—Lo acepto –confirma Marco dejando la bebida en la mesa y ver de manera seria a Hakuryuu —lo amo, amo a Fidio.
Por alguna razón, Hakuryuu se lo esperaba y no estaba molesto ni aliviado de saberlo. Comió un poco de la ensalada, el local estaba tranquilo, con charlas amenas de parejas, colegas y amistades que disfrutan de una comida.
—Hitoshi no dejará ir la oportunidad para poder entrar en la vida de Fidio –comentó Marco cortando el filete de pescado.
Aquello parecía una comedia romántica, una situación donde la chica cuenta con tres pretendientes. Hakuryuu sabe que Fidio sigue molesto con él aun con la declaración sincera de sus sentimientos, y no puede excusarse al respecto ya que en ese momento si estaba dudando.
—Fidio es él único que puede decidir a quien quiere en su vida –responde con tranquilidad externa, pero por dentro está dudando.
Si es honesto, no puede competir con ello pese a que estos últimos años ha estado más cerca de Fidio, ambos son dos piezas que encajan de manera perfecta uno con el otro, el que le dio la oportunidad de amar y entender lo que significa el amor cuando estaba peleando por saber sus sentimientos hacia Tsurugi.
—Yo nunca estaré en su campo de visión –declara sin sentir la derrota Marco. Conoce mejor que nadie a Fidio, a estado con él mucho antes de conocer a Hitoshi o Hakuryuu, conoce sus penas y angustias, comprende sus dilemas y dudas, entiende sus sonrisas y risas, y eso mismo que sabe a la perfección, lo vuelve el rival más débil de los tres —y si tengo que escoger entre ustedes dos...
Hakuryuu le mira y luego ve a fuera del ventanal, la lluvia suave que cae sobre la ciudad, un clima que se volvió normal a diferencia del clima caluroso en Japón en aquellos días, la suave brisa que entra cuando abren la puerta del local que se transforma en aire cálido por la piel caliente de las personas, por los focos que iluminan, por la comida humeante que sale de la cocina.
—Esto del amor es una mierda –suspiró derrotado Marco para llevarse un bocado a la boca.
Víctor levantaba las pesas luego de haber calentado y estirado el cuerpo, sus músculos alzaban el peso adecuado para no forzar de más el cuerpo, pero poder hacer que el mismo se acostumbre al peso y, aumentarlo.
El gimnasio cuenta con diferentes tipos de aparatos para ejercitar el cuerpo, instructores capacitados, un espacio de descanso, baños, cafetería e incluso una zona zen, un lugar donde mujeres y hombres conviven en la mejora de su cuerpo.
Algunos con audífonos, otros escuchando la música electro del lugar u observando las caricaturas que ponen en los televisores mientras charlan entre ellos.
—¿Haku sigue sin despegarse de su manuscrito? –escuchó al costado derecho, donde Kishibe se seca el sudor del rostro con la toalla que reposa sobre sus hombros.
—Ya lo envió, ahora esta con otra idea en la cabeza –responde dando los últimos números a la cuenta para dejar las pesas —incluso le tengo que dar de comer, está en una relación con la máquina de escribir ¡Me engaña con una obsoleta máquina!
Taiga ríe por aquella reacción, Víctor es de los que buscan tener toda la atención, por algo era un mujeriego de alto calibre —¿es por eso que has estado viniendo tanto? –Víctor le mira con mala cara, algo que lo hace reír más —entiendo, tranquilo. No tienes que ponerte así.
—Tsurugi ya no es el mismo que era. Es una persona que aprendió y salió adelante –cuenta Taiga con orgullo, aunque sólo sabe lo que Haku les ha estado contado, y las vagas conversaciones con él mismo —eres un papá gallina muy preocupado.
—Una recaída más al historial y siento que ya no podrá levantarse, es normal mi preocupación ya que su madre está más ocupada escribiendo –habló serio Víctor.
—Si te lo tomaste a pecho –musitó Kishibe —el mundo da muchas vueltas, y todo es una montaña Rusa, si solo vas a querer protegerlo, le cerraras la alas que con esfuerzo lo han impulsado y llevado a donde está ahora.
Bebió agua —lo voy a cuidar –aseguró sin dar un pie atrás —y Hakuryuu tendrá que pensarlo dos veces si de nuevo quiere meter en algún lío a Tsurugi, le daré una paliza.
—Curiosamente Haku cuida de Hakuryuu y tú de Tsurugi.
—Hakuryuu no ha vivido lo mismo que Tsurugi, y no estoy del lado de nadie.
—Ajá. Y ¿ya sabes que Hakuryuu y Fidio pospusieron los preparativos para la boda?
—¡¿Ves a lo que me refiero?!
—No quiero molestarte –Kyousuke se pasmo por un momento al ver a su hermano después de algún tiempo esperando por él a fuera de la escuela donde labora.
—Hermano.
02/05/2026
ESTÁS LEYENDO
Lazos paralelos
Fanfiction||╣Lazos paralelos ╠|| El universo es un misterio, uno repleto de pequeños, grandes y extensos misterios que nadie aun con una longevidad podría descubrirlos todos ¿Pero a quien le importa eso? ¿A quien le interesa esos pequeños detalles en los c...
