Narra Marizza
Quien iba a decir que lo que me despertara de mi perfecto sueño, en el que por fin había podido descansar un poco en la semana, se interrumpiera por el sonido tan fuerte que salía del celular de Pablo.
Hoy era sábado. Ayer me di cuenta que no me había abrazado para dormir, a diferencia de la noche anterior. Ahora creo que sí estaba enojada por lo que me había enterado ayer; no quiero ser una exagerada, pero sí me había molestado, y bastante.
Decidí romper el silencio y me di vuelta para mirarlo, fijo. Mantuve mi mirada dura sobre él hasta que se dio cuenta y movió la vista de su celular a mí.
Pablo: ¿te desperté?
Marizza: ¿por qué no le dijiste a Emilia que estábamos casados? —pregunté directa—.
Pablo: ¿qué?
Marizza: ¿por qué Emilia no sabía que estamos casados?
Pablo: no sé Mar, no me pareció importante decirle.
Marizza: ¿no te pareció importante decirle? —dije incrédula—.
Pablo: literalmente entró ayer, y estuvimos trabajando solo 5 horas juntos; no le voy a contar toda mi vida.
Marizza: no es toda tu vida, es algo básico, Pablo.
Pablo: bueno, no sé, no se me ocurrió —dijo volviendo la vista al celular como si quisiera dejar la conversación ahí—.
Marizza: ¿podés mirarme cuando te hablo?
Pablo: —suspiré y dejé el celular— ¿qué? —dijo incorporándose en la cama, frustrado—.
Marizza: ¿cómo que "qué"? Si no te parece importante decir que estás casado —y que además trabajás con tu esposa— entonces no sé qué tan importante te parece nuestro matrimonio.
Pablo: ¿eh? ¿qué decís, Marizza? Estás exagerando las cosas. No lo dije porque se me pasó y ya.
Marizza: qué casualidad —dije sarcástica—.
Pablo: ¿qué querés decir?
Marizza: no sé, ayer parecían bastante cómodos trabajando, dado que solo se conocen hace un día.
Dije ya levantándome por el hecho de que no podía quedarme quieta. Me até el pelo desordenadamente y fui hasta el armario a ordenar cosas que ya estaban ordenadas, pero que igualmente me servían como distracción.
Pablo: la idea era esa justamente; ese es básicamente el concepto de secretaria.
Marizza: lo que digas, Pablo —dije volviendo al borde de la cama, todavía doblando ropa—.
Pablo: ¿esto es por Emilia?
Marizza: no —respondí demasiado rápido, tal vez—, no se trata de eso.
Agarré la pila de ropa para volver a guardarla en el mueble.
Pablo: ¿podés quedarte quieta y hablar bien?
Marizza: estoy hablando bien.
Pablo: no entiendo qué te pasa; y si todo esto es por una secretaria que entró hace un día, realmente voy a preocuparme.
Marizza: ¡nada que ver, Pablo! No mezcles las cosas, porque eso no tiene nada que ver.
Pablo: ¿entonces qué es? ¿por qué me estás haciendo querer entender que hice algo malo cuando no hice nada?
Marizza: sí, y tampoco dijiste nada.
Pablo: ¿qué?
Marizza: ¡nada, Pablo! ¡Nada! Me voy porque no quiero seguir discutiendo con vos desde tan temprano.
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Solo una oportunidad más
Fanfiction2 años después de terminar el colegio,nuestros protagonistas vuelven a salir a de gira,solo que las cosas están un poco diferentes,nuevos problemas,nuevos personajes,nuevas perspectivas de vida,un nuevo camino. (Es la continuación de mí otra histori...
