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Narra Pablo

Sabía que iba a salir mal, pero no pensé que tan mal.

Hacía 2 días que con Mar no nos dirigimos la palabra, no vamos al trabajo juntos, no comemos ni cenamos juntos, no dormimos juntos, nada.

Y la verdad es que estaba mejor así, porque sino nos matábamos.

Estaba realmente enojado con ella, ¿cómo podía llamarme egoísta por querer cuidarla? Mi idea principal era que ella nunca se enterara de esto, pero cuando me empezó a notar raro, sabía que no iba a parar hasta descubrirlo. Al confesar que sí, algo me pasaba y que me dijera que iba a esperarme, me tranquilizó y hasta me dio esperanzas de que no iba a salir tan mal como pensaba.

Spoiler: terminó saliendo peor de lo que pensaba.

Hoy tenía que ir a ver a mi papá y más tarde, teníamos la entrevista con los chicos, quienes ya sabían que el ambiente estaba tenso, así que no teníamos que fingir nada. Lo que iba a costar era fingir en la entrevista ya que Ramiro dijo que nos quiere bien, juntos y enamorados.

Nunca me sentí tan distanciado de ella en mucho tiempo, casi que más distanciado que cuando estábamos separados. Ayer la escuché llorar desde el baño y se me estrujó el corazón, me mataba no poder hacer nada pero yo también estaba mal y enojado.

Ahora, saliendo del trabajo, dirigiéndome a ver a mi papá sin avisarle nada, tenía una mala sensación en el pecho, no sé cómo explicarlo, pero sentía que algo malo iba a pasar. Llegué a la cárcel y me bajé del auto entrando a ese horrible lugar. Pregunté por Sergio y me dijeron que estaba enfermo y sin ganas de ver a nadie, ya que hace unos días que estaba con una neumonía. Me preocupé de inmediato y me dijeron que lo habían atendido en la enfermería de la cárcel pero que no estaba bien. Suspiré frustrado y preocupado, pero tampoco podía hacer nada más que traerle abrigo.

Salí de ahí con un nudo en la garganta y me dirigí al estudio donde iba a ser la entrevista tratando de distraerme, aunque era difícil. Llegué y fui al camerino donde estaban ya los chicos arreglándose.

Manuel: Pablo, ¿dónde estabas? Es tarde.

Pablo: Perdón, estaba viendo a Sergio.

Manuel: Tranquilo, ¿cómo está?

Pablo: Después te cuento.

Manuel: Bueno, escuchá, ya le dije a Mía que hable con Mar, pero tratá de fingir demencia lo más que puedas, ¿sí? Sé que es difícil y que están peleados a muerte, pero que no se note.

Pablo: —asentí— Okey, bueno.

Manuel: Listo, gracias. Después nos vamos a tomar una cerveza a mi casa, ¿querés?

Pablo: Por favor.

Me dejé arreglar y después vino Rami a avisarnos que en 10 minutos salíamos, que estuviéramos tranquilos, que no iban a abusar de las preguntas. Entramos en estudio y había dos sillones, en uno me obligaron a sentarme con Mar, con quien tomamos una distancia coherente pero de inmediato nos dijeron que nos acercáramos más.

Conductora: Y acá estamos con los chicos de Erreway una vez más, después de algunos meses de haberlos visto en vivo sin que avisaran nada. ¿Cómo están, cómo se sienten con eso?

Manuel: La verdad es que muy bien, creo que hablo por todos cuando digo que en el escenario es el único lugar donde dejamos las diferencias y somos nosotros mismos.

Pablo: Estoy de acuerdo, el lugar de cada uno es en el escenario.

Conductora: Qué bueno que sea así, se nota en cada video que están pasando en pantalla ahora mismo que lo hacen con pasión y eso me encanta.

Solo una oportunidad másHistorias para obsesionarse. Descúbrelo ahora