Marizza: ¿Dónde está el resto? ¿Todavía no revivió nadie?
Manuel: No, siguen durmiendo, ojalá yo también pudiera, pero alguien me despertó.
Mía: ¡Es la emoción, amor! ¡Hoy es la despedida!
Pablo: —me reí— tampoco es tan temprano, Manu.
Manuel: Me despertó hace dos horas.
Marizza: Ay, Mía, qué hincha.
Mía: Vos también estabas así, Mar, no te hagas.
Marizza: ¿Amor o no que yo no te desperté de la emoción?
Pablo: No, no, no me despertó.
Manuel: Me parece que fue al revés —reí—.
Pablo: —me contagié de su risa— tarado.
Mía: Ya tengo todos los outfits para ustedes y para mí.
Marizza: ¿Qué color?
Mía: El de ustedes negro, el mío obvio blanco, vas a estar hermosísima, es súper sexy, si ayer te miraban hoy directamente te secuestran.
Pablo: Che, pará, tampoco la ofrezcas.
Marizza: —me reí negando con la cabeza—.
Manuel: Es cierto, fosforito, ayer no paraban de tirarse.
Pablo: Sí... idiotas.
Marizza: —volví a reírme y rodé los ojos— sí, no sé qué onda ayer.
Mía: Es que estabas muy linda, esa pollera te quedaba espectacular, y no es para menos porque obvio te la regalé yo.
Marizza: —solté una risa— qué tarada, no sé si quiero ver lo que me elegiste.
Manuel: Pablo, con lo que pasó ayer... te quería pedir perdón, no quise incomodarte ni nada, quería ayudarte, pero me puse nervioso y lo empeoré.
Pablo: Tranqui, Manu, sé que no fue con mala intención —sonreí leve—.
Manuel: Sí, pero yo me acordé que ayer fue el cumpleaños de tu viejo y no quería cargarte con otra cosa.
Pablo: No pasa nada, de verdad, gracias por disculparte, pero sé que no lo hiciste de maldad.
Manuel: —asentí y palmeé su hombro— ven, chicas, lo rápido que se pueden solucionar las cosas.
Marizza: ¡Ay, callate, boludo!
Pablo: Así son las cosas entre hombres, más fáciles.
Mía: Los odio.
Manuel: —reímos y chocamos las manos—.
Mía: Hablando de eso, ¿estuviste mal ayer por lo de tu papá?
Vi que Pablo se tensó un poco, ese mini gesto que solo yo le conozco, no tanto como para que todos lo notaran, pero sí lo suficiente para que yo me diera cuenta de que esa pregunta lo había tomado por sorpresa.
Pablo: Sí, sí, la verdad es que estuve un poco ido por eso.
Mía: Me imagino, debe ser horrible y más en su cumpleaños, y encima yo diciendo que odiaba a mi papá, qué tarada, perdón.
Pablo: No pasa nada, Mi, tampoco es tu culpa tener un buen papá —dije tratando de sentir humor en mi frase—.
Marizza: Bueno, pero como yo te dije una vez, te presto a mi papá —le sonreí bajito, con ternura—.
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Solo una oportunidad más
Фанфикшн2 años después de terminar el colegio,nuestros protagonistas vuelven a salir a de gira,solo que las cosas están un poco diferentes,nuevos problemas,nuevos personajes,nuevas perspectivas de vida,un nuevo camino. (Es la continuación de mí otra histori...
