Narra Marizza
Me incorporé asustada en el sillón, escuchando sonar el timbre repetidas veces sin parar. Me refregué los ojos y me levanté para ir a abrir de mala gana. Abrí la puerta y vi a Luján con dos bolsas enormes y una sonrisa que cambió a un gesto de preocupación cuando me vio.
Marizza: ¿qué hora es?
Luján: ¿qué te pasó? -entró y cerró la puerta atrás de ella-.
Marizza: me quedé dormida, creo. Ayer no dormí bien.
Luján: son las dos de la tarde y, como supuse que no habías almorzado, traje comida para comer juntas.
Marizza: qué raro que no estés de luna de miel con Marquitos.
Luján: lo estaba, pero se fue a jugar a la pelota con Pablo, así que me imaginé que estabas sola y por eso vine, y porque extraño a mi mejor amiga.
Marizza: -sonreí- ¿qué trajiste?
Luján: siempre interesada vos. Traje empanadas del lugar que te gusta y helado para el postre.
Marizza: sos la mejor. Llevá todo a la sala, voy a buscar vasos.
Asintió y llevó las cosas a la mesa ratona que estaba enfrente del sillón. Yo agarré dos vasos y una botella de agua y me até el pelo en un moño disparejo. Dejé todo en la mesa y me senté en el piso al lado de ella, apoyando la espalda en el sillón.
Luján: bueno, ¿vas a decirme por qué parece que te pasó un tren por encima?
Marizza: gracias -dije sarcástica-.
Luján: sabés que lo digo con amor y porque me preocupa verte así.
Marizza: -suspiré- me peleé con Pablo.
Luján: ¿cuándo?
Marizza: hoy... bueno, en realidad hace un par de días que venimos medio... distanciados, y hoy explotó la bomba.
Luján: ¿y por eso te quedaste llorando hasta dormirte acá, abrazada con Bell?
Marizza: ey, no lloré.
Luján: decíselo a tu cara, Marizita.
Marizza: -la miré mal- no sé, no tengo energías para nada. Por momentos lo quiero matar, o sea, realmente matarlo, y por momentos lo único que quiero es abrazarlo y decirle que lo amo.
Luján: bueno, ustedes siempre fueron así. Los conozco hace años y nunca dejaron de querer matarse.
Marizza: sí, lo sé.
Luján: ¿qué fue lo que pasó ahora? -me preguntó con una suavidad que solo usaba cuando sabía que yo estaba mal en serio-.
Marizza: -hice una mueca- la verdad es que no sé. Pablo viene raro desde hace un tiempo, pero no conmigo, sino con él mismo, y en San Valentín me hizo una sorpresa hermosa.
Luján: sí, me contó Mía -reímos-.
Marizza: sí, y al otro día lo sentí más lejos que nunca, además de que me enteré que iba a tener una secretaria, y lo peor es que no tengo ninguna razón para odiarla porque es una chica amorosa.
Luján: ¿entonces?
Marizza: no sé, fueron cositas que se fueron sumando y ahora, bueno, explotaron. No me abraza para dormir a la noche, pero tampoco puedo quejarme porque yo le di la espalda en primer lugar.
Luján: uh, eso sí es duro.
Marizza: además, resulta que no le dijo a su secretaria que estamos casados. Hoy se lo pregunté y me dijo que no le pareció importante, que la había conocido hace un día, y sí, técnicamente es cierto.
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Solo una oportunidad más
Fiksi Penggemar2 años después de terminar el colegio,nuestros protagonistas vuelven a salir a de gira,solo que las cosas están un poco diferentes,nuevos problemas,nuevos personajes,nuevas perspectivas de vida,un nuevo camino. (Es la continuación de mí otra histori...
