" ℂ𝕦𝕒𝕟𝕥𝕦𝕞 𝕊𝕒𝕝𝕥𝕦𝕤" 𝒂𝒌𝒂 " 𝕝𝕒𝕥𝕚𝕟𝕒𝕤 𝕖𝕟 ℍ𝕠𝕘𝕨𝕒𝕣𝕥𝕤"
En una fecha sin importancia, dos muchachas conciben el cambio de sus vidas de manera "mágicamente" (nótese el sarcasmo) al dentrarse sin explicación a un libro de Harry Pot...
Harry se mantiene calmado ante la verborragia de Hermione puesta sobre Isabel, no quería arriesgarse a que su tía se desquitara con él.A la mujer de Remus Lupin no le gustaba la gente parlanchina, según Remus, en el ministerio hay mucha gente de ese tipo y eran "de los que hablan mucho pero no dicen nada".
La mujer observa unos segundos a su sobrino, para después pedirle tiempo a Hermione para procesar un momento sus preguntas, además de darle unos segundos a la niña para respirar con más tranquilidad.
En unos minutos, la tía del niño que vivió le responde apenas cinco de las preguntas de Hermione. Con el animo bajo, la chica de Gryffindor deja en paz a la morena para que pueda encontrarse con Severus, que está en la sala de profesores.
Al parecer, Alexa estaba con Eileen Prince pasando unas necesarias vacaciones ya que por desgracia de ambos, Farian, su primogénito, les ha sacado canas verdes a ambos padres.
Era conocido por ser un casanova revoltoso.
La ironía de que su hijo tuviese un rasgo del hombre que más detesta.Al irse Isabel, Hermione se entusiasma y quiere hablar con Harry sobre su tía. Tener a Isabel como tía de Harry es como adquirir una ventana principal en el ministerio de magia.
Sin embargo, ella es bastante difícil de...
— ¿Complacer?
— Entender —Refuta Harry a Hermione —, o sacarle algo.
Él sabe que con un par de golosinas su tía puede hasta desclasificar archivos de los inefables. Lo que le es díficil de comprender es esa cosa de saber muchas cosas, pero no las dice directamente o mas bien les deja pistas.
Algo frustante. Ella te daba el cubo rubik con un instructivo y esperaba que uno terminara el resto.
Ni siquiera la pareja de Sirius, Brooke, que tiende a desaparecer por temas de trabajo es tan misteriosa con su vida. Y a propósito de eso:
—¿A donde vas? — Cuestiona Hermione.
— ¡Olvidé preguntarle algo! — La muchacha le grita que tienen clase de transformaciones, y Harry con el tiempo apretado emprende su maratón.
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Harry siente su estómago hundirse al ver al Bogart de Isabel; era ella vestida con túnicas negras, su cabello manteniéndose corto pero su rostro es el cambio más notorio...
La encontró en la sala que usa Remus para presentar al boggart a los alumnos, pero su su voz quedó atrapado en su garganta; su tía siempre ha tenido un rostro jovial, fresco y siempre hidratado con las mil y un cosas que se aplica durante la mañana... Sin embargo, el boggart ha hecho una representación del miedo de su tía con una copia de ella misma; sus ojos yacen cubiertos con una tela, mas su expresión de completa burla logra notarse por su retorcida sonrisa.
Sin perder tiempo, la bruja conjura
—¿Qué era eso?
— La peor versión de mí.
— Entonces... ¿Su miedo es?
— convertirme en ella.
La primera vez que la vio realmente la asustó, ese día, evitó verse en el espejo aterrada de que vería su reflejo como esa mujer.
— ¿Querías algo, Harringui? — El chico con aprehensión, mira el armario agitarse, retrocede unos pasos y pregunta:
— ¿Por qué Brooke no vino con usted? — Ella le observa confundida. Pero el chico prosigue — No supe de ella en estos meses.
— Está con... Sirius? — Dice como si fuese obvio —, creo que paseando en el Londres muggle... ¿Por, la extrañaste?
— No recibí ninguna carta de ella, y ustedes no han dicho nada.
Isabel mueve sus labios, pensando en que, debido a que hubo un auto-golpe de estado en Perú el año pasado, Brooke se le dificultó comunicarse con ellos — ni siquiera pudo pedir asilo en en el ministerio mágico de EEUU puesto que los magos gringos no querían involucrarse con los no-majs — Además que en este año, hubo un terremoto que sacudió gran parte del país.
Perú es el Talca de los desastres.
— Fue a América Del Sur por estos meses... — Dice a medias, tener que explicar problemas de tercer mundo daba mucha pereza — las cartas demoran en llegar y es más probable que se le haya olvidado escribir. Si no la llaman para otra colaboración, estará con nosotros hasta final de año.
— Oh, entonces... ¿estará en navidad?
Isabel con cara de obviedad le invita a correr para ir a su clase de transformación, no quiere tener problemas con McGonagall.
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